En ocasiones toca pedir disculpas, sobre todo si se cometen errores tan de bulto como el de Ana Oramas, la representante de Coalición Canaria que abusando de la demagogia y de la impostura que a menudo le acompaña en sus discursos, arremetió contra el líder de Vox Santiago Abascal durante la moción de censura y le acusó de xenofobia y de presunto racismo por señalar el grave conflicto que padecía su tierra, las Islas Canarias, por culpa de una inmigración descontrolada que el gobierno se negaba a atajar. Han pasado apenas unas semanas desde entonces y donde dije digo ahora Oramas dice Diego y truena ahora como el ogro del pantano pero compungida y sobreactuada ante la realidad que padecen los canarios. Está bien que abra los ojos, aunque llega tarde, pero debería pedirle disculpas y retirar toda la palabrería que malgastó en la ocasión anterior.
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