La calle Mateos Gago ha dado ya por terminadas sus obras en un cuantioso trecho de su longitud, desde la calle Fabiola hasta casi desembocar -o empezar, según se mire- en la Plaza de la Virgen de los Reyes, ante la Giralda. El acabado final está previsto para el próximo mes de marzo. Concluirá así un proyecto largamente elaborado desde hace años, cuya demora desesperante por parte del Ayuntamiento llegó en su día a provocar las denuncias de Ciudadanos, los socios ahora de Juan Espadas. A Álvaro Pimentel le pareció en su momento que los miembros del gobierno municipal y hasta el mismísimo alcalde se fueran tranquilamente de vacaciones en el verano de 2019 dejando a la calle Mateos Gago en estado de “nula planificación” respecto de las obras de reurbanización.
Por suerte para una zona que forma parte especial del conjunto monumental del casco histórico, todo va quedando para la historia -una más- de las malas y tardías gestiones del gobierno de Juan Espadas. La calle Mateos Gago va cumpliendo sus fines de reurbanización. Ya era hora, porque los dimes y diretes políticos se remontan a 2017, hace más de tres años, cuando Álvaro Pimentel, de Ciudadanos, afirmó: “No es de recibo que el señor Cabrera lleve más de un año dándole largas a los vecinos y comerciantes sin ser capaz de concretarles una fecha”.
Tras varios aplazamientos en las primaveras de 2018 y 2019, la calle Mateos Gago presentaba un estado lamentable, a pesar de hallarse a dos pasos de la Giralda, cuando entonces el turismo era pujante antes de la pandemia que lo exterminó casi totalmente. Pero la Gerencia de Urbanismo se mostraba incapaz de solucionar con urgencia lo que saltaba a la vista del pavimento que era apremiante reparar.
El 4 de mayo de este año 2020 llegaron por fin las máquinas excavadoras con el propósito por parte de los operarios de recuperar el buen estado de la calle, ampliando su acerado, eliminando sus aparcamientos a ambos lados y convirtiéndola en peatonal (salvo excepciones, como el acceso de los vehículos de los residentes y ciertos servicios públicos). Respetando el plan original de 2017, el acerado tendrá la misma altura que la calzada, como ya queda constancia en la primera parte liberada de obras, que ya estos días pasean los sevillanos.
Resumiendo, la calle va canalizando de nuevo el tránsito de la gente y permitiendo que los bares coloquen sus veladores, favoreciendo el disfrute de uno de los mejores itinerarios de luces y sombras de Sevilla entre naranjos.









