Sí, se cortaron tres orejas en la corrida de toritos que Matilla mandó a Sevilla para la décima del abono de la feria 2025. Toritos, no toros. Mal presentados por chicos y escurridos. Uno bueno (el quinto) alguno con cierto peligro, algún noblote, algún tontorrón… Pero todos dignos de faena, que son toros y los matadores cobran, y mucho estos de ayer, por torearlos. Y hubo faenas que no fueron dignas.
Fue una efímera alegría ver que Jose Mari Manzanares retiene algo de lo que algún día fue. Ocurrió en una serie, sólo en una, la penúltima de derechazos que le dio al segundo de la tarde, que había ido muy bien al caballo, había mostrado un magnífico pitón derecho y, en general, unas muy buenas condiciones. Tras unas series insustanciales por las dos manos, con el pico no como recurso sino como norma, el animal le apretó y Manzanares respondió recordando al torero poderoso y pleno de recursos que un lejano día fue. Sí, lo fue. No lo dude usted, sufrido lector. Una serie buena y muchas de mentira a un buen animal. Mató de una certera estocada y se le regaló una oreja.
Ya puestos, ¿por qué no, en el ambiente fiestero que se respira cada tarde en la plaza de toros de Sevilla, ir a por la Puerta del Príncipe? Pero para eso hay que querer. Y Jose Mari Manzanares es más José María Dols Samper. Hizo lo mismo en el cuarto que en el segundo, pero sin serie buena y la estocada no fue a la primera. El toro iba bien, metía la cabeza, no presentaba dificultades y su extraordinario pitón izquierdo quería y debía ser toreado, pero Dols Samper no estaba por la labor. Afuncionariado, ya había picado al llegar y tenía que picar al salir.
Le rogamos que nos disculpe este ejercicio de franqueza, pero, la verdad, no nos apetece lo más mínimo volver a hablar de esa caricatura que se hace llamar Talavante. La oreja que le dieron ayer fue otro vergonzoso episodio de los muchos que lleva acumulada la plaza -o plazuela- de toros de Sevilla. El tercero, con un comportamiento más fiero que bravo, buscaba los tobillos a la salida de cada lance y al hacer lo mismo tras un gran par de banderillas, hirió en el muslo a Javier Ambel. En el sexto, efectismo para satisfacción del pueblo: de rodillas, pase cambiado, luquecinas, todo muy así por las buenas, que en esta plaza que se lo traga todo no hay que estar torero, hay que estar actor… Estocada y oreja tribunera, de tribuna, no de tendido de plaza de toros seria. Bien la presidencia al dejarlo ahí.
Morante, como siempre, fue lo único sensato de esta tarde de locos. Se llevó el peor lote y estuvo muy por encima con sus cualidades de lidiador al servicio del toreo de verdad.
El primero hacía cosas de manso, acudía al capote para luego salir suelto. Echaba las manos por delante y cabeceaba. Pero embestía con celo. Los estatuarios de inicio con un natural por bajo y otro de pecho muy relajado fueron un canto al buen toreo. Jugó bien con la virtudes del toro (prontitud y acometividad) y corrigió su molesto cabeceo. Todo fue por la derecha, porque por el otro lado fue imposible, hasta el punto de que la faena decayó porque el toro se orientó y acabó buscando el bulto. Mató de metisaca y estocada y recibió una cálida ovación. El cuarto nunca mostró una embestida clara. Hubo buenos pases en el inicio, sobre todo por la derecha, pero el toro no se empleaba, luego simplemente pasaba, después pegaba un arreón sin que se le hubiera tocado, más tarde cabeceaba a mitad de embestida… Con todo y con eso, Morante estuvo sensacional, dispuesto, por encima del toro y cuajando una faena que no pudo ser limpia y continua pero si trabajada, efectiva y torera. Muy torera. Cortó una merecida oreja.
Cayetano ya ha anunciado que se retira. Alguno más debía acompañarlo. Para tomarse un descanso, para no volver o para una cosa detrás de la otra.
Una curiosidad para acabar: los vestidos que lucieron Morante de la Puebla y Manzanares. A primera vista, este cronista se decantó por definirlos como celeste e hilo blanco y azul marino y cobre respectivamente. Consultado el compañero Álvaro Rodríguez del Moral, con gran tino para estos menesteres, nos dijo que “azul de Prusia y cordón blanco” y “marino y cobre”. Consulten el último enlace, que merece la pena.
El próximo cartel, con los siempre atractivos toros de Santiago Domecq que tan gratísimo recuerdo dejaron el año pasado.






