Mientras que el Ayuntamiento de Sevilla aún no ha inaugurado la iluminación navideña, entidades privadas van alegrando el ambiente festivo que va creciendo poco a poco en estos días. Si hace semanas El Corte Inglés dio a la ciudad la primera ocasión de ver luces de Navidad en un año tan difícil y excepcional, ahora lo ha hecho la Fundación Cajasol, iluminando su fachada principal de la Plaza de San Francisco.
Sevilla se siente extraña en un Adviento excepcional, que avanza a diario entre las cifras de la pandemia. La esperanza se abre paso entre la preocupación. Y la ciudad se adentra en unos días tradicionales que, sin embargo, prescinden de tradiciones como si se las arrancara del corazón. Ni tunas en la Plaza del Triunfo, ni Laudes a la Pura y Limpia del Postigo.
Las calles no se sienten como siempre, como eso que se llama “de toda la vida”. Ha llegado el puente de la Inmaculada y la iluminación navideña no está aún inaugurada de manera oficial por el Ayuntamiento de Sevilla. Aunque sea sin cita previa, una paradoja en los tiempos que corren, donde todo se hace con cita previa.
El Corte Inglés, con sus diversos centros, y la Fundación Cajasol, lucen ya encendidas sus fachadas principales. Son como formas de consuelo en esta Navidad rara, herida de carencias de bombillas y alegrías, de restricciones horarias, de comercios cerrados a las 18,00 horas… Es la Navidad del toque de queda.
La Fundación Cajasol parece sobreponerse a las sombras de estos meses y a lo oscuro de un panorama plagado de altibajos e incertidumbres sanitarias. En la Plaza de San Francisco, frente al edificio del Ayuntamiento, su sede principal exhibe ya un hermoso ánimo de luz, una especie de alegría incontenible en este tiempo de tantas contenciones. Los sevillanos la contemplan especialmente agradecidos.





