La oposición, sobre todo un tolerante PP que hasta ahora venía consintiendo al Gobierno que actuara dictatorialmente apoyándolo en las prórrogas del estado de alarma, ha reaccionado por fin amenazando a los socialistas con acudir al Tribunal Constitucional. La presidenta del Congreso, la socialista Meritxell Batet, ha tenido que asumir las reglas de la democracia y decidir, aunque fuera forzada por las fuertes presiones del PP y VOX, primero la apertura del Parlamento y, segundo, la reimplantación de las sesiones de control al Gobierno.
El totalitarismo de socialistas y comunistas de ese Gobierno de encajes cada vez más desencajados (con las monumentales broncas entre Iglesias y Calviño), tendrá que volver a pasar por las sesiones de control del Parlamento. Ha pesado en la resignación del Gobierno la amenaza del Partido Popular de dirigirse al Tribunal Constitucional. VOX, sin embargo, no cede en su decisión de hacerlo, pues considera que el alto tribunal ha de pronunciarse sobre los días que el Congreso no ha tenido actividad alguna por hallarse cerrado. Su portavoz, Macarena Olona, ha manifestado que VOX persigue el objetivo de “mantener en pie nuestra democracia”, reiterando “la dimisión del Ejecutivo en bloque”.
La primera de las sesiones de control tendrá lugar el próximo miércoles 15 de abril, tras la Semana Santa, prácticamente recién iniciada la segunda prórroga del estado de alarma.
En el Partido Popular su portavoz, Cayetana Álvarez de Toledo, ha calificado la vuelta al Parlamento como “una victoria de la presión del PP”, una victoria que ha calificado de “democrática” para “el funcionamiento pleno de la democracia”.
En la rueda de prensa que ha seguido al Consejo de Ministros, la portavoz del Gobierno usaba el estilo maquillaje tan propio de sus declaraciones, afirmando María Jesús Montero que “el control del Gobierno se ejerce en el momento en el que el presidente comparece para solicitar la prórroga”. Pero poco después los mismos socialistas le enmendaban la plana declarando la conveniencia de retomar la actividad parlamentaria junto con las sesiones de control al Gobierno.





