Christopher Rivas nació en 1987 en Sevilla, siendo licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster en Sociedad, Administración y Política por la Universidad Pablo de Olavide. Desde 2023 es concejal delegado de Cultura, Patrimonio, Museos, Turismo, Memoria Democrática e Identidad Andaluza del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, donde AxSí gobierna en coalición con el PSOE, ostentando este último la alcaldía. Desde 2024, es el nuevo coordinador nacional de AxSí en sustitución de Modesto González (alcalde de Coria del Río).
– Comenzando por lo más básico, ¿cuál es el proceso por el que llegó al andalucismo?
– Sinceramente, no sabría explicarte cómo fue, ya que siempre he sido consicente de que era andalucista. Veía que la situación de partida del pueblo andaluz no era la de madrileños, vascos y catalanes, sino que fuimos relegados a un papel secundario. Yo mismo crecí viendo “Médico de Familia”, donde la andaluza, que era “la Juani”, era la última del escalafón social de esa sociedad. Era necesario anteponer las soluciones a los problemas del conjunto de los andaluces, porque a situaciones diferentes se necesitan soluciones distintas. En el caso de Andalucía, por medio de un instrumento político propio que haga posible un poder andaluz real.
Hace falta una determinación política para aplicar las competencias jurídicas que tenemos, en contraposición al interés tacticista y el postureo de PP y PSOE, que fingen defender a Andalucía cuando es el otro el que gobierna en Madrid.
– Una pregunta que tiendo a formular en perspectiva histórica es, ¿quién considera ha sido el mejor presidente del gobierno y de la Junta de Andalucía?
– Empezando por el final y siendo honesto, por la necesidad de la existencia y el poder andaluz propio, creo que pese a todas las cuestiones, ha sido Rafael Escudero quien más creyó en las posibilidades de Andalucía para ejercer su propias competencias, en ese poder andaluz, e intentó aplicarlo aunque, como se suele decir, duró lo mismo que un Chupa Chups en la puerta de un colegio, porque se convirtió en un obstáculo para la Moncloa de Felipe González.
Respecto a los presidentes del gobierno, por edad recuerdo poco la etapa de Felipe González, pero si tengo que elegir entre Aznar, Zapatero, Rajoy y Pedro Sánchez, me quedo con Zapatero.
– Otra pregunta recurrente por mí en mis entrevistas a representantes políticos es la siguiente: ¿Quiénes son sus referentes políticos nacionales e internacionales? ¿Hay políticos de otros partidos que admire?
– Es complicado de responder, pero diría que mi referencia en política no está relacionada con los grandes discursos o las estrategias de comunicación sino con la honestidad.
Creo que en la política local, la mejor política es la que atiende a sus vecinos y apuesta por proyectos que les beneficien. También creo que lo más difícil no es decir que sí sino no, habiendo ocasiones en las que hay que señalar a los demás que una opción no es el camino.
Las formas políticas con las que me identifico son con las de Obama que, en contraposición a los discursos trumpistas, hacía un discurso integrador y abierto que apostaba por la tolerancia.
– Una cuestión controvertida sobre la que me han dado respuestas antitéticas tanto antiguos representantes del PA como integrantes actuales de AxSí es en torno a si se puede ser andalucista y de derechas. ¿Cuál es su opinión al respecto?
– Creo que no, y a continuación digo por qué. El andalucismo es un movimiento en defensa de Andalucía como sujeto político propio frente a la colonización económica, que recurre a nuestra tierra como sector primario y mano de obra barata. Es difícil ser andalucista sin despegarse de la solidaridad, la igualdad, la tolerancia y la justicia social, de hecho, Blas Infante venía de la pobreza que veía reflejada en los obreros y campesinos.
Es difícil, con estas notas características, ser andalucista y defender a los señoritos y latifundistas, lo que tampoco significa que haya sólo un andalucismo de pancarta y gritos, mientras que AxSí es un andalucismo que une y promueve la tolerancia para llegar a acuerdos y tender puentes.
– Hay dos partidos que compiten por el mismo espacio político, que son AxSí y Adelante Andalucía. ¿Por qué un votante tradicional del PA, por citar un ejemplo, debe decantarse por AxSí y no por Adelante Andalucía, que tiene representación en el Parlamento Andaluz?
– Considero que el votante tradicional del PA apuesta por una organización política en defensa de Andalucía que pueda mejorar su vida, que está presente en una quincena de gobiernos municipales en Andalucía, con experiencia y capacidad de gobierno.
Para una fuerza progresista como AxSí es más sencillo entenderse con partidos ideológicamente cercanos, pero la grandeza de la política radica en entenderse con todos teniendo posibilidad de acuerdos con cualquier actor con la única excepción de quienes exceden el tablero político.
El votante andalucista no es excluyente ni radical, ni de grito y pancarta, y quien mejor refleja ese talante y esas ideas es hoy un partido como AxSí, donde tenemos a muchos compañeros que proceden del PA y han sido parlamentarios bajo sus siglas, por lo que saben trabajar en la Administración para mejorar la calidad de vida de la gente.
– Respecto a la línea política y estratégica de su partido, ¿van a continuar con las alianzas con otras formaciones nacionalistas como fue el caso de Ahora Andalucía en las europeas de 2024 y Andaluces Levantaos en las autonómicas de 2022 o van a potenciar las siglas de AxSí para concurrir en solitario a posteriores comicios?
– Creo que ambas respuestas son correctas. Desde la nueva Coordinadora de la que estoy al frente de este partido desde noviembre de 2024, estamos siempre dispuestos a sumar por Andalucía, a unir y cooperar en beneficio de nuestra tierra desde el punto de vista político y cultural.
AxSí es la principal formación política andalucista, con presencia en más de 25 ayuntamientos de diferentes provincias, y nos hemos presentados en todas y cada una de las provincias y elecciones salvo las últimas elecciones generales, que fueron justo después de las locales. También hemos sido la única candidatura andalucista a las anteriores elecciones europeas, habiendo sido la voz de Andalucía en Europa. AxSí es, por tanto, la herramienta más potente del andalucismo político y sería positivo sumar.
– ¿Quién han sido para usted los mejores líderes de la historia del PA? ¿Qué errores considera que se cometieron para llegar a su disolución?
– Daría para una charla bastante más extensa, pero creo que es innegable la capacidad y el discurso político, así como su valor en calidad de líder político de Alejandro Rojas-Marcos.
En las décadas de 1980 y 1990 se hizo público cada conflicto y descontento interno y es muy difícil mantener desde la periferia un discurso propio como el del andalucismo cuando Andalucía no tiene una estructura política y económica que no dependa de Madrid.
Con esa situación fue una proeza mantener el PA durante cinco décadas en un territorio de igual o mayor extensión que Portugal como es Andalucía, y además, sin vertebración interna, alejado de todos los centros de poder político, económico y mediático.
Blas Infante inició el camino, el PSA recuperó el testigo de esa generación y los andalucistas de hoy tenemos que retomar lo bueno que supuso el PSA y el PA y aprender de los errores del pasado.
– ¿Cree que AxSí despegaría con un mayor apoyo de los líderes históricos del PA como Rojas-Marcos y Pedro Pacheco en su condición pasada de representantes del andalucismo político?
– Considero que cada momento tiene sus claves. Han pasado casi cuarenta años desde entonces y todo movimiento político debe su éxito a distintas acciones de su militancia e implicación, a la masa social que lo respalda y a la fuerza del discurso como a la capacidad de sus líderes de trasladarlo al público.
Pacheco y Rojas-Marcos han sido dos brillantes líderes políticos pero el futuro del andalucismo no pasa por el liderazgo de otros tiempos. Ahora necesitamos otras respuestas ya que, por ejemplo, en la década de 1980 no había Internet y los cambios sociales como los mensajes políticos, hoy pasan precisamente por Internet.
– Han existido históricamente dos sectores del andalucismo: uno más transversal, al estilo de CIU y PNV, que deja en un segundo plano el eje izquierda-derecha y otro, más a la izquierda, que prioriza ese componente. ¿Cómo va a unir esas dos sensibilidades en un único núcleo político como puede ser AxSí?
– En el fondo es sencillo. Somos un partido progresista, feminista y ecologista que prioriza la defensa del medio ambiente y de nuestra identidad cultural. No nos dirigimos sólo a un sector escorado a la izquierda, sino a la inmensa mayoría de los andaluces, que son progresistas moderados o de centro-izquierda. No son de derecha ni de derecha extrema ni de izquierda extrema. Los datos nos dicen que entre el 70-80 % se sienten tan andaluces como españoles y que el 60 % son de centro o centro-izquierda, y por eso creo que un partido tiene que parecerse a los ciudadanos a los que representa porque, de ese modo representa mejor al pueblo al que se dirige. Un ejemplo claro es que no tendría ningún sentido un partido andalucista de extrema-derecha.
– El próximo año hay elecciones autonómicas. Planteando un escenario hipotético en el que AxSí tenga representación y pueda decantar la balanza entre un gobierno del PP y otro del PSOE. ¿Con cuál de los dos pactaría, habida cuenta de que a nivel han pactado con ambos? En Barbate y Conil, con el PP y en su caso concreto, que es Alcalá de Guadaíra, con el PSOE.
– Los escenarios locales distan mucho del espectro político andaluz. Un partido andalucista y progresista no puede defender las políticas conservadoras que ha pactado Moreno con la extrema-derecha de VOX. Nuestro modelo se basa en sostener la Sanidad y la Educación públicas (que son la mitad o más del presupuesto de la Junta) como pilares del Estado del Bienestar y el Estatuto de Autonomía.
Cuesta mucho creer que el PP vaya a cambiar tanto su programa para adoptar el de AxSí, que defiende la justicia social, el ascensor social que suponen la Sanidad y la Educación públicas y que los recortes no pasen por bajar los impuestos a los ricos, como ha hecho Moreno, sino aumentar la recaudación para financiar la mejora de los servicios públicos andaluces.
– Una opción que se ha planteado como consecuencia de la gran pluralidad que hay dentro del regionalismo y el nacionalismo andaluz, con personas de izquierdas, de derechas y de centro, es formar una federación con dos partidos siguiendo el histórico modelo de CIU en Cataluña (compuesta por un partido liberal y progresista como CDC y otro democratacristiano y conservador como UDC) o la coalición entre CC y Nueva Canarias en el archipiélago canario, al ser Tenerife una zona más conservadora y Gran Canaria, más progresista. ¿No sería una opción unir ese espacio en torno a un partido de centro-izquierda y otro de centro-derecha? ¿O incluso, si se quiere mirar más a la izquierda, entre una formación socialdemócrata y federalista y otra, socialista y más nacionalista?
– Somos progresistas, socialdemócratas y nacionalistas, pero creo que hay que diferenciar dos conceptos: una cosa es la ideología o colección de ideas y otra es la estrategia empleada en los procesos electorales.
Se pueden defender con claridad los principios de una formación política haciéndolo compatible con el trabajo compartido con otras opciones frente a un reto superior. Si mañana hay elecciones andaluzas y AxSí y Adelante Andalucía van juntos en una misma lista, consiguiendo en lugar de uno o dos, cuatro diputados, eso será muy positivo para Andalucía y para todos los andaluces, pero en cualquier caso, esa es una cuestión que se debe abordar en un programa común desde el respeto a lo que les diferencia.
Los ejemplos que usted plantea en su pregunta me parecen correctos siempre que fueran posibles. Me gustaría que hubiera varios partidos andalucistas de izquierdas y algún partido andalucista en la derecha porque, de ese modo, no se hablaría de los problemas de Madrid: de Sánchez, Feijóo, Ayuso o Mazón, que no son los problemas de Andalucía, y para que éstos sean escuchados se necesitan conseguir objetivos mayores en términos electorales.
– Pasando a la última fase de esta entrevista. En el plano personal, ¿cuáles son sus aficiones?
– Soy licenciado en Periodismo y Máster en Sociedad, Administración y Política. Me gusta mucho el periodismo, la actualidad y la cultura, de hecho, estoy muy implicado en la cultura en todos los aspectos: Historia, cine y series, por citar algún ejemplo. Me gusta aprender y creo que se puede aprender de todo, incluso de las vivencias positivas como negativas.
– Concluyo con la pregunta con la que suelo cerrar mis entrevistas, y que se refiere al plano más espiritual. ¿Es usted creyente? ¿Qué papel ocupa la religión en su vida?
– Me he formado en la Educación y la Universidad públicas, y creo que la Semana Santa es una de las fiestas más importantes porque refleja muy bien nuestra cultura e identidad.
Soy católico pero no practicante. Hice la comunión pero no voy a misa ni tengo un papel activo. Creo que la religión es una forma de ver el mundo que nos permite salir adelante y encontrar una motivación para continuar.
Soy católico por familia y por simpatía. Nunca he sido de ir a misa, pero vivo en una sociedad católica y así lo soy también, aunque en mi caso se reduce a la expresión popular de la Semana Santa y a su capacidad de generar arte, patrimonio, música e imaginería en un sentido amplio, que son la parte de la religión y la Iglesia que me atraen.





