Sevilla suma este año otra importante suspensión de uno de sus actos tradicionales: el de los Laudes a la Pura y Limpia del Postigo del Aceite. El próximo 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción, los lanceros y clarineros de la Banda del Sol no acudirán a la capilla del Arco del Postigo.
Sevilla vuelve a quedarse sin la celebración de uno de sus más emotivos rituales a lo largo del año. La Banda del Sol no interpretará sus característicos toques de los Laudes a la Inmaculada al llegar el mediodía del 8 de diciembre.
El ceremonial de los lanceros y clarineros de la Banda del Sol comenzaba en la Iglesia de San Antonio Abad, donde reside la Hermandad de El Silencio, continuaba cruzando el centro por las calles El Silencio, San Eloy, Campana, Velázquez, Tetuán, Plaza Nueva, Andén del Ayuntamiento, Plaza de San Francisco, Hernando Colón, Alemanes, Placentines, y llegaba a la Plaza de la Virgen de los Reyes, donde se homenajeaba al Papa Juan Pablo II (canonizado) ante su monumento. Desde allí, la Banda del Sol hacía un breve descanso en la recoleta y escondida Plaza de Santa Marta, dirigiéndose después a la Plaza del Triunfo para hacer sonar los Laudes ante el alto pedestal de la estatua de la Inmaculada, obra de Collaut Valera, de inspiración en Murillo. Y, por último, atravesando la Lonja de la Catedral, junto al Archivo de Indias, los lanceros y clarineros cruzaban la Avenida de la Constitución para llegar por la calle Almirantazgo hasta la capilla de la Pura y Limpia, de besamano en esos momentos. Con el toque de los Laudes ante la venerada imagen, coronada canónicamente, se producía el momento más álgido y fundamental de dicha ceremonia de homenaje mariano.
Con el fin de evitar las aglomeraciones del público que siempre acude a presenciar el desfile e interpretaciones de la popular Banda del Sol, por este año ha quedado suspendido este importante rito sevillano propio de la festividad de la Inmaculada, toda una tradición de la ciudad felizmente recuperada hace años por Rogelio Gómez Trifón, que también logró hace ya más de tres décadas devolver a Sevilla los toques de las Lágrimas de San Pedro.
Fotografía de Archivo de Beatriz Galiano





