Por un error médico nací con parálisis cerebral y un 98% de discapacidad.
Los fabulosos maestros, con humanidad y vocación, de mi colegio de educación especial, me enseñaron a valerme por mi misma: he fundado una familia, tengo un hijo y participo en temas sociales.
Ante la pretensión absurda de la Ministra Celaá de vaciar estas escuelas para trasladar a sus chavales a colegios ordinarios, tendrá que escribir la carta a los Reyes Magos para dotar a todos ellos de profesores versados en lengua de signos, sistema braille y lectura fácil, psicólogos, logopedas, fisioterapeutas, gimnasios con acuaterapias, etc…
Los alumnos con gran discapacidad requieren de colegios especiales para desarrollar su personalidad y ofrecer su mejor versión como seres humanos. No los vacíe, señora Ministra.
Rocío De Los Reyes Machuca
SEVILLA





