Curioso nombre (El despertar) el que se le da en la Iglesia a la catequesis de infancia, en la que se inicia a los niños en la fe. Es una etapa previa a la catequesis de primera comunión propiamente dicha, en la que se les invita a conocer a Dios como Padre y a Jesucristo como amigo, y que recibe ese título porque presupone que el niño viene sin una mínima base familiar.
Atrás quedaron hace décadas esos tiempos en que vivíamos en una cultura más o menos cristiana en la que era común bendecir la mesa, saludar con un vaya usted con Dios, o despedirse con un hasta mañana si Dios quiere, y en la que a los niños se les recitaba el Bendita sea tu pureza … al terminar de bañarlos, así como rezar antes de quedarse dormidos el Ángel de mi guarda dulce compañía…
El cambio en los modos de expresión peculiares de la lengua, grupo, época, en definitiva, de la que fuera la fraseología cotidiana, ha ido acompañado de una carencia de cultura del fenómeno religioso, y más concretamente del católico, ese sustrato espiritual en el que se asientan los cimientos de la cultura europea, que también se aprecia en nuestro entorno más próximo.
Con sus luces y sus sombras, el plan de estudios de 1959 que cursamos los que superamos las reválidas de cuarto y sexto de bachillerato, nos aportó conocimientos sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento, Historia de la Iglesia, el Dogma, la Moral y la Doctrina Social de la Iglesia (un texto cada año), ¡más contenido que el que reciben algunos seminaristas de ahora!, me decía sonriendo un canónigo de la catedral de Sevilla cuando se lo comentaba.
Jóvenes y no tan jóvenes que no saben Quién fue ese Hombre que cuelga de la cruz en los pasos de Semana Santa; que se sienten interrogados porque haya un pelícano en el paso del Cristo del Amor; que se preguntan por qué las velas del paso de la Virgen de Regla (capilla de San Andrés) tienen forma de aspa; que no saben lo que pinta ese gallo junto a San Pedro en el paso de Cristo del Carmen Doloroso; que no conocen quién es ese que acompaña a la Virgen en algunos de sus pasos, o que no entienden el motivo por el que el manto de nuestras Dolorosas es tan grande…
Sólo he querido señalar una pequeña muestra de detalles que se le escapan a muchas personas, oriundos y visitantes, pues entender el significado de escenas como la del primer paso de misterio de la Trinidad con los Padres de la Iglesia o el motivo de la rosa roja en el paso de Santa Marta es para nota, pero estarán de acuerdo conmigo que a poco que disfruten de la Semana Santa en Sevilla, y salgan a la calle para contemplarla, las respuestas de algunos padres a las preguntas de sus hijos te bajan la moral.
Nuestra lengua tiene tantos vocablos y frases relacionados con la Pasión que vamos a ver pasar ante nuestros ojos, que llegará un momento en que haya que explicar a qué viene decir Eres más falso que un Judas, sudó sangre, yo en este asunto me lavo las manos como Pilatos, lo escrito, escrito está, lloraba como una Magdalena, encontré la ayuda de un Cirineo, me trajo por la calle de la Amargura…
Lo que se escribe inevitablemente queda demasiado corto y estrecho respecto de lo que se piensa y vive. Mañana podría pensar distinto, pero lo escrito, escrito está, con una engañosa pretensión de eternidad, que, tratándose de un artículo en un medio digital, probablemente no pase de unos días, y ello me viene a la mente cuando se acercan estas fiestas centenarias, donde Sevilla, en palabras de Jorge Bustos en su nuevo libro La pena alegre, no ha cambiado en su esencia desde el Siglo de oro. Por flamenca, por torera, por cofrade, a Sevilla no se la permite moverse un centímetro de su lugar en el cosmos.
El despertar también es esa fase del posoperatorio en que al enfermo se le pasa el efecto de la anestesia y alegra a sus familiares que ven en ello el final de ese mal rato que supone toda intervención. Aplicado a la Semana Santa, ojalá que suponga abrir los ojos para muchos a una celebración sin parangón en su forma y en su fondo, porque en Sevilla celebramos lo que permanece.
Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com






2 Comments
Alberto Amador Tobaja puntualiza la «deconstrucción» de la cultura hispana. Familia, escuela e instituciones están sometidas a la «contracultura en boga» y así aumenta la ignorancia (identidad sexual, personal, religiosa, política).
En Semana Santa: ¡Viva Sevilla… Viva España!
Cordial saludo al autor.
Siempre son pocas mis palabras de elogio hacia mi compañero liturgista Alberto Amador. Siempre toca algún punto que me identifica con su pensamiento. Quizá porque somos quintos del 56 y hemos tenido la suerte de educarnos y educar en la doctrina de Jesús. Que alegría más grande cuando evoco aquellos primeros años de la infancia de mis hijos, en los que antes de dormir nos acordábamos del niño Jesús y de sus Ángeles de la Guarda.
Gracias amigo mío por tus hermosas palabras.