El casco histórico se ha convertido en un “oeste” de soledades y desiertos. La imagen que traemos a SevillaInfo no puede ser más descriptiva y veraz de cuanto afirmamos y está a la vista de cualquiera, incluso de los políticos que siguen mirando a otra parte y albergan meras fantasías de recuperar el turismo en nuestra ciudad: la calle Alemanes, una de las que disfrutaban comercialmente del entorno catedralicio -frente a la Puerta del Perdón-, se ha quedado sin vida.

Foto: Beatriz Galiano
A mediodía de ayer lunes está obtenida esta imagen de la calle Alemanes. Junto a la Catedral, los soportales de sus bares, restaurantes y comercios adosados unos a otros, presentan ese absoluto vacío del espacio que antes de la pandemia y sus medidas restrictivas fue un hervidero de turistas gozando de la mejor zona monumental de Sevilla.
La foto parece el grito de auxilio de una ciudad que se muere económicamente desde sus recuerdos de apogeo internacional, como si la mismísima Expo y tantos Congresos sucesivos de todo tipo que desde entoces la prestigiaron ante el mundo, acabaran siendo arduas empresas y logros ahora despilfarrados por decretos de naturaleza sanitaria que en absoluto concilian las necesidades apremiantes tanto de los sanos como de los enfermos.
La pandemia es real. ¿Cómo ser negacionistas? Pero también es real la grave situación por la que atraviesan los sectores de la hostelería y el turismo, que están en pie de guerra contra las administraciones central y autonómicas, hasta el punto de haberlas demandado judicialmente como responsables de provocar cuantiosos daños en la subsistencia y mantenimiento de unos ámbitos que sostienen a las ciudades, empleados y familias.
Los cierres en cadena y definitivos no cesan. Las anunciadas estrategias políticas para resucitar el turismo (como la de atraerlo con el idioma), carecen de base práctica, además de que las restricciones y las limitaciones de movilidad con los confinamientos perimetrales, no hacen sino convertir las aspiraciones de levantar cabeza en meras cuadraturas del círculo, que ya se saben de antemano imposibles.
La visión que provoca, como relevante y significativo botón de muestra sevillano, la calle Alemanes, parece llevar en sí misma la metáfora de una Sevilla que apenas se aguanta ya sobre unas viejas columnas bajo las que está quedando la nada, sólo y dramáticamente la nada.




