La presentadora de la Sexta hablaba entonces de «ejecución» (mismos términos que emplean los terroristas de ETA para referirse a sus asesinatos) y de «concentraciones por toda España» en alusión a un centenar de militantes radicales convocados para liar la bronca ante el riesgo de contagio del perro llamado Excalibur de una torpe e indecente auxiliar de enfermería que se infectó, siguió haciendo vida normal y que, además de guardar silencio primero, luego se dedicó a mentir y a alentar las protestas de los radicales.
Los animalistas y activistas de Podemos, por su parte, promovían escraches y sacaban lagrimitas para sus protestas a la vez que los noticiarios convertían en un circo emocional que el perro Excalibur fuese a ser sacrificado ante lo que ellos denominaban «la mayor crisis sanitaria registrada jamás en España».
Al frente de todo aquello, cómo no, el director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, un tal Fernando Simón, encargado de manejar la situación con la misma incompetencia que ha mostrado a lo largo del último año, sólo que ahora con más de 80.000 muertes y la consecuencia catastrófica de un país arruinado.
El periodismo prostituido del Informativo de La Sexta no dudaba en hablar de falta de licencia de apertura de un crematorio encargado de incinerar al perro y recurría a una exótica y desconocida ‘Comisión de los Animales’, fuese esto lo que fuere, de un Colegio de Abogados para hablar de «un bien de propiedad privada» (¡nada menos!) a los partidarios de expropiar por la cara los pisos o las empresas a sus propietarios.
La paradoja y la casualidad se aliaron de tal modo indecente que no sólo quisieron cargar la suerte sobre el hecho de que la única víctima era un religioso en África, un misionero español repatriado de urgencia, sino que la insanía alcanzó a que quienes alentaron aquella distopía deplorable e indecente fueron los miembros de Podemos en… ¡Paracuellos!, escenario del más vergonzoso proto genocidio y de la mayor concentración de asesinatos salvajes llevados a cabo por los predecesores ideológicos de estas mesnadas con el único cargo de que se trataba de fusilados por asistir a misa.
Con un poco de perspectiva, no parece exagerado señalar que los actos criminales de sabotaje del Hospital Zendal comenzaron aquel lejano día en que los radicales de Podemos, aliados con el subperiodismo de la Sexta y otras cadenas de TV, quisieron convertir aquellas jornadas en un escenario de alarma y de tragedia con la bochornosa complacencia impostora de quienes tiempo atrás fusilaban y descuartizaban sin piedad y hoy minimizan el drama atroz que han generado por puro interés particular además y por una permanente negligencia e incompetencia feroces.
Conviene recordar esto de vez en cuando. #EXCALIBUR pic.twitter.com/soctac3UFM
— Sergio Murillo 🇪🇸 (@sergio_murillo) February 1, 2021
…..





