Miles de personas reivindican en Sevilla la cultura de la tauromaquia

Los denominados paseos taurinos se extienden por toda España. Ayer, junto a cerca de treinta ciudades, en Sevilla tuvo lugar la manifestación de miles de personas reivindicando al Gobierno de Pedro Sánchez y a las administraciones en general  -también a la Junta de Andalucía-  la cultura de la tauromaquia, a la que la crisis del coronavirus ha dejado de lado y sin prestaciones ni ayudas económicas, al contrario de lo que se ha hecho con tantos sectores profesionales.

Miles de personas se echaron a la calle para demandar al Gobierno central y a la Junta de Andalucía, a la Administración en general, que tengan en cuenta al mundo del toro, el sector que mueve y congrega a más público después del fútbol.

La concentración se originó ante la plaza de toros de la Real Maestranza, en el Paseo de Colón, desde donde se inició el paseo taurino de Sevilla. Con mascarillas, los miles de participantes recorrieron después el Paseo de las Delicias para desviarse a la izquierda por la Glorieta de Marineros Voluntarios buscando llegar a la Plaza de España. Ni la circunstancia de hallarse la ciudad pasando el puente de la festividad del Corpus, causó debilitar las gruesas y nutridas filas de quienes representaban sólo una parte de los miles de aficionados a la Fiesta Nacional.

A la cabeza del paseo taurino podía verse una ancha banda blanca en la que se portaba el lema: “La tauromaquia es cultura”. La sostenían, entre otras personas, toreros de la relevancia de José Antonio Campuzano, José María Manzanares, Lama de Góngora, Sebastián Castella, Pablo Aguado y «El Cid», encontrándose también entre los miles de integrantes  -unas cuatro mil personas-  Juan Antonio Ruiz Espartaco,  Cayetano Rivera Ordóñez y Andrés Roca Rey, este último haciendo un gran esfuerzo físico por estar recuperándose de una lesión de menisco. Entre los apoderados, destacaba la presencia del también periodista y escritor Rafael Moreno, que fue el gran mentor de la brillante carrera de Espartaco, siete años consecutivos como indiscutible número uno del escalafón. También se distinguió la participación de José María Arenzana, el prestigioso cronista de guerras, gran aficionado a los toros e infalible en las corridas de la Maestranza. Igualmente fue visto el crítico taurino Pedro Dormido.

De la clase política, el mundo del toro sólo se vio respaldado por Vox en su paseo desde La Maestranza a la Plaza de España. La diputada en Cortes, Reyes Romero, y el presidente de la formación demócrata en Sevilla, Javier Cortés (demócrata por más que interesadamente muchos quieran calificarla de ultraderechista).

En la Plaza de España, y como preámbulo a la lectura de un manifiesto, se guardó un minuto de silencio por las víctimas mortales que ha causado la pandemia. Y seguidamente fue el diestro Espartaco, ya en la leyenda y en la mejor historia del toreo sevillano, quien expresó con propias palabras lo que sentía para estar allí, además de proclamar a todos el manifiesto que se está dando a conocer por toda España en las numerosas ciudades que están manifestándose a favor de la cultura de la tauromaquia:

“Es un orgullo estar aquí hoy para defender nuestra cultura, nuestra forma de sentir, nuestras raíces. Estoy feliz, muy contento de que nos acompañéis todos en estos momentos en los que lo necesitamos tanto. Os doy las gracias de corazón por acompañarnos en este día tan importante.”

Y prosiguió con el texto del manifiesto que, ya en otras capitales españolas, han leído también grandes figuras del toreo:

“Somos gente del toro, cultura de un pueblo libre que celebra la vida alrededor de un animal mitológico con ritos milenarios, que nuestra cultura latina ha sabido preservar. Somos el mundo del toro. Somos brutos y sabios. Del sol y de la sombra. De derechas y de izquierdas. Somos de la calle, de la cuerda y de la plaza. Somos la cultura con la que un pueblo se expresa alrededor de la tradición del toro. Cultura que heredamos de nuestros abuelos y transmitiremos a nuestros nietos. Somos la cultura universal que mantenemos viva, en un lazo de pueblos de hermandad, de Perú, Venezuela, Ecuador, Colombia, Francia, Portugal, Méjico y España. Reyes y papas han querido prohibirnos en el pasado. Les molestaba una cultura que no podían controlar. Pero nunca  -¡nunca!-  pudieron con la fuerza de un pueblo”.

Y subiendo el tono y con mayor energía, Espartaco afirmó: “Nuevos poderosos, el nuevo Tribunal de la Inquisición, pretenden de nuevo prohibirnos. Pero tampoco podrán, porque la cultura no se censura, la cultura no se puede limitar, la cultura no se puede reprimir. La cultura es riqueza, diversidad, rebeldía, conflicto y creatividad. Pero la cultura es sobre todo y por encima de todo libre y nos hace libres”. Y terminó la lectura del manifiesto pronunciando lleno de pasión: “¡Viva el toro! ¡Viva la gente del toro! ¡Y viva España!”, mientras recibía una atronadora ovación de miles de personas que se distribuían manteniendo las distancias de seguridad en el incomparable marco de la Plaza de España, ubicada en el conjunto del universal Parque de María LuisaEl famoso Espartaco dio las gracias en nombre de todo el toreo. Y no desaprovechó la ocasión para dar igualmente las gracias a los hombres de plata del toreo, a los que llamó de oro, porque a todos los toreros les habían salvado la vida en muchas tardes de corrida.

El acto se cerró con una alocución del poeta José León, como representante de la intelectualidad que siempre estuvo al lado del mundo del toro en los grandes nombres de Goya, Picasso, Valle Inclán, Ortega y Gasset o Camilo José CelaLeón, que empezó por pedir a las miles de personas un fuerte aplauso para la Policía y Fuerzas de Seguridad, vigilantes del buen desarrollo de la manifestación, “por hacerse cargo de nosotros y ampararnos por las calles de Sevilla”,  dijo lo siguiente:

“Cuando en nuestro país ha ocurrido algún tipo de desgracia o tragedia, y también fuera de nuestra fronteras, el mundo del toro siempre ha estado ahí. Y colaborando no sólo en lo económico y con una fila 0, no: sino exponiendo su vida en festivales y en corridas de toros, ya que la palabra beneficencia está unida a la tauromaquia desde sus orígenes. Jamás ha habido un gremio tan solidario como el taurino: hermandades, comedores sociales, Cáritas, Cruz Roja, hospicios, hospitales, residencias de ancianos, etc.”.

León continuó argumentando certeramente la defensa del mundo del toro:

“El toreo tiene más de vida que de muerte. Las obras de Picasso o Goya estarían incompletas sin la Fiesta. La música, la literatura, la gastronomía, la riqueza lingüística… Y es que hasta el creador de la generación de poetas más importante de España, como fue la del 27, fue impulsada por un matador de toros sevillano llamado Ignacio Sánchez Mejías. Más progres que eran ellos no creo que sean los progres de ahora”.

Y añadió José León: “El Gobierno no es consciente de lo que mueve ni implica la tauromaquia, en todos los sentidos: económico, cultural, social, medioambiental… Y ellos, hablando en nuestro argot, desparraman la vista y miran al tendido. La discriminan constantemente”. Y aseguró: “A mí la impresión que me da es que le están haciendo al toreo una rueda antirreglamentaria, con una falta de sensibilidad tremenda para que doble cuanto antes, implantando medidas extremas que no tienen lógica”, denunciando que otras artes como el cine o el teatro están teniendo una consideración más flexible. Declaró asimismo que “uno de los principales motivos por los que nos reunimos aquí esta tarde es por esos profesionales que se jugaron la vida cada tarde por llevar un sueldo a sus casas y que ahora mismo no lo cobran”.

Citó a Camilo José Cela en su sorprendente frase, a tenor de la valía de los hombres de plata y la protección de las vidas de los toreros: “Me hubiera gustado ser banderillero. Como no pude serlo, me conformo con ser Premio Nobel”. También refirió a Federico García Lorca, para quien la de los toros fue la Fiesta más culta de España, siendo acompañado en las últimas horas de su vida por dos banderilleros anarquistas. Animó también a los ganaderos por la situación tan grave que están pasando. Y se atrevió con una valiente declaración sin rodeos: “Nos llaman también asesinos. Pero hasta los asesinos tienen más derechos que los profesionales taurinos en esta sociedad. Sí: es verdad, ya que reciben ayudas económicas por desempleo después de la encarcelación. Y hasta lo puedo llegar a entender, porque todo el mundo merece una segunda oportunidad. Y eso es lo que pedimos: una segunda oportunidad por parte del Ministerio de Cultura. Que recapaciten, porque cada vez que este Gobierno ha recapacitado en esta pandemia, ha acertado”.

Finalizó refiriéndose al paseo taurino de Sevilla como a un “paseíllo pausado, templado y pacífico”.

El estruendo del aplauso de miles de personas fue el apoyo recíproco a las palabras de José León.

 

Galería de imágenes de Beatriz Galiano

 

 

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