
Foto: Laura Burgos
El 23 de abril, Día del Libro, Gonzalo Sichar presenta en Sevilla (Casa del Libro, Velázquez, 8) ‘Vox, la fuerza nueva del yunque’, un ensayo en el que trata de mostrar a los de izquierda lo que no es Vox, y a los derechas lo que sí es.
– Ya le entrevistamos en septiembre, justo cuando salía publicado este libro. ¿Ha habido cambios que afecten al contenido del libro?
– Respecto a Vox pocos cambios. En la política muchos. Tenemos un PSOE nuevamente salpicado de corrupción galopante, y el PP no se queda corto, aunque posiblemente el caso del novio de Ayuso sea de mucha menor importancia que la que los medios afines a la izquierda quieran achacarle. En cualquier caso, preocupa estos niveles de corrupción en los dos principales partidos de España.
Pero además tenemos también una amnistía aprobada a golpistas, malversadores y terroristas. Y hemos tenido unas elecciones gallegas adelantadas y el anuncio de unas vascas y catalanas adelantadas. Quizá en lo único que la política no ha cambiado es que Bildu sigue sin llamar a ETA lo que son, terroristas. Ya un con todo, veremos el resultado que saca hoy.
«Lo único en que la política no ha cambiado es que Bildu sigue sin llamar a ETA lo que son, terroristas»
– Una situación como la que describe, ¿no beneficiaría electoralmente a Vox?
– Si no hubiera hecho todo lo que describo en el libro, indudablemente. España como Estado (y como Estado de derecho) se descompone, el otro partido de la derecha está salpicado de corrupción, prófugos de la justicia principales sostenedores del Gobierno… Pero es que Vox ha sido tan torpe…
Quitarse al llamado ‘ala liberal’ —en realidad la verdadera alma liberal de Vox desapareció en septiembre de 2014, con la marcha de Vidal Quadras y Camuñas, no con la salida de Espinosa de los Monteros nueve años después— y profundizar en postulados reaccionarios y arcaicos de fundamentalismo religioso no vende. Espanta incluso a gente muy religiosa pero no fanática.
– El PP se engulle a Ciudadanos. ¿Más adelante querrá comerse a Vox?
– Pues seguramente. Y el camino será similar. Esperar que Vox llegue a su punto más débil para que la negociación consista en pactar el fichaje de algunos líderes a cambio de que den la puntilla a Vox. Solo necesitan un Adrián Vázquez en Vox y creo que es de sobra conocido que lo tienen.
«Vox es casta. La anticasta de la derecha ya no está en Vox, sino en Alvise Pérez»
– ¿Las Elecciones Europeas no pueden ser un balón de oxígeno para Vox?
– Las Europeas desgraciadamente son unas elecciones donde muchos votantes se permiten hacer experimentos. Así llegó Jose María Ruiz-Mateos y hasta podría haberlo conseguido Jesús Gil y Gil si se lo hubiese propuesto seriamente. Pero Vox no es antisistema, por mucha verborrea en ese sentido que tenga. Vox es casta, con un entramado societario que entre otras cosas ha fabricado el puesto vitalicio de la presidencia de la Fundación Disenso a Santiago Abascal. Su presidente, al igual que el traidor a la anticasta, Pablo Iglesias, casi de lo primero que hace al llegar al Congreso es comprarse un casoplón, pero parece que hacer eso solo está mal si eres comunista, si eres cristiano pero de derechas puedes vivir a todo tren, olvidando aquello de que «Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios» (Mc 10, 25).
La anticasta de la derecha ya no está en Vox sino en Alvise Pérez, que aunque siempre ha dado mucha más caña a la izquierda, también ha sacado trapos sucios a la derecha. Logró que un teniente de alcalde —del PP— de un pueblo de Almería dimitiese por un vídeo en el que supuestamente consumía drogas. Y a Abascal le ha sacado un montón de trapos sucios, sobre todo relacionado con lo que ocurre en Baleares. El votante de Vox —no el dirigente— es muy pulcro con cuestiones de corrupción, y Vox no es un partido limpio.
Creo que Alvise Pérez puede salir de eurodiputado a costa de votos que perdería fundamentalmente Vox. Será uno de los factores que hará que el partido de Jorge Buxadé (si es que es el candidato) seguirá en estas elecciones en caída libre.

Foto. Laura Burgos
– Usted publicó este libro fuera de la política. Ahora es Coordinador de Acción Política de Cree, el partido presidido por Edmundo Bal. ¿Ello le resta objetividad como analista?
– Pues precisamente como lo escribí sin estar afiliado a ningún partido —y lo escrito, escrito está (Jn, 19:22)—, considero que el libro es muy objetivo, muy analítico. Mire, este libro se llevó a imprenta a mediados de agosto. Yo conocí a Edmundo Bal el 14 de septiembre, y sin embargo acabo el libro (penúltimo párrafo) diciendo: «En esta política de gran velocidad, quizá acabemos viendo el resurgir de un partido socioliberal que sepa que su papel no es ‘sorpassar‘ ni a PP ni a PSOE, sino pactar con ellos para evitar que los extremistas —como Vox, pero también como Sumar, ERC, BNG, EH Bildu, Junts— sean los árbitros de la estabilidad y la gobernabilidad de España». Sin saber cuando terminé mi libro que Bal estaba construyendo la plataforma Nexo, yo apuntaba a la necesidad de algo parecido. Por eso ha sido tan fácil adaptarme a Nexo y a Cree.
«Creo que la política tiene que ir estrechamente ligada a la ética»
– Permítame el juego de palabras. ¿En qué cree Gonzalo Sichar?
– En que no hay que elegir entre izquierda y derecha. En que podemos preocuparnos en los más vulnerables, no mediante subvenciones a fondo perdido sino mediante ayudas para segundas oportunidades, con préstamos blandos que se puedan devolver cuando la situación económica le sea más favorable; y a la vez que no hay que ver a los empresarios, que crean empleo y riqueza, como los malos de la película, sino que hay que agilizar que puedan emprender y eliminar burocracia. En Portugal se consigue montar una empresa y un CIF en un santiamén; en Cree nos han tardado semanas en dar el CIF provisional, con todo el perjuicio de retrasarnos la incorporación de los primeros afiliados.
También creo que el PSOE y el PP, más allá de tener muchos casos de corrupción—con pactos de no agresión como en la elección de los comparecientes por el ‘caso mascarillas’—, tienen también en común que ambos son conservadores en cuanto a que no quieren cambiar una ley electoral muy alejada de una persona un voto, o cuando prefieren que los miembros del CGPJ se elijan por cuotas partidistas.
Pienso que oponerse radicalmente a todo lo malo del bipartidismo y a los nacionalismos separatistas, no tiene por qué hacerse desde ideas estrambóticas a lo Trump ni desde el nacionalismo españolista. Que se puede hacer desde una moderación, pero sin complejos, y con la valentía de llevar cambios radicales donde sea necesario, incluso de atrevernos a reformar una Constitución que nos gusta pero que no es perfecta.
Y creo que se puede ver la política como la planteaban los clásicos griegos, como un servicio a la sociedad. Que la corrupción no es inevitable. Que la política tiene que ir estrechamente ligada a la ética.

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2 Comments
Voto a Vox,pero me decepcion x varias razones.Estoy convencida q Elise Perez puede ser muy bueno.
Sigo viendo a Abascal como un hombre de una honestidad, madurez, sentido de la responsabilidad y sentido común para representar las necesidades de España en Europa y de hecho allí a estado Buxadé haciendolo lo cuál no deja de ser necesario alguien como Alvise Pérez con sus conocimientos de Geopolitica y sus nada convencionales y efectivas investigaciones de corruptos y sacarlo a luz como nadie lo hace!