Arde la Catedral en Nantes: tres focos de fuego, el órgano incinerado y estallan los vitrales góticos… Como Nôtre-Dâme de París hace poco más de un año. Como tantas otras iglesias de Francia en los últimos meses…
Quizá merezcan entrar en la categoría de «actos aconfesionales del Estado». Así funciona la meninge de un abotargado zurdo de los de andar por casa.
Nadie a lo largo de los siglos, ni los alarifes ni los maestros constructores de las catedrales que dieron origen a la masonería, supo adivinar la inmensa capacidad para la autocombustión que tendrían las iglesias de todo el orbe desde que se aposentó en la Tierra el comunismo. La II República española como prueba de ello…
Luego están los otros, los que aplauden, los que sonríen, los que callan y se encogen de hombros…, que quizá no son la mano que prende el bosque, pero sí sus cómplices, sus devotos silenciosos, sus aliados necesarios.
Oriana Fallaci los vio venir, con la lucidez y la rabia que le otorgó la cercanía de su muerte por un cáncer y a la luz del resplandor que produjo el ataque a las Torres Gemelas. Nos denominó Eurabia, aunque señalaba que el peligro no venía sólo del Islam, un mero caballo de Troya, un ariete, cuanto de la dejación y de la sedición propia de los europeos abandonados a su suerte por las izquierdas disolventes.
Halló culpables a los comunistas (ella que procedía del comunismo italiano), a los socialistas y a toda la hiper corrección política que ha plegado velas ante el viento de una dictadura vieja como el mundo, pero renovada mediante el fuego obsceno de los pebeteros laicos y de la aconfesionalidad global, confusa y sin cabeza.
Se reúnen alrededor de una llama purificadora, se arrodillan ante una nueva ‘religión’, neopagana, apelan a una simbología renovada, como hicieron en el nazismo. Y también en el comunismo.
Un Lucifer que canta la Internacional y abomina de la cristiandad que le prestó su útero para la libertad, que exhibe el puño en alto y rehabilita los carteles del stalinismo diabólico para propagar la sulfúrica neo mitología del Black Lives Matter o de la bobería queer.
La hoz y el martillo, como la svástica, también son dos ramas que se atraviesan, como cruces. Necesitaban alguna referencia cristológica que conectase la subconsciencia de la masa (el inconsciente) con el pasado.
Traen unos nuevos evangelios bajo el brazo, los del relativismo, el desprecio por la verdad y por la biología, el odio al pasado, a la Historia… No hay amor en quien no desea conservar la memoria de los orígenes ni agradecer lo que nos antecede y que nos trajo al mundo que conocemos.
El mundo ex novo, recién clausurado y enseguida reinventado. Como si acabaran de descubrir el fuego que arde ahora en ceremonias primitivas, sin domesticar, con rituales cromagnones o neanderthales que les unen a una Naturaleza artificiosa a la que dicen proteger y a la que hay que salvaguardar de las amenazas impostadas de un supuesto apocalipsis, pero de la que abominan porque ni siquiera respetan sus reglas.
El aborto sin prejuicios es una revuelta (no una metáfora) contra las normas de la Naturaleza. Es la ejecución misma, el patíbulo para el dios de una biología que contemplan como una opresión insoportable y una esclavitud, como un cinturón de castidad que les limitara el mundo, cuando el mundo es biología… o no será.
Necesitan matar a Dios para erigirse como diosecillos intolerantes a los que deberles todo. Son los Constructores, los Hacedores del Popol-Vúh, los Engendradores, los Fontanales de nuestras vidas, fuera de ellos todo es el pecado.
No pretenden la aconfesionalidad del Estado, sino la laminación de lo que nos une, entre nosotros y con el pasado. Odian al Dios que acompaña a nuestra Historia porque se odian a sí mismos.
Un socialista y ateo de principios del siglo XX, Jean Jaurès, escribió a su hijo cuando éste le pedía permiso para no estudiar religión en el colegio: «Estudias mitología para comprender historia y la civilización de los griegos y de los romanos y ¿qué comprenderás de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen?… Hasta en las ciencias natirales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampere era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón…»
Los pretendidos ‘aconfesionales’ de la pandereta zurda no desean entender porque no son partidarios de la neutralidad del Estado, sino encendidos procuradores de la infamia, del fuego que nos arrase para imponer la neo religión de sus amos.
Arden las iglesias y las catedrales, pero ya casi nadie entiende el significado de las pinacotecas ni de los museos, ni de la Historia, porque están llenos de personajes que no aparecen en la TV.
En Grecia esculpían hombres y mujeres en la bella desnudez del cuerpo humano. Hoy, Twitter o FB te cierran la cuenta si cuelgas una imagen de una estatua o te censuran los cuadros en los que aparezca una teta o un cristo ensangrentado. Que Belcebú los confunda.
He dicho.





