El lunes 18 de enero se han iniciado las obras de la calle Dormitorio, en Sevilla. Es una de las vías del entorno más céntrico de la ciudad, con un trayecto comprendido entre la Plaza del Cristo de Burgos y la calle Alhóndiga.
Las obras de la calle Dormitorio estaban planeadas desde agosto de 2020 por la Gerencia de Urbanismo. El objetivo de las mismas consiste en una reurbanización que por una parte solucione el mal estado del pavimento, bastante erosionado hasta el punto de haber acabado siendo un camino de baches; y por otra parte repare el acerado que en ciertos segmentos ha llegado a desaparecer.
Será uno de los fines de estas obras configurar con amplitud para los peatones la confluencia de la propia calle Dormitorio con la Plaza del Cristo de Burgos, a la que se accede entre dos esquinas bien identificadas por los vecinos del barrio: la esquina que durante décadas lo ha sido del Bar Coloniales, y la contraria, en cuyo edificio se halla el eterno proyecto inicial de la Capilla de la Hermandad del Cristo de Burgos, que aún continúa con su sede en la cercana Parroquia de San Pedro (de la que incluso siempre hace su salida procesional en la tarde del Miércoles Santo).
Las obras darán pie a que Emasesa tenga la oportunidad de sanear sus redes, además de modernizarlas. Será una auténtica tarea de sustitución para actualizar materiales. Y también facilitará la ocasión propicia para adecuar la calle al nuevo concepto de eliminación de las barreras arquitectónicas, basada en conciliar en una sola plataforma el paso de los peatones y el de los vehículos.
El presupuesto es de 191.000 euros. Y la terminación está programada (al menos así lo indican las eventuales señales de tráfico colocadas en la zona) para el 16 de abril, algo factible que se apoya en el hecho de que este año está suspendida de nuevo la Semana Santa, no necesitándose la calle Dormitorio como parte del itinerario de las cofradías que la cruzan de regreso a sus templos, como pasa en circunstancias normales con la de La Cena o la del Beso de Judas.
Una de las señas de identidad de la calle Dormitorio fue la de radicar allí en los años 60 el parvulario y la enseñanza infantil del Colegio de Las Teresianas. Y otra es que en uno de sus números se encontraba el domicilio particular de la familia Jiménez Filpo, después del doctor Javier Cuñado.





