El exregidor hispalense ha fallecido este lunes tras una larga enfermedad, arropado por su familia. Fue alcalde entre 1999 y 2011 y protagonista de la gran transformación de la Sevilla moderna
Sevilla despide a uno de los alcaldes más influyentes de su historia democrática reciente. Alfredo Sánchez Monteseirín, el regidor que más tiempo ha permanecido al frente del Ayuntamiento hispalense, ha fallecido este lunes tras una larga enfermedad.
El exalcalde ha muerto acompañado de su familia, su mujer Felisa y sus tres hijos, Juanlu, Candela y Alfredo, además de sus cinco nietos, a los que estaba muy unido.
De profesión médico, Monteseirín ocupó la Alcaldía durante 12 años, en tres mandatos consecutivos entre 1999 y 2011. Llegó a la Plaza Nueva en 1999 gracias a un pacto con el Partido Andalucista y revalidó el cargo en 2003 y 2007 con el apoyo de Izquierda Unida.
Desde el Ayuntamiento impulsó una etapa de profundos cambios para la ciudad que no estuvo exenta de polémica. Su gestión, marcada por decisiones valientes y por una forma muy personal de ejercer el poder, con mano firme pero siempre con una sonrisa, generó fuertes resistencias en los sectores más conservadores, pero dejó una huella indiscutible en el urbanismo y la proyección de Sevilla.
Gran parte de ese legado ha sido reconocido con el paso del tiempo, un reconocimiento que el propio Monteseirín pudo vivir.
Uno de los momentos más emotivos se produjo en marzo de 2021, cuando se inauguró en la Isla de la Cartuja una plaza con su nombre. Fue una iniciativa impulsada por el sector empresarial para homenajear su papel como figura clave en el desarrollo del Parque Científico y Tecnológico Cartuja, tal y como recogía el expediente municipal que dio luz verde a la rotulación.
Con su fallecimiento, Sevilla pierde al alcalde que dirigió la ciudad durante más tiempo en democracia y que lideró algunos de los proyectos que definieron la Sevilla del siglo XXI.





