¿Quién podía imaginar que veríamos pasar a Fernando Grande-Marlaska de la Audiencia Nacional al Tribunal Supremo? Pues ahí lo tienen. Bien es cierto que en la primera estaba como magistrado-juez y en el segundo como acusado de varios presuntos delitos.
Frente a quienes creen que su carrera está acabada, pienso que, con un poco de mala suerte, aún le veremos presidir el Tribunal Constitucional o algo parecido. Es lo que tienen las estructuras que funcionan bajo el signo de la omertá, que cuanto más te deslizas por el lado equivocado, más asciendes en la escala. Repásese «El Padrino»…
«El caos no es un agujero -exclama uno de los mil perversos que aparecen en la serie «Juego de tronos»-, sino una escalera». Marlaska es un Lannister que confirma la tesis.
Un informe de la Fiscalía Anticorrupción de Sevilla, de 169 folios, detalla el despelote de millones de las arcas públicas que se apaleaban en los bares alrededor del Parlamento andaluz y de varias Consejerías de la Junta en tiempos de Chaves y Griñán.
Los conseguidores de los sindicatos y los dirigentes socialistas y de las empresas adjudicatarias de los ERE se repartían en bolsas y cheques comisiones de más de 60 millones de euros mientras tomaban los cafés de Carmen Calvo en las cuatro esquinas.
Luego rellenaban colchones de billetes «como para asar una vaca», según la confesión del progenitor A de uno de los conseguidores de la UGT, Juan Lanzas: «No os digo dónde está todo el dinero porque os lo lleváis; no lo vais a encontrar, pero aquí hay una cámara llena de jamones de pata negra», explicó cuando la Guardia Civil cercó su casa buscando el zulo que almacenaba el dinero de los parados andaluces que había salido del sistema permisivo con el latrocinio que Calvo aprobó con su voto de consejera de Cultura en aquellos gobiernos de oprobio y desvergüenza.
Y es que, como sabe bien Cayetana, los cafés de la Calvo son siempre una maniobra de distracción y una pérdida de tiempo si no se convierten en un espectáculo televisivo o en una manifa con guantes de nitrilo y gorra de payaso a mayor gloria del 8-M.
Y podrán creerlo o no, pero yo conozco gente que imposta la voz para endilgarle a Trump acusaciones de populismo, en el mismo plan que lo hacen con Vox o con Podemos, sin distinción. O aún peor.
El populismo, por definición, ya lo dije, es incompatible con la defensa ardorosa de los derechos individuales, la libertad de mercado y la propiedad privada, porque el populismo tiende siempre a la estatalización y al colectivismo, de modo que ahí tienen una guía sencilla para delatar a los impostores.
Por ejemplo, en EE.UU. el populismo no es de Trump, sino de ese Partido Demócrata de la golfería hilarante de Hillary, a punto de ser procesada el próximo mes de septiembre, cuyos senadores, diputados y gobernadores ordenan retirar estatuas de Colón con el único objetivo asambleario de ganar votos entre los más analfabetos de la comunidad latina ahora que se acercan las elecciones.
La pujante y moderna California, incluida la comunidad de los grandes horteras y nuevos ricos del show-business de Hollywood, se apunta a la carcundia infecto-contagiosa del Black ‘Lies’ Matter (no es errata); así que tú descubres la penicilina y los que viven de ella te retiran las estatuas.
Desde el Río Grande hasta el Amazonas (y más allá), la población mestiza o de origen nativo suele superar el 90%, mientras que hacia arriba de esa linde no alcanza el 2%. Pero es peor aún si averiguamos que semejante desproporción se concretó a partir de la cacería de indios desatada por los anglosajones, lo cual, a su vez, hizo que se incrementara, hasta el 13% de nuestros días, la población de origen afro por el tráfico masivo de esclavos a manos, primero de portugueses y enseguida después con los traficantes ingleses, holandeses y franceses. Un siglo más tarde, el Partido Demócrata de Obama aún peleaba en defensa de la esclavitud contra el abolicionismo del norte Republicano.
Maldita sea la hora, ya de paso, en que los cabildos catedralicios de Toledo, Santiago de Compostela, Zaragoza y Málaga donaron casi 3,5 millones de reales de vellón para sufragar la guerra de independencia que tenía lugar entre gabachos e ingleses. El marqués de Lafayette se llevó la pasta de «la manquita» inacabada malagueña y se quedó con los ingentes hombres de Ciencia y armas, algunos de ellos venerados hoy en la Biblioteca del Congreso de los EE.UU, como el propio Bernardo de Gálvez.
Al progresismo de la permanente impostura le vale con acusar a otros de lo que practica. Es el caso de Sánchez y el marqués del FRAP, que estuvieron semanas denunciando bulos y ahora llevan más de 20 días sin actualizar las cifras de muertos por el covid19 porque batiríamos marcas mundiales de tremebundia. Y ocurre lo mismo con Tezanos, que pronostica exactamente lo contrario de lo que le marcan las encuestas. El mundo al revés y el Gobierno haciendo oposición… a la oposición.
Ayer mismo, Iglesias acusaba a sus oponentes de no atenerse a las reglas de la democracia, signo inconfundible, ya digo, de que es él quien no respeta, ni ha respetado nunca, las más elementales normas del sistema. Y ahora, todavía menos.
El juez García-Castellón ha resituado a Pablo Iglesias, por segunda vez, fuera del victimario de un posible delito y todo apunta a que acabará imputado por su tejemaneje en las cloacas con la tarjeta telefónica de una empleada. Mientras tanto, los sátrapas ascienden en el caos, igual que los ahogados y la mierda terminan saliendo a flote; o sea, las maletas de Venezuela acabarán en manos de la DEA.
PS: Y C’s…, en el caos de los peldaños, hasta hundirse.
He dicho.





