Juan Ramón Calero Rodríguez nació en 1947 en Murcia, es licenciado en Derecho con Premio Extraordinario por la Universidad de Murcia y abogado del Estado. Ha sido presidente de Alianza Popular en Murcia entre 1979-1991, secretario general adjunto de AP entre 1984-1986, portavoz de Alianza Popular en el Congreso entre 1987-1989, bajo el liderazgo de Hernández-Mancha, diputado en el Congreso por Murcia entre 1982-1991 y diputado autonómico en la Asamablea Regional murciana entre 1991-1995. En 1996, fundó el Partido Demócrata Español (PADE), del que fue presidente durante toda la existencia del partido, entre 1996-2008. En 2024, ha publicado sus memorias políticas bajo el título “Memoria selectiva”.
– ¿Quiénes son sus referentes políticos nacionales e internacionales? ¿Hay políticos de otros partidos que admire?
– Mis grandes referentes políticos, de los que aprendí muchísimo fueron Areilza, que fundó Acción Ciudadana Liberal (ACL), contribuyendo a mi formación como liberal, así como Manuel Fraga, a pesar de que discrepé mucho y terminé mal con él. También añado a Cánovas del Castillo y Antonio Maura.
A nivel internacional serían Churchill, De Gaulle y Kennedy, que creó una ilusión colectiva muy importante, no así Thatcher, que era excesivamente conservadora.
De otros partidos serían Felipe González, a quien respeto mucho y que, además, es un sevillano ilustre. También Alfonso Guerra, que tenía mejor imagen que en la realidad porque era más fachada que contenido, y también Jordi Pujol, que era un político muy hábil, aunque no acepto sus ideas ni su separatismo.
– ¿Quién considera que ha sido el mejor presidente del gobierno de la democracia? ¿Qué valoración hace de cada uno de ellos?
– El mejor considero que, sin duda, ha sido Felipe González. Adolfo Suárez me dio la posibilidad de empezar en política con treinta años en las filas de UCD, pero no me convenció. Creo que tuvo una gran equivocación con las autonomías porque la descentralización territorial del poder requería lo que entonces se llamaba tabla de quesos, es decir, darle autonomía a Cataluña, País Vasco y Galicia, pero optó por el café para todos, que consistía en darle autonomía a todas las regiones.
Para la mayoría de regiones como Andalucía, Extremadura y Murcia, la autonomía era el punto de llegada, pero para los separatistas catalanes y vascos era la fase previa, y sus propósitos contravienen lo establecido en el artículo 2 de la Constitución, que reconoce la unidad indivisible de España, y si se rompe, se rompe también el pacto constitucional, que permitió la reconciliación.
Luego me hice muy amigo de Suárez, cuando pasé de la primera a la última fila del Congreso, sentándome junto al diputado de Herri Batasuna (HB), coincidiendo con Suárez cuando él lideraba el CDS. Era una persona encantadora, por lo que tuve remordimientos por las críticas políticas que le hice en el pasado.
Bajo mi punto de vista, Suárez era una persona hábil y con buenas cualidades para las relaciones personales, pero al igual que Aznar, no tenía un concepto del Estado.
Calvo-Sotelo estuvo poco tiempo y no se tuvo, por tanto, oportunidad de apreciar su valía.
Aznar no actuaba con sentido de Estado, y su gran error fue profesionalizar la política, perdiéndose la vocación, ya que a la actividad política deberían acceder los mejores de la sociedad, ya sea en el sector liberal-conservador o socialista. Por el contrario, Aznar trató de conseguir mayores fidelidades, a través de personas que se lo debían todo a él, habiendo ahora muchos políticos que, fuera de la política, no saben dónde ir, como son los casos de Carlos Mazón o Pablo Casado, que han escalado desde las Nuevas Generaciones del PP. Por ese motivo considero que Aznar ha sido el peor presidente.
– ¿Lo situaría en el ránking incluso detrás de Zapatero y Pedro Sánchez?
– Sí, porque Zapatero era un ingenuo que quería hacerlo bien y se equivocó con la crisis de 2008 y Pedro Sánchez se ha equivocado mucho con la amnistía, que no le ha dado el resultado esperado.
– ¿Y en qué lugar situaría a Rajoy?
– Como el segundo mejor presidente después de Felipe González, ya que es un político digno e inteligente a pesar de que considero que tenía sus carencias. Discrepé muchísimo de él a raíz del 155 en Cataluña en 2017, que, en mi opinión, aplicó tarde y mal. Tenía que haberlo puesto en marcha cuando se aprobaron las leyes de desconexión. Dijo que no habría urnas para un referéndum ilegal y las hubieron. Ese error es, precisamente, el que ha hecho crecer a VOX.
VOX ha sido creado por una mayoría absoluta que el PP no supo manejar, y la corrupción de la década 2010-2020 asfixió al PP, con una sentencia del Tribunal Supremo que dijo que el PP era una organización criminal y le declaró responsable.
Recuerdo que en una ocasión, ABC publicó una fotografía en la que aparecíamos señalados como “personas de Fraga”, Aznar, Rato y yo. Creo que Rato era el más inteligente de Génova 13 y debería haber sido presidente del gobierno. Si Fraga hubiese nombrado a Isabel Tocino o a Rato, éste no se habría metido en lo que actualmente ha sido implicado al haber llegado a ser presidente del gobierno, pero Fraga se equivocó en el nombramiento porque los grandes políticos piensan en delfines y no en sucesores.
– A lo largo de estas décadas de seguimiento de la situación política española, ¿quién diría que ha sido el mejor presidente del PP?
– El mejor presidente del PP ha sido Fraga, que fue su fundador, aunque tenía el inconveniente de su pasado franquista, para lo que se rodeó de gente joven sin un pasado político como era el caso de Verstrynge, Hernández-Mancha, Arturo García Tizón, Aznar, Rato o yo mismo, que no pertenecí ni a la organización juvenil de la Falange.
Luego situaría a Aznar, que ganó las elecciones e hizo cosas que le reproché, por ejemplo, en relación al terrorismo, donde siempre pactábamos con el PSOE porque era una cuestión de Estado, pero él lo convirtió en un arma electoral sacando los GAL.
Rajoy fue un buen presidente del partido y Hernández-Mancha duró poco, ya que Fraga volvió y lo defenestró a él y a mí. Mancha era un buen líder pero yo apoyé a Herrero de Miñón, que era amigo mío y tenía una deuda de gratitud con él.
Creo que Hernández-Mancha lo hubiera hecho bien si lo hubiesen dejado, pero Aznar conspiró contra él desde Valladolid, dando una dura conferencia en el Club Siglo XXI debiéndole a Mancha el cargo de presidente de Castilla y León, ya que le puso como candidato.
Por último, Casado se equivocó al no medir bien sus fuerzas y denunciar la supuesta corrupción de Ayuso, que tenía la ventaja de tener a un gran estratega como Miguel Ángel Rodríguez, y Feijóo es hábil y tiene experiencia política, pero tiene el problema de Ayuso, que le echa el aliento en la nuca.
– En su libro usted revela tras casi cuatro décadas después que en las primarias de 1987, en las que fue elegido presidente de AP Antonio Hernández-Mancha, usted se decantó por el otro candidato, que era Herrero de Miñón. No hubieron otras primarias en el PP hasta 2018, en las que ganó Pablo Casado y concurrieron seis candidatos (el propio Casado, Cospedal, Sáenz de Santamaría, García-Margallo, Elio Cabanes y José Ramón García Hernández). ¿Qué candidato prefería usted?
– Yo prefería a María Dolores de Cospedal, que me parecía una mujer inteligente y más preparada en la trinchera política, ya que Soraya Sáenz de Santamaría había entrado directamente en la cúpula del PP, mientras que Cospedal se había fajado en Albacete y luego en la comunidad autónoma, recorriendo los pueblos. Es algo similar a la diferencia que suponía Hernández-Mancha y Herrero de Miñón, y pese a que apoyé al segundo por amistad, con Antonio Hernández-Mancha tengo una buena amistad y considero que fue un buen presidente para el partido. Mientras que Herrero era un hombre de estado mayor, Mancha había recorrido los pueblos y aldeas y era un gran orador, además de ser un hombre culto, inteligente y de mente rápida.
Casado era un producto de las Nuevas Generaciones que no ofrecía ninguna garantía y Margallo es un advenedizo en el PP que viene de la Democracia Cristiana. Ahora se presenta como un purista que dice defender las esencias del PP, pero entonces era muy enemigo del PP y rabiosamente partidario de Óscar Alzaga. Parece que es un converso, como San Pablo. Tuve una anécdota con él cuando publiqué mi libro “La reconstrucción de la derecha española”, que Fraga me presentó en el Congreso, y donde defendía que el PDP y el Partido Liberal se integrasen en AP, y Margallo me dijo que había escrito el libro para decir que “los democratacristianos somos unos cabrones”.
– Ya que usted es murciano, ¿cuál diría que ha sido el mejor presidente de su región?
– Creo que Carlos Collado, a quien conozco muy bien. A Ramón Luis Valcárcel lo conozco mucho, y creo que hubiese sido un buen alcalde, pero no estaba preparado para ser presidente de una comunidad autónoma.
– Quisiera detenerme en el partido que fundó en su día, el Partido Demócrata Español (PADE), del que apenas se encuentra información buscando en la red. ¿Qué significaba su logotipo?

– El logotipo representaba un puente porque tratábamos de unir y no dividir. Siempre me ha obsesionado la idea de la moderación en la forma de ser y actuar en política, admitiendo que el adversario puede tener una parte de razón, contando con la opinión de todos para facilitar acuerdos, teniendo siempre presentes las discrepancias lógicas con la ideología y la gestión del gobierno. Lo que no puede ser es oponerse a todo, que son ya riñas tabernarias.
El PADE tenía como principales ideas la defensa de la unidad nacional, la democracia interna, las primarias en los partidos y la reforma del sistema electoral, objetivos que se están consiguiendo.
Éramos gente de derechas con una ideología plural que combinaba el pensamiento conservador liberal con los principios de la Democracia Cristiana, algo que está en consonancia con la mayoría de los españoles, que son todo a la vez: liberales y democratacristianos, con una actitud reformista y no revolucionaria.
Nos reunimos en la cervecería O´Donnell en Madrid, donde llevábamos jornadas de siete u ocho horas de trabajo, redactando, además, un Manifiesto, pero nuestro mayor error fue nacer antes de tiempo. Si hubiésemos nacido cuando nació VOX, esa derecha hubiese sido moderada y democrática.
– El nombre del PADE recuerda al Partido Demócrata fundado en 1849 bajo el reinado de Isabel II, ¿cómo nació la idea del nombre? ¿se inspiraron, tal vez, en ese modelo histórico?
– No, simplemente nos basamos en nuestras dos grandes ideas, que eran la democracia, que nos ha costado mucho alcanzar, y España. Como fundador, yo quería que en las siglas apareciera la palabra Español, igual que en las siglas del PSOE, que significan Partido Socialista Obrero Español.
– ¿El PADE tenía juventudes, es decir, una organización juvenil?
– Éramos un partido con personas jóvenes. Yo era el mayor y tenía cincuenta años en aquel momento, y el secretario general, Jorge Cutillas, tenía menos de treinta años. Había muchos jóvenes que venían del PP descontentos con el funcionamiento interno del partido cuando Aznar estaba en todo su esplendor.
Nuestra organización juvenil se llamaba Jóvenes del PADE, cuyo líder era hijo de un senador del PP y de las que formaba parte Enrique Ruiz Escudero, que luego llegó a ser presidente del PADE en Madrid y ahora es consejero de Sanidad del gobierno de Ayuso.
No nos dejaron crecer, de hecho, Álvarez-Cascos intentó fundar otro partido con el mismo nombre para que no pudiéramos inscribir el nuestro, y cuando presentamos el PADE en Málaga sólo fue un periodista de El Sol, porque les habían llamado desde la Diputación para que aquellos medios que fuesen a nuestra presentación se les quitase la publicidad institucional. No teníamos financiación y como los partidos mueren por las deudas, intentaron que no tuviésemos fondos, pero pagábamos nuestra sede en Madrid y nos centramos, precisamente, en la capital, donde presentamos muchas candidaturas y conseguimos algunos concejales.
En aquella época la gente estaba muy contenta con el PP y un periodista me preguntó: “¿De verdad cree que la unidad de España está en peligro?”. Le respondí sin ninguna duda que sí, y el tiempo me ha dado la razón, como se ha podido ver en Cataluña.
Cuando tomamos la decisión de disolvernos, recomendé a nuestros miembros que se reincorporaran al PP, escribiendo una carta a Rajoy que no tuvo la educación de contestar. La mayoría no volvió al PP, ni siquiera yo mismo, salvo Enrique Ruiz Escudero y alguien más.
– ¿El PADE tenía relaciones con partidos extranjeros?
– Sí, tuvimos contacto con algún republicano de Estados Unidos, con Unión por la República en Francia y con pequeños partidos que luego han derivado en la Liga de Salvini, de hecho, Cutillas, que era el secretario general, llegó a ir Italia, donde se mostraban escépticos de que consiguiéramos un diputado, y desde donde se veía con curiosidad e interés que el PP aglutinase todo el espacio de la derecha.
– Buscando en la red pude ver que el PADE tuvo contactos con otras pequeñas formaciones como Alternativa Española (AES) y Coalición Valenciana. ¿Podría hablar sobre cómo fueron esos contactos? ¿Hay algún partido más con el que hayan negociado una coalición o cualquier otra forma de colaboración?
– No, no hubieron contactos con otras formaciones sino gente que quería conectar el PADE con otros partidos más a la derecha, y yo, como único presidente que ha tenido el partido, me negué.
Nos reuníamos mucho y escribíamos bastante porque éramos muy cuidadosos con la ideología, y nuestros documentos se los mandábamos al Rey y al resto de partidos para que no se nos arrinconase en la derecha porque éramos la derecha moderada.
El centro que ahora reclama Feijóo no es un espacio político sino el punto de convergencia entre la moderación de la izquierda y la moderación de la derecha.
– Tanto el PADE como VOX han nacido como escisiones del PP: uno en época de Aznar, y otro, en la de Rajoy, pero más allá de ello, ¿podría decir cuáles son las diferencias y semejanzas ideológicas entre el PADE y VOX?
– Las diferencias ideológicas entre ambos partidos son importantísimas. El PADE no era un partido cesarista sino un partido de masas construido de abajo a arriba.
Nuestro partido defendía el liberalismo político y económico, que el poder frenase al poder y el laissez-faire sin incurrir en las exageraciones de Milton Friedman, sino corrigiendo las distorsiones del mercado a través del sistema tributario y reduciendo las desigualdades sociales.
En su día yo hice la primera ponencia de Estatutos de Alianza Popular, que Fraga me encargó y que regulaba las Juntas Directivas Locales incluso de las aldeas y los derechos y deberes de los afiliados, así como la ideología, algo en lo que me ayudó mucho Abel Matutes, que como buen empresario, era un liberal convencido. No estuve, por tanto, de acuerdo, en que Aznar se apartase de las esencias del pensamiento del PP.
Me ha gustado mucho en estos días oír a Feijóo que apuesta por la moderación, algo que es incompatible con el insulto, ya que también ha dicho que el gobierno es una mafia y Pedro Sánchez es el capo de esa mafia.
Desde hace más de veinte años publico todas las semanas en el diario La Verdad, que forma parte del mismo grupo que ABC, escribiendo todos los domingos excepto en el mes de agosto, que descanso, y el PP de Murcia le pasa mis artículos a Génova, y cuando dije precisamente eso, pensé que Feijóo me había leído cuando habló de moderación y dijo que no venía a insultar.
– Usted presentó el libro de Abascal “Hay un camino a la derecha” en Murcia en 2016. ¿Podría hablar sobre ello?
– En mi libro hablo sobre ello en el penúltimo subcapítulo bajo el título “Mi contacto con VOX”, que empieza en 2016 a través de Jorge Cutillas, que fue secretario general del PADE y es muy amigo mío.
Yo conocí a Abascal y a su padre cuando estaba en el PP, y en 2016, VOX estaba en la ruina. En aquel encuentro yo llevé en coche a Cutillas, que tenía un negocio en Jumilla, y fuimos a Alicante, donde nos reunimos con Abascal y Enrique Cabanas. No salían en las encuestas y no tenían un duro, yo los invité a cenar y tenían mucho interés en la experiencia del PADE.
Cutillas me pidió que presentara el libro de Abascal. Yo puse el local para que esa presentación se hiciera y VOX Murcia llevó cien butacas, aunque algunos de los asistentes eran votantes del PP.
Me pidieron que me afiliara a VOX, me negué, y después de 2017, tras los acontecimientos de Cataluña, VOX subió en las encuestas. Me pidieron que interviniera en un mitin en Murcia y no quise, pero asistí al mitin.
En Murcia soy muy conocido, ya que he sido tres veces diputado al Congreso por la provincia y diputado regional, y si hubiese fichado por VOX, me habrían nombrado presidente de VOX en Murcia y hoy sería diputado, pero no estoy en consonancia con el discurso de VOX, que no es moderado.
– ¿Alguna vez ha llegado a votar a VOX?
– Nunca he votado a VOX y creo que ellos lo saben. Me llevo bien con ellos y tengo amigos en el partido, igual que en IU, Podemos, Sumar, PP y PSOE, porque mis enemigos en el PP se han jubilado o han fallecido. Mi espacio ideológico está en el PP, pero si Ayuso llegase a liderarlo, me abstendría.
– Según tuve ocasión de leer en la hemeroteca del periódico El País, el PADE fue catalogado como una formación lepenista porque hacía bandera de la preferencia nacional en materia de ayudas sociales y contratación ante la inmigración, ¿es cierto?
– Tuvimos una ponencia de inmigración en Albacete, en concreto, en un parador nacional, y en ella no se recogía ni muchísimo menos lo que dices que afirmó de nosotros el periódico El País. En ella se decía que la inmigración era un fenómeno social inevitable de aquellas personas que logran venir de los países pobres a los países ricos, pero debía estar regulada y de acuerdo a la Ley de Extranjería, establecerse cupos en base a los puestos de trabajo.
– Ya que por motivos de actualidad política se habla tanto sobre Trump, ¿quién ha sido para usted el mejor presidente de Estados Unidos?
– Creo que grandes presidentes fueron Jefferson, Lincoln y Franklin D. Roosevelt. También considero que Kennedy hubiese sido el mejor si no lo hubiesen matado.
No me terminó de convencer Reagan, al que no veía profundo, Clinton me gustaba y no me gustaron nunca los Bush, sobre todo el hijo. Obama sí me genera una profunda admiración, es un gran orador lleno de ideas y ha sido el mejor presidente de la Historia reciente.
He estado en Washington invitado por el Partido Republicano que, en teoría, era el más afín al PP, pero a partir del Tea Party han experimentado una radicalización absoluta, y el fenómeno de Trump es una lacra para la democracia. Me parece políticamente estúpido cuando entre demócratas y republicanos siempre ha habido muchas menos diferencias.
– ¿Cuándo cree que terminará este gobierno?
– Creo que en 2027 pese a lo que piden Felipe González, García Page y el PP. Creo que se darán las circunstancias para que termine la legislatura, y considero que tanto a PP como a PSOE les conviene que sea en 2027.
– ¿Es usted creyente? ¿qué papel ocupa la religión en su vida?
– Soy católico practicante, aunque me considero un mal católico.
Hay una historia que muestra que el pecado de los españoles es la soberbia. Se trata de un limpiabotas inglés que era adventista del séptimo día y le estaba limpiando los zapatos a un español, y le intenta convencer para que se haga adventista, y él le contesta que si ya no cree ni en la católica, que es la verdadera, ¿cómo va a creer en la adventista?
Creo que la figura de Cristo es esencial en Occidente y amar al prójimo como a ti mismo es algo que a veces no se consigue.
– Para concluir la entrevista, ¿es usted aficionado al fútbol? ¿es de algún equipo?
– Sí. Yo no era aficionado al fútbol cuando era estudiante universitario porque no tenía tiempo, pero cambié en la década de 1980, cuando las drogas se extendían en la juventud, y como no quería que mis hijos cayeran en ellas, me hice socio del Real Club Murcia, y también soy un profundo madridista.
Tengo un primo de Sevilla, que además es del Sevilla F.C., que me dice que yo debo ser del Murcia y punto. En cualquier caso, creo que entiendo más del Real Madrid que Florentino Pérez, he visto todos los partidos del equipo en los últimos diez años y conozco su alineación. El resto del fútbol no me gusta.
También fui jugador de tenis cuando era niño, y no puedo ver los partidos de tenis porque me pongo mi nervioso, ya que creo que va a perder al que apoyo. Soy fan de Carlos Alcaraz.





