El Cachorro en Roma (II): Nervios y crispación en la llegada de la imagen a San Pedro
Incluso peligró la estancia del Cristo de Triana y la Esperanza de Málaga en la basílica vaticana
Hablábamos en nuestra publicación anterior de la lluvia de la tarde del día 13 de mayo, martes, incluso con granizo. Pues resulta que en ese mismo momento -aún no eran las 17:00- estaba llegando a Roma el transporte especial con las imágenes del Santísimo Cristo de la Expiración, el Cachorro, y María Santísima de la Esperanza, de Málaga.
La idea inicial era que fueran portados hasta la Basílica de San Pedro y que pasaran allí la noche, pero ocurrieron cosas que lo desaconsejaron. Hay que recordar el contexto en el que transcurre todo: cuatro días antes de la misa de entronización del Papa León XIV, en la que estaba prevista la presencia de jefes de gobierno y de estado y líderes religiosos de todo el mundo, hecho que incluso provocó que llegara a cuestionarse la presencia de las dos imágenes en el Vaticano.
Tras una confusión inicial, se pudo determinar cuál era la puerta lateral por la que deberían entrar las imágenes. Una vez allí el camión de la empresa DSV, los responsables de la Basílica instaron a los miembros de las cofradías de Sevilla y Málaga a que transportaran las imágenes al interior, negándose los del Cachorro por un motivo bien sencillo: tenían que colocar la imagen del Cristo en la cruz (había ido desde Sevilla desclavada) fuera del camión, llovía y no estaban dispuestos a que se mojara. La de la Esperanza era más fácil de transportar, pero para salir del trailer los que la llevaran deberían pasar por encima del cajón donde iba la imagen trianera, algo impensable.
La intención de las hermandades de entrar en la basílica fuera la hora que fuera y, a ser posible, sin público dentro fue rápidamente abandonada porque los trabajadores de San Pedro tenían claro que las siete de la tarde, hora de cierre del templo, era el límite.
Tras un tira y afloja con cierta crispación se determinó que el camión de transporte iría a la carpa, pasaría allí la noche y al día siguiente volvería a San Pedro con las imágenes.
El miércoles, día 14, estaba previsto que estuvieran expuestas al culto, pero minutos después de las siete de la mañana la situación era que miembros de la cofradía de Málaga trabajaban dentro de la Basílica, en la capilla de la Presentación, con la Virgen ya en su candelero y detrás de un biombo, y del Cachorro no se sabía nada.
Sin embargo, miembros de la junta de gobierno esperaban ante la puerta del monumento a Alejandro VII, en la nave lateral izquierda, y poco después, a las 7:43, apareció la imagen del Cristo de la Expiración, ya en su cruz. Transportada (primer vídeo) -no fue un traslado, fue un transporte- por hermanos y por personas ajenas que no pudimos identificar, fue llevada hasta la capilla de la Presentación, pasando por delante de la de San José, donde se oficiaba la Santa Misa, y ante los visitantes que ya habían accedido a la Basílica de San Pedro.
Una vez allí se vivieron momentos de tensión, con empujones a personas que grabábamos (se puede ver en el segundo vídeo) o tomábamos imágenes. Incluso un joven se acercó a este periodista para, con aire desafiante, decir, sin saludar, presentarse o identificarse, que “no se pueden compartir vídeos por un tema de derechos”.
La capilla volvió a ser ocultada tras el biombo para que el Cachorro fuera ubicado en el artilugio que lo izaría para dejarlo expuesto a la veneración de los fieles. Por expresa prohibición del Vaticano, ni flores ni cera.
Los vídeos y fotos tomados por este periodista llegaron vía whatsapp hasta muchos hermanos del Cachorro, que respiraron aliviados al saber que todo había ido bien después de no tener ninguna noticia desde que, cuatro días antes, había abandonado Triana. Y, lógicamente, a los lectores de Sevilla Info.
Lo cierto es que la llegada y exposición pública de las imágenes de Sevilla y Málaga no alteró los pulsos de la basílica de San Pedro (tercer vídeo), donde, horas después, la actividad y el movimiento seguía siendo el normal y habitual: turistas y visitantes entrando y saliendo, grupos con guías, entradas por la Puerta Santa…
Sin embargo, la tensión no se relajó. Por la tarde, los miembros de la junta de gobierno del Cachorro mostraron a la ‘coordinadora’ del jubileo de las cofradías, una cofrade malagueña no vinculada a la Esperanza llamada Paloma Saborido, su malestar por los vídeos grabados por este periodista. Y acudió rauda y veloz a manifestárselo. Lo más sorprendente fue que le recriminara que debía habérselo comunicado antes a ella en su condición de “coordinadora de todo esto”. No sabemos si hizo lo mismo con los turistas que tomaron imágenes del mismo momento, aunque el escaso respeto mostrado así como la torpeza de sus argumentos (“¿y los turistas han compartido esas imágenes?”, “ahí tengo a los hermanos del Cachorro enfadadísimos…”, “tú eres cofrade…”) no aconsejaban charla alguna.
El caso es que, a pesar de unas formas muy alejadas de los ritos a los que estamos acostumbrados en Sevilla, de unos momentos que, por la tensión, no debieron ser agradables para los hermanos del Cachorro allí presentes y de la frialdad de una capilla sin flores ni velas ni símbolos de las hermandades, las dos imágenes, el trianero Santísimo Cristo de la Expiración y la perchelera María Santísima de la Esperanza ya podían ser admiradas y veneradas en el corazón de la Iglesia Católica, en la Basílica de San Pedro de la Ciudad del Vaticano.
Y allí permanecieron tres días. Algunas cosas pasaron, otras se suspendieron, no se han confirmado otras más, hay sospechas…





