¿Dónde estaba el empaquetador y propagandista del Gobierno de España cuando las mascarillas defectuosas e inservibles llegaban al aeropuerto de Torrejón de Ardoz o al de Barajas?
¿Dónde se metió cuando los médicos de media España improvisaban EPIs, gorros, guantes y papis con bolsas de basura o con sacos de pienso a falta de protecciones profesionales?
¿Dónde se escondieron esos expertos en envolver regalos navideños cuando no había gafas y se fabricaban protectores de la cara con plásticos de libretas mientras las monjas y numerosos ciudadanos se empleaban a fondo en armar mascarillas de tela con doble o triple protección para los de la primera línea de combate?
¿Por qué no acudía Iván Redondo a esperar a los aviones varados en China por una falta de previsión del gobierno y su menosprecio de los avisos flagrantes de la pandemia que rozó el ilícito penal?
¿Nunca pensaron en la Moncloa rotular con el escudo del Gobierno los miles de ataúdes anónimos tirados a su suerte en las morgues y garajes de Cataluña y de media España?
¿Por qué no anunció Carmen Calvo que indultaría de la enfermedad a nuestros ancianos y en cambio se empeñó en sacar a la calle a sus huestes feministas para que expandieran lo más posible el virus aquel 8 de Marzo del oprobio y la indecencia?
¿A nadie le preocupaba entonces revestir de triunfalismo idiota la catástrofe que asolaba a las residencias de ancianos esperando los respiradores que no llegaron nunca y nos costaron un ojo de la cara y la vida de 75.000 conciudadanos?
Ese escudo del gobierno majadero de Pedro Sánchez sobre un palé de vacunas en un hangar es un verdadero monumento a la desfachatez y a la falta de vergüenza…





