Los guirizombis

Hace tiempo que los zombis se pusieron de moda protagonizando todo tipo de aventuras en los más variados e insospechados ámbitos de series y películas: desde los más festivos hasta los más truculentos, y quizás en sintonía con la macabra y mortuoria fantasía de la fiesta de Halloween.

Pero existe un tipo de zombis que, sin ser esencialmente muertos vivientes, reúnen algunas de sus características cuando aparecen en masa por ciudades con indudable atractivo turístico. Se trata de los guirizombis: guiris que caminan todos juntos como acarajotados y desparramados por las calles y plazas más céntricas, siguiendo a alguien que enarbola un paraguas o un banderín. Aunque en su favor hay que decir que no atacan a nadie y se limitan a fotografiar todo lo que ven a través de sus teléfonos móviles, cuando se desplazan tienden a desplegarse en orden de combate turístico, de modo que ocupan todo el ancho de la calle o plaza sin dejar pasar a nadie por allí, ni hacer el mínimo ademán de permitirlo, transformándose en un muro humano infranqueable.

Y es entonces cuando surgen las dudas… ¿Se comportan también así en las ciudades donde residen y de donde proceden, o esa caraja les brota nada más pisar nuestro suelo? ¿En esas sus ciudades de origen sólo cabe caminar por las calles en un único sentido? ¿Existe allí la ley física de la impenetrabilidad de los cuerpos?

Irresolubles dudas metafísicas que provoca el toparnos con nuestros queridos guirizombis.




Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *