Soy uno de tantos españoles sin un criterio claro acerca del Covid-19. No sé si se trata de una pandemia más de las que históricamente han puesto en jaque a la humanidad, por un virus proveniente de animales, o si en su desarrollo se camuflan perversos especuladores financieros, interesados en un cambio de la economía mundial.
Pero estoy convencido de que cuando dispongamos del esperado antídoto inyectable no debería buscarse a personal voluntario para su prueba, sino que los primeros en vacunarse habrían de ser nuestros políticos. No solo los parlamentarios o concejales, sino también los millares de cargos públicos de libre designación en administraciones y empresas públicas, observatorios, consejos asesores, embajadas, agregados comerciales y culturales, parques tecnológicos, institutos, patronatos, cámaras de comercio…
Por una elemental coherencia y dada su condición de servidores del pueblo, muchos esperamos una declaración de nuestros políticos ofreciéndose a ser los primeros, dando así el ejemplo que requiere un gran país como España.
José A. Rodríguez Hervella
SEVILLA





