Para que esta pobrecita nación de nombre España recupere su prestigio, su unidad, su grandeza y su libertad ante los mismos españoles y ante el resto del mundo, se hace del todo necesario que el 29-N las papeletas que se depositen en las urnas hagan caer, sin escrúpulos de ningún tipo y, por supuesto, sin ningún miedo, al gobierno actual, que ha demostrado ser un nido de corruptos, independentistas y terroristas al mismo tiempo. Porque esta ocasión, amigos míos, puede ser, con un gobernamiento en coalición de PP y VOX, la última oportunidad.





