Resulta que el Dr. Sánchez volvió hace unos días a mostrarnos nuevas evidencias de esa ignorancia tan suya y tan perfectamente envuelta en la nada más absoluta y ello suscita esta pequeña disgresión.
Tras sufrirlo durante varios años, sabemos bien que Sánchez acostumbra a emplear un engolado lenguaje con apariencia de «algo», rebosante de tecnicismos que es incapaz de definir y de promesas que es incapaz de cumplir, pero en ese vertido exuberante de palabras huecas, de vez en cuando intercala alguna hilarante cagada. Hilarante al menos para quién tenga una mínima base de cultura humanística o ciertos sedimentos de sus estudios escolares.
Hace unos días, por ejemplo, acusó a Feijoo de ser ‘más que patético, PERIPATÉTICO’. Fue así. Dijo exactamente eso. Y se quedó tan satisfecho, con esa ensayada sonrisa de malote que cada vez más le hermana con «Joker» en ética y estética.
Bien es cierto, que este hombre a pocos meses de que le terminarán la tesis doctoral (una vergüenza que tendría que haberle inhabilitado hasta para ser presidente de escalera) andaba preguntando por Twitter si alguien podía ‘recomendarle libros sobre diplomacia económica’ (que era el tema de su plagio). Cualquiera que se haya doctorado o haya perecido en el intento, sabe perfectamente lo que significa esa pública confesión de extravío a escasos meses de ‘defender’ una tesis. ¿Pero qué tesis puede defenderse si a unas semanas de registrarla uno anda a la desesperada pidiendo recomendaciones de libros a los que poder citar «a ciegas»? Aquella impostura ya apuntaba maneras y algunos ya pudimos calibrar el nivel intelectual y ético del sujeto. Y eso que aún faltaban años para su alianza con Otegi y los golpistas y la demolición del Estado de derecho de la que es responsable.
Sánchez creyó – en su vergonzante incultura – que los peripatéticos son aquellos que resultan patéticos en grado superlativo y por eso tildó a Feijoo de ‘peripatético’. Sin embargo, no sabía el pobre que más que un insulto lo que estaba haciendo era asociar a su enemigo al pensamiento aristotélico, fuente fundamental de la filosofía occidental. Los peripatéticos, como sabían antaño todos los púberes que estudiaban filosofía, eran los seguidores de Aristóteles, o sea, una especie de discípulos filosóficos. Aristóteles, tras haber sido preceptor de Alejandro Magno, fundó su primera escuela (el Apolo Licio o Liceo) en unos jardines, en los que el filósofo solía caminar al tiempo que conversaba con sus alumnos. Eran tiempos sin tablets, en los que las clases se basaban en el diálogo en contacto con la naturaleza. Peripatético procede del griego «peripatētikós» (que puede traducirse como “el que pasea”), de ahí que por extensión se aplicará a los seguidores de la filosofía aristotélica, tales como Andrónico de Rodas, Aristóxeno, Teofrasto, Sátiro o Estratón de Lámpsaco.
Obviamente nada de todo esto sabía Sánchez, y por eso al pretender insultar a Feijoo lo elevó involuntariamente al altar de la filosofía aristotélica, un honor que tampoco creo que merezca Feijoo, la verdad sea dicha.
Sánchez de nuevo hizo el ridículo, aunque me temo que las huestes asalariadas que le aplaudieron en el Congreso tampoco fueron conscientes. Y conste que no le critico la ignorancia demostrada (todos somos ignorantes de infinidad de cosas) sino la temeridad al emplear términos que obviamente desconocía solamente porque le sonaron bien. Si dudas es mejor callar, tal y como recomienda el aforismo atribuido a numerosos genios (Groucho, Franklin, Wilde, Twain …): «Mas vale permanecer callado y parecer idiota que abrir la boca y disipar toda duda».
Pero el Dr. Sánchez es así. También pone morritos sensuales y sonríe coquetón mientras lo vapulean en el Congreso, solo porque su asesor de imagen – un émulo del espejito de la bruja de Blancanieves – le ha dicho que su belleza todo lo puede.






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He oído que hay un grupo de personas que se reúnen para andar e ir conociendo arte de su ciudad..Se llaman «Los peripatéticos*Y estoy interesada en unirme a esos grupos