Nos hemos cansado de repetir que el golpismo era catalán o vasco cuando en realidad «el elefante blanco» al que esperaba el PSOE desde debajo de su escaño aquella noche del 23-F de 1981 en que entró Tejero con bigote y pistola en mano en el Congreso, se llamaba Pedro Sánchez.
Han aguardado a que Milans del Bosch se muriese y a que el coronel Tejero estuviera para sopas antes de asomar la trompa. Han tardado la friolera de 39 años en sacar al paquidermo de paseo para consumar el golpe de Paul Newman y Robert Redford, aquella jugarreta tramposa donde la sangre era salsa de tomate y se iban de najas con la pasta.
Para no dejar ni huellas, el ministro Illa/tómatelapastilla se ha negado a emitir una orden ministerial que le podría conducir al trullo y le ha ordenado a una funcionaria que se coma el sapo de firmar un papelote que no tiene validez legal ni para abrir una zanja en una calle de Aluche.
Declarar el estado de alarma era imprescindible para encarcelar a un país entero, sostuvo Pinocho, e Inés Arrimadas le compró el discurso al felón incurriendo en lesa inteligencia. Pero el estado de alarma no podía suspender derechos fundamentales a pelón como un padrino reparte en un bautizo perras gordas. Para eso están los estados de excepción y sitio. Menos aún esgrimiendo la papeleta de sitio de una Cofradía.
A Madrid no la tienen confinada, sino sitiada por las fuerzas del general Miaja y el mariscal Zhúkov, que han resucitado para comandar las tropas de asalto de José Manuel Franco -«el malo»- y de Doña Croqueta Carmena, con el Líster Monedero rodeado de milicianos, como a él le gusta.
Sánchez como comandante en jefe ha resucitado las Brigadas mixtas sindicales que permitan asfixiar Madrid en una especie de segunda guerra civil en espejo: esta vez las derechas han de defender la capital de España y los rojos se han apostado en Guadarrama, con cuartel de mando en Galapagar, para dar la batalla en las trincheras de la Ciudad Universitaria, como antaño.
Ábalos tiene bajo su control el aeropuerto de Barajas, de tal modo que ahora puedes ir a Madrid desde cualquier lugar del mundo, desde Caracas o desde Budapest, pero no puedes llegar a la Cibeles desde Chamberí o desde Malasaña.
La brigadista Carmen Calvo tomó por asalto el Valle de Cuelgamuros y desde entonces han arreciado los combates. Fue el pistoletazo de salida. Entre tanto, la jefa de la Brigada Feminoide, Irene Montero, la «Marquesa Roja», ordena a su muchachada desde la portada del Vanity Fair que no paren de bordar mascarillas con una rosa en rojo, como ayer. Tendremos que reabrir los prostíbulos para la tropa, tía.
Esta gente acabará inventando el «Cara al sol», al tiempo, mientras Isabel Díaz Ayuso entona un «No pasarán» que Ignacio Aguado, «el arrimado», agujerea cada noche de tormenta y envía señales cifradas al enemigo desde Telemadrid o desde la Torre Picasso.
Las divisiones de ametralladoras de palabras, con Simón, Celáa y Marisú Montero al frente, barren el paisaje cada día desde el plasma y se muestran incansables gracias al apoyo de las Sturmtruppen de los noticiarios.
Vox, por su parte, ha instalado su cuartel general en los juzgados y anuncia una operación de contraataque en el Congreso sólo por hostigar al enemigo y hacer tierra quemada, para evitar que se replieguen por su flanco los aliados.
Los de Ciudadanos huyeron antes de empezar la leña y se están pasando el enemigo disimuladamente, haciéndose los distraídos o haciendo como que disparan, pero con pistolas de agua. Dicen que por el bien de España, aunque no se los crean ya ni los suyos.
El rearme del PP parece inevitable, aunque de momento sólo pierden munición en balde y han hundido el cañón de Navarone que tenían en Cayetana Álvarez de Toledo, sustituida por una Cuca Gamarra desaparecida en combate y un Teodoro García Egea que lanza huesos de aceituna con la boca, que hacen ¡pum!, pero que no logran derribar ni una cornisa en la Moncloa.
Ya lo ven, a Madrid no la tienen confinada, sino sitiada por las fuerzas revoltosas y las tropas revolucionarias de unos tipos que no saben ni montar una tienda de campaña, pero que han probado el caviar y andan a cucharetazos.
Si salimos de esta sólo podrá ser a base del coraje de un pueblo cada vez más depauperado y si el cuartel general de mando de Bruselas decide intervenirnos con un comando de los «hombres de negro» que ponga coto al latrocinio que Sánchez desea perpetrar con las ayudas de la UE.
Al menos esta vez el oro no terminará en Moscú ni en el yate Vita mexicano, pero sí, tal vez, en Caracas o en La Habana, porque algo habrá que devolver a los financiadores bolivarianos de esta guerra. El narco no suele perdonar sus deudas.
He dicho.






4 Comments
Lo de ciudadanos tiene nombre: ansia de poder, Aguado, paleto él, ya se ve Presidente, se le hace la boca agua. Lo demás no importa, qué se creerá? Que le van a dejar a hacer algo la izquierda? Será un monigote y le comerá la chusma.
jajajaja vaya articulo mas churri de caca
comentar a quien al lumbreras del articulo
Ayuso parece salida de los analfabetos politicos que nombra al un regimen de izquierda que es dictadora, jajaja, bolivarianos, digamos dictadora al estilo venezuela señores sois un poco idiotas los de derecha, simon bolivar equivale a Rajoy, Aznar o al matao de Casado, lean historia y este no queria pagar impuesto al reino de españa y aprovecho la revolucion francesa para atacar miren sudamerica casi siempre gorbernada por criollos y ahora la comunidad de Madrid gobernada al estilo mas dictatorial que Maduro con el apoyo del presidente del PP elegido para se presidente de España la cateta e inculta, donde los jueces estan caducados y la monarquia tambalenandose y la bandera ultrajada por la extrama derecha ole si ya Machado, Unamuno calificaron lo que es inevitable las dos España.