El lince ibérico le pierde el miedo al hombre

El animal ha sido avistado en una de las carreteras periféricas del Parque Nacional de Doñana sin que el felino se asustara de la presencia humana ni del tráfico. Tras pasearse tranquilamente ante los automovilistas, salta sin el mayor esfuerzo una valla y desaparece entre los matorrales

No es habitual la presencia  junto al ser humano del lince ibérico, un animal especialmente protegido y cuya mayor amenaza es el hombre y, para ser precisos, los conductores que acaban cada año con decenas de ejemplares, siempre según las cifras oficiales.

En este caso, un ejemplar de lince adulto ha sido grabado por un automovilista en el arcén de una de las carreteras de la provincia limítrofe con el Parque Nacional de Doñana sin que el animal diera síntomas del menor temor ante un automovilista que le sigue y le fotografía a escasos metros. El lince, que porta un collar con radiotransmisor, desaparece tras saltar sin el menor esfuerzo la valla de protección que forma parte del millonario proyecto de las administraciones públicas para evitar, precisamente, que los linces escapen del parque y sean atropellados en las carreteras. En 2017 y siempre según datos de las organizaciones ecologistas y administraciones públicas, murieron 34 linces en Andalucía, 21 de los cuales fueron atropellados.

Según los expertos, el lince es un animal que no se asusta habitualmente ante la presencia humana y que no sale huyendo ante la presencia de gente aunque si suelen asustarse ante el ruido de los vehículos a motor, a excepción de este caso donde el animal parece estar acostumbrado a la presencia del ser humano. Se trata de un felino con actividad nocturna y que por el día se agazapa, aunque ha habido avistamientos, como este, a plena luz del día.



 

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