Berlín da un aviso

Reducir a la calificación de ultraderechista la manifestación en Berlín de más de 30.000 personas en contra de las medidas gubernamentales para combatir el Covid-19, es evaluar de manera muy simple un movimiento contestatario que se afianza y extiende por todo el mundo.

Siempre hay medios de comunicación suficientemente amamantados por el poder como para refugiarse en la fórmula tranquilizadora de llamar ultraderecha a clamores populares que nada o poco tienen que ver con ella.

Está por los suelos la noción que de los políticos se ha llegado a tener en todas partes. La irresponsabilidad y corrupción de los gobernantes -con un caso notorio como el de España, donde tener un comité de expertos ha sido un timo-, está promoviendo indirectamente una autodefensa colectiva cada vez más numerosa que empieza a tener tintes de sublevaciones. Posiblemente hasta las fiestas de jóvenes que desprecian la obligatoriedad legal del uso de las mascarillas en todo lugar público y no guardar, apiñados, las distancias de seguridad, se estén convirtiendo en una forma anti sistema de rebelión y protesta contra los poderes públicos. El negacionismo se agranda internacionalmente. Berlín ha dado un aviso que no convendría, ni a los políticos ni a sus medios subvencionados, disimular con el argumento fácil y simplista de que ha sido la ultraizquierda.

Reducir a la calificación de ultraderechista la manifestación en Berlín de más de 30.000 personas en contra de las medidas gubernamentales para combatir el Covid-19, es evaluar de manera muy simple un movimiento contestatario que se afianza y extiende por todo el mundo.

Siempre hay medios de comunicación suficientemente amamantados por el poder como para refugiarse en la fórmula tranquilizadora de llamar ultraderecha a clamores populares que nada o poco tienen que ver con ella.

Está por los suelos la noción que de los políticos se ha llegado a tener en todas partes. La irresponsabilidad y corrupción de los gobernantes -con un caso notorio como el de España, donde tener un comité de expertos ha sido un timo-, está promoviendo indirectamente una autodefensa colectiva cada vez más numerosa que empieza a tener tintes de sublevaciones. Posiblemente hasta las fiestas de jóvenes que desprecian la obligatoriedad legal del uso de las mascarillas en todo lugar público y no guardar, apiñados, las distancias de seguridad, se estén convirtiendo en una forma anti sistema de rebelión y protesta contra los poderes públicos. El negacionismo se agranda internacionalmente. Berlín ha dado un aviso que no convendría, ni a los políticos ni a sus medios subvencionados, disimular con el argumento fácil y simplista de que ha sido la ultraizquierda.




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