Carlos Pérez Nieves nació en 1966 en Tudela (Navarra), siendo abogado y comenzando su trayectoria política en las filas de Convergencia de Demócratas de Navarra (CDN), siendo vicepresidente del Parlamento de Navarra entre 2003-2007 y consejero de Educación entre 2007-2009, en el gobierno de coalición UPN-CDN liderado por Miguel Sanz. Años después, formó parte de Ciudadanos, siendo candidato a las elecciones forales navarras de 2019, en las que fue elegido diputado. Desde 2024 es secretario general de Ciudadanos.
– ¿Cómo se define ideológicamente? ¿A quién votaba antes de unirse a Ciudadanos?
– Soy navarro y entre 1997-2011 ya milité en CDN (Convergencia de Demócratas de Navarra), una escisión más moderada y progresista que UPN, no obstante, yo nunca milité en UPN pero sí en CDN, que tenía un perfil de centro liberal similar al de Ciudadanos, que son las dos formaciones a las que he pertenecido a lo largo de mi vida.
En mi etapa en CDN ocupé varias responsabilidades, siendo vicepresidente del Parlamento de Navarra y consejero del gobierno regional. Luego el partido desapareció y cuatro o cinco años después me incorporé a Ciudadanos en Navarra.
Ideológicamente siempre me he ubicado más en el centro-izquierda pero hoy en día creo que el eje izquierda-derecha no existe como tal.
He votado también en diferentes ocasiones a PP y PSOE y no me he salido de ahí porque no soy nacionalista de ningún tipo ni abogo por un navarrismo exagerado.
Creo también que el PSOE a partir de Zapatero ha seguido una deriva nefasta, cuando era un partido que promovía la apertura y la modernidad más que otras formaciones.
– ¿Cómo ha sido su proceso de evolución ideológica?
– Sigo manteniendo postulados de la izquierda como la solidaridad, el respeto, la atención a los desfavorecidos y la igualdad, que no igualitarismo, pero creo que la izquierda actual ha perdido el norte, no quieren que el esfuerzo cuente y creen que la meritocracia es elitista.
Rechazo frontalmente los posicionamientos de izquierdas que incorporan los dogmas de la ideología woke. No me siento, por tanto, de izquierdas, pero también estoy muy alejado de la derecha y de VOX porque considero que la política de derechas se basa en el conservadurismo, la imposición de dogmas y el control.
Creo que las empresas deben funcionar y se debe facilitar su labor a los empresarios, a los que rechazo que se demonice con esa caricaturización de que quieren sangrar a los trabajadores y bañarse en dinero como el Tío Gilito, de igual modo que rechazo que se diga que los trabajadores quieren estar todo el día de baja, cobrar sin trabajar y sangrar al empresario.
Defiendo también el ecologismo y el medio ambiente y rechazo el negacionismo que la derecha ha empezado a asumir respecto al cambio climático, que en el caso de VOX es un negacionismo extremo, oponiéndose las renovables, que son el futuro de nuestro país. En el caso del apagón, hemos visto a la izquierda culpando a la energía nuclear y a la derecha haciendo lo mismo con las renovables, cuando necesitamos ambas opciones.
El espacio que debe tomar Ciudadanos es el de la moderación y la racionalidad, no pactando sólo con el PP.
No estoy en el centro, pero tampoco soy socialdemócrata ni conservador. Soy liberal progresista, que es una definición que muchos no entienden. Creo, por tanto, en la Sanidad y la Educación públicas, mientras que un liberal a ultranza defiende que cada uno se las arregle por su cuenta.
– ¿Quiénes son sus referentes políticos nacionales e internacionales? ¿Hay políticos de otros partidos que admire?
– En política siempre he admirado a aquellos que hicieron posible la Transición política del país, como fue el caso de Adolfo Suárez y Gutiérrez Mellado, de igual modo que el Rey emérito, que dejando a un lado sus sombras, tuvo también un papel esencial. Dirán que venían del régimen anterior, pero hicieron lo contrario de lo que el régimen pretendía que hubieran hecho, y además, en un contexto de ruido de sables en el que ETA asesinaba constantemente. Me da igual que Suárez fuese ministro secretario general del Movimiento o que al Rey lo nombrase Franco. Lo importante es lo que hicieron, demostrando una enorme valentía y a un coste personal altísimo.
A nivel internacional es más difícil plantear esta cuestión en términos de liderazgo político, aunque creo que Macron consiguió llegar al gobierno en Francia en un momento crítico y ha demostrado ser un gran líder a nivel europeo, algo que es complicado. También me parecen valientes las posturas del actual primer ministro británico Keith Starmer, y a Obama también lo veo un líder carismático y brillante, aunque luego decepcionó.
De la actualidad, en la política española puedo afirmar con rotundidad que no admiro a ninguno.
– ¿Qué opina sobre los presidentes del gobierno de la democracia?
– Todos, absolutamente todos, tienen luces y sombras.
Adolfo Suárez fue capaz de liderar la Transición, un proceso que también ha tenido sus sombras pero que, indudablemente, pesan más las luces, y sólo por haber conseguido llegar a la Constitución de 1978 merece un reconocimiento importante. A partir de las elecciones de 1979 su papel fue distinto.
Felipe González tuvo muchas luces en lo que se refiere a modernizar un país obsoleto, y al representar a un partido socialista, pudo hacerlo mucho antes que otros, especialmente en lo que se refiere a la reconversión industrial, que nos permitió entrar en Europa, siendo la O de Obrero la que más se enfrentó a González. No obstante, su gobierno tuvo muchas sombras de corrupción, que él permitió y alentó, siendo una mancha mucho mayor que las que pudo tener Suárez, y en lo que se refiere al terrorismo de ETA, no se puede poner un demócrata al mismo nivel que los terroristas creando una estructura paralela con las cloacas del Estado.
Aznar tuvo dos mandatos que fueron la noche y el día, que en conjunto, tuvieron más luces que sombras pese a su excesivo personalismo, aunque la mayoría absoluta le descolocó. Su gran mérito fue llevar al país a cotas de bonanza económica y bienestar social sin precedentes, algo que fue posible gracias a la modernización que había implementado antes Felipe González. Su gran sombra fue intentar engañar para que su partido volviese a ganar las elecciones tras los atentados del 11-M y tratar de controlar los aparatos del Estado, como TVE o el Tribunal Constitucional, cuestión en la que González y Aznar han sido idénticos, ya que González politizó el Consejo General del Poder Judicial en un claro ataque contra la Constitución, algo que Aznar no modificó.
Zapatero ha sido el político más peligroso, fundamentalmente por tensionar la sociedad y llevarla a la división que se había superado. Es un político nefasto de quien no puedo hablar bien de nada de lo que hizo, y cuando hace bandera de las políticos sociales, es hipócrita porque fue quien más recortó el Estado del Bienestar porque no supo ni quiso ver la crisis, mintiendo absoluta y descaradamente sobre ello, como hizo Solbes en su debate con Pizarro. Por tanto, no hay nada reseñable de lo que hizo que pueda poner en valor, por lo que su mandato lo sitúo en las sombras más oscuras.
Rajoy se enfrentó a una época complicada, con la crisis más apabullante, no tenía una marca personal y pasó con más pena que gloria. No supo gestionar que aparecieran nuevas opciones que hicieran la competencia a su partido como fue el caso de Ciudadanos, anteponiendo el egoísmo de su partido al interés de su país al negarse a dimitir cuando le hicieron la moción de censura, dejando el Congreso para irse de tertulia, lo que es una falta de respeto. No obstante, sin grandes luces ni grandes sombras, es alguien que a nivel personal cae simpático, pasando desapercibido y sin haber hecho transformaciones de relieve.
Pedro Sánchez es una caricatura de presidente moldeado por Zapatero, siendo discípulo y maestro, y ahora pretende ejercer el poder de manera tiránica y despótica, destruyendo las bases de la convivencia del país y a su propio partido y siendo incapaz de actuar frente a la corrupción que le rodea. Ahora vemos a un ministro del Interior como Marlaska absolutamente irreconocible, igual que la ministra de Defensa Margarita Robles, que no le contradicen en nada, siendo incluso más responsables de esta situación que el propio presidente, que está destruyendo la poca credibilidad internacional que le quedaba a España, por lo que su gestión está generando muchas más sombras que luces, habiéndole tocado una época económicamente mucho más favorable que la que se encontró Rajoy.
– Ya que es usted navarro, ¿quién considera que ha sido el mejor presidente de Navarra?
– Sin duda alguna Juan Cruz Alli Aranguren, que ocupó el cargo entre 1991-1995, ya que ha sido quien mejor entendió Navarra, transformando la región en una época en la que se venía de la corrupción del PSOE de Urralburu. Tenía una visión más abierta que UPN, por lo que creó Convergencia de Demócratas de Navarra (CDN), que era un partido más avanzado y progresista que UPN, bajo cuyas siglas fue presidente.
– Han existido varios partidos de centro en España de duración efímera como UCD, CDS, PRD y UPyD, evidenciando que en España lo que ha funcionado es el centro-izquierda y el centro-derecha. ¿No cree que el motivo de estos fracasos se debe a que son pocas las personas puramente de centro respecto a las de izquierda y derecha moderadas? ¿Hay espacio para un partido de centro en España?
– Realmente UCD era de centro-derecha, el CDS estaba más cercano al centro-izquierda y UPyD era de centro-izquierda, ya que ocupar exactamente el centro es muy difícil, y dentro de esta tesitura, Ciudadanos ha sido lo más transversal y al centro que ha habido nunca en nuestro país, ya que no estaba ni con los conservadores ni con el socialismo más radical, y las encuestas en 2018 llegaban a decir que Ciudadanos ganaba las elecciones, ya que llegamos en un contexto en el que el país estaba en la ruina económica y con un nacionalismo imperante en Cataluña frente al que PP y PSOE no hacían nada, mientras que nuestro partido planteaba propuestas valientes.
Ante la moción de censura, Rajoy sabía que Ciudadanos podía ganar unas próximas elecciones y por ello, evitó convocarlas, cuando lo mejor para España hubiese sido un gobierno de Ciudadanos en lugar que el que tenemos ahora con Sánchez, Podemos y los nacionalistas. Rajoy prefirió el escenario que estamos sufriendo, consciente de las dificultades que le crearía al PP que Ciudadanos llegase al gobierno. Por ese motivo, sí creo que hay espacio para un partido de centro en nuestro país.
– No obstante, el votante que perdió Ciudadanos se fue en su mayoría a opciones que están más a la derecha como el PP y VOX, a excepción de un millón de electores que fueron a la abstención. ¿Qué opina al respecto?
– Sí, es una realidad política y es cierto lo que comenta. Ha habido siempre una confusión ideológica sobre dónde estaba Ciudadanos, ya que nuestro votante era mayoritariamente de centro-derecha y derecha, incluso en Cataluña, de hecho, la fuerte irrupción de Ciudadanos es por el PP y no por el PSOE, aunque nació en su día de un manifiesto firmado por gente que venía de la izquierda.
Muchos líderes que tuvo Ciudadanos se alineaban más con el centro-derecha, y de los ocho millones de electores en total que alguna vez votaron a Ciudadanos, se decidió consolidar únicamente a los votantes de centro-derecha y derecha, sin prestar atención a los de centro-izquierda. No se puede pactar sólo con el PP, porque eso es incompatible con un partido que debe entenderse a izquierda y derecha, naciendo precisamente Ciudadanos para controlar la acción del gobierno y reconducirlo hacia posiciones moderadas y de respeto a la legalidad. La decisión que se tomó en su día estaba pensada para garantizar a los votantes de centro-derecha, de hecho, en 2018, las encuestas nos daban 120 diputados, pero la moción de censura fue una sangría para Ciudadanos, perdiendo cada semana cientos de miles de votos en favor del PP, y cuando se decide que sólo se va a pactar con el PP para frenar la sangría, nos quedamos a sólo nueve escaños de superar a los populares, pero perdimos al votante minoritario que estaba a nuestra izquierda y que no hemos recuperado nunca, ese votante moderado del PSOE que nos veía de centro-izquierda porque, en efecto, estamos a la izquierda del PP.
Ciudadanos hizo presidenta a Ayuso en 2019, que no había ganando las elecciones. Las ganó Gabilondo y la gente no se acuerda, pero cometió el error de fiar su futuro a Podemos, igual que Almeida tampoco ganó. ¿Por qué se hizo líderes absolutos a representantes de un partido que entonces estaba deshecho como el PP? Igual que en Castilla y León, donde se hizo presidente a Mañueco cuando el PP llevaba cuarenta años gobernando la autonomía, desde que Aznar era presidente autonómico, y además, el PSOE había ganado las elecciones, justo lo contrario de lo que se hizo en Andalucía, donde los socialistas llevaban cuarenta años gobernando y habían sido de nuevo el partido más votado, pero se puso a Moreno.
Es verdad que a nuestra izquierda teníamos muchos menos votos pero hubiese sido un electorado mucho más fiel, aunque acepto y entiendo las decisiones que en su momento tomó mi partido para mantener nuestra posición política y acceder al gobierno del país, sobre todo cuando el PSOE ha renunciado a la igualdad y la unidad de los españoles como consecuencia de sus pactos con los nacionalistas.
– Según una encuesta de El Español, el PSOE está más a la izquierda que nunca y el PP más al centro que nunca, ¿no cree que el espacio de centro ya está cubierto?
– Creo que no. Es cierto que el PSOE está más a la izquierda que nunca y hay millones de votantes que no volverán a apoyarlo, pero no comparto que el PP esté más al centro que nunca, ya que Ayuso no representa el centro en absoluto, sino que es quien más estira el PP a la derecha para competir con VOX, siendo quien le marca el paso al partido, algo que Feijóo no sabe gestionar.
El centro es el espacio que está entre el PP y el PSOE y es inmenso porque está más abierto que nunca, con más de cuatro millones que votaron a PP y PSOE en 2023 que ahora no lo van a votar. En este sentido, Ciudadanos representa ese espacio central, que no es el límite exacto entre el PP y el PSOE. En unos aspectos estaremos más cerca del PP y en otros, del PSOE, siendo similares a la izquierda moderada en cuestiones como lo social y el feminismo.
– El espacio que ha quedado actualmente vacante es el de la izquierda nacional descontenta con los pactos del PSOE con los separatistas, surgiendo partidos de esa tendencia que, al menos por ahora, no han conseguido representación, como el Frente Obrero e Izquierda Española. Hasta ahora, VOX le ha arrebatado 300.000 votos al PSOE. ¿No cree que Ciudadanos podría abanderar ese espacio?
– El espacio de Ciudadanos no está en los postulados de la izquierda actual, aunque intentamos atraer a socialistas moderados descontentos con el PSOE actual. Nosotros defendemos la Sanidad y la Educación públicas pero no desde un espacio dogmático, pues aceptamos la economía de mercado, la mínima injerencia en el desarrollo empresarial y la independencia de los organismos públicos. No estamos, por tanto, con el dogmatismo del PSOE ni con el conservadurismo rancio, que se aprecia en la deriva del PP al pactar con VOX ni con el grupo de libertarios que se está gestando y trata de emular a Milei. El nuestro es un espacio de encuentro frente a aquellos que por un lado nos dicen que vuelve Franco y el fascismo y los que por otro afirman que España es Venezuela, y ambas cosas son mentira.
Creo que el eje izquierda-derecha está superado, y prueba de ello es que el PP se parece al PSOE de la década de 1980, mientras que el PSOE tiene algunas posturas propias de un partido conservador. No debemos olvidar que Felipe González llevó a cabo toda la reconversión industrial y se enfrentó a los sindicatos, lo cual se identifica más con las posiciones de un partido derechas.
– Cuando ha aludido a ese grupo de libertarios, ¿a qué se refiere en concreto?
– Al movimiento de Espinosa de los Monteros con otra gente que piensa parecido. No sé si se convertirá en un partido, que no creo, aunque se ve mucho movimiento por parte de ellos.
Ciudadanos abandera un espacio liberal, y la definición liberal en España alude a socioliberal, cercano a la socialdemocracia, mientras que el liberalismo en Estados Unidos tiene otras connotaciones, refiriéndose a una izquierda a ultranza. Por el contrario, Milei tiene un posicionamiento moral muy lejano al de Ciudadanos, y sus integrantes están en el mismo grupo aunque no compartan exactamente lo mismo que Milei en lo que a su concepto de libertad y de moral se refiere, teniendo seguidores como Juan Ramón Rallo y Daniel Lacalle.
Este grupo al que he hecho alusión se compone de gente que aporta mucho al debate intelectual en la vida política, moviéndose más en el espectro de la derecha que el de la izquierda. No comparto en líneas generales sus planteamientos por su dogmatismo y su visión catastrofista, así como su creencia en la falta de solidez en el sistema democrático y constitucional de España. Aunque son un movimiento intelectual que no es de izquierdas, tampoco se puede decir que sean de derechas según los parámetros tradicionales.
– Ciudadanos se presenta como un partido socioliberal, lo cual se encuadra en el centro al combinar políticas económicas liberales y políticas sociales socialdemócratas, pero en el plano moral, es decir, en cuestiones de bioética y de modelo de sociedad se presenta como progresista. Si la izquierda es progresista en estas cuestiones y la derecha es conservadora, ¿el centro no debería asumir elementos conservadores y progresistas en lugar de ubicarse claramente a uno de los lados del espectro?
– En cuestiones como el aborto y la eutanasia, parte de la derecha se opone mientras que Ciudadanos aboga por regular ambas materias porque consideramos que afecta más al ámbito privado y no se debe decir a los demás lo que tienen que hacer. Yo, por ejemplo, no tengo claro qué haría a nivel personal ante el aborto, ya que tengo hijas y no saben qué decisión tomarían en ese supuesto, por lo que creo que estas cuestiones deben estar reguladas porque hay circunstancias que rompen la vida de una persona, pero abortar no es una obligación.
Por ejemplo, respecto a la eutanasia, yo no querría ser un obstáculo para mi familia ni perder la dignidad, y para ello necesito la posibilidad de decidir sobre mi propia vida, con una regulación y unas garantías plenas, algo que la derecha tergiversa diciendo que lo que se busca es quitarse a gente del medio cuando es algo que no debe estar escondido ni ser sancionable. Respeto que la derecha tenga unas convicciones morales y religiosas, pero no que trate de imponerlas a los demás.
Hay también una hipocresía brutal respecto al sistema sanitario, ya que se tiende a ir a los hospitales públicos para tratarse las enfermedades raras y a los privados para lo más mundano. En contra de lo que dicen los libertarios, ¿qué partido propone a día de hoy eliminar la Sanidad, los hospitales y los colegios públicos? ¿Defender el sistema público me hace socialdemócrata? No antepongo lo social o lo socialista a lo liberal. No soy socialdemócrata ni socioliberal, ni tampoco ultraliberal ni liberal-conservador, soy sencillamente liberal.
– ¿Cuál es el plan para que su partido vuelva a tener representación? ¿Creen que podrán emular al FDP alemán, que volvió al Bundestag tras una legislatura en la que fue extraparlamentario?
– Tengo muy claro que hay un espacio político que los votantes están dispuestos a apoyar, y no podemos ni debemos recorrerlo solos, sino que tenemos que buscar un vehículo al que aportemos sabiduría.
Andalucía fue un ejemplo de la gestión que hace Ciudadanos, donde en su mayoría se hizo bien, y sin Ciudadanos, Andalucía no ha tenido esa transformación brutal que experimentó cuando nuestro partido formaba parte del gobierno porque fuimos la razón de aquel cambio. Hemos exigido regeneración a cambio de apoyar los presupuestos de los dos grandes partidos frente a un PSOE que ha tratado Andalucía como un cortijo y un granero de votos y un PP apocado que sólo fue capaz de afrontar las transformaciones de la región cuando estuvo trabajando junto a Ciudadanos, no así desde que gobierna en solitario, ya que le dimos a Andalucía la confianza que no tenía, y de ello estamos profundamente orgullosos. Con Ciudadanos, los andaluces tuvieron algo muy distinto: una comunidad pujante que le plantaba cara al nacionalismo, que siempre había querido ridiculizarla.
Apelamos a un espacio transversal porque cuando hay mayorías absolutas, sean del signo que sean, hay clientelismo, amiguismo y corrupción.
– Para ir concluyendo, le quería formular una pregunta personal común a todos mis entrevistados: ¿es usted creyente? ¿qué papel ocupa la religión en su vida?
– No soy creyente, soy más agnóstico que ateo porque llego al convencimiento de que la vida es lo que hay, pero tampoco soy beligerante contra la Iglesia ni me planteo la apostasía. Considero que la Iglesia hace lo que tiene que hacer y me interesan sus posturas, no gustándome en absoluto la demonización injusta y artificiosa que hace la izquierda contra ella.
En mi caso concreto, hago un uso social de las celebraciones religiosas, tanto las de vida como las de muerte cuando tengo que ir, y vivo con respeto las celebraciones públicas religiosas. Por ejemplo, esta pasada Semana Santa, descubrí la Semana Santa sevillana y tiene una parte que cautiva y me gusta el compromiso, respeto y devoción con la que se vive. Existe una parte de parafernalia que nos gusta a todos, como hemos visto con la elección del nuevo Papa.
– Y por último, ¿es usted aficionado al fútbol? ¿es de algún equipo?
– Soy muy aficionado al fútbol. Soy navarro de Tudela y jugaba al fútbol en el Colegio San Javier de los jesuitas de Tudela. Teníamos una rivalidad con el Tudelano.
Soy del Osasuna, al que apoyo y sigo mucho, y que, además, tiene una afición ejemplar, salvo los ultras, que no me gusta nada su conducta ni su ideología de apoyo a Palestina y los presos de ETA.
Sobre el Real Madrid o el Barça, de adolescente era antimadridista y mi primera camiseta de fútbol fue del Barça en 1973, pero me cambió la Quinta del Buitre y actualmente soy mucho del Real Madrid, aunque reconozco que el Barça tiene un equipazo pese a que su directiva no siempre hace lo mejor, pero disfruto viendo jugar a Lamine Yamal.





