El portavoz socialista recupera un debate de más de 20 años en Sevilla y pide analizar con datos la viabilidad técnica, ambiental y de seguridad antes de prometer nada sobre el baño en el río.
El portavoz del Grupo Municipal Socialista y exalcalde de Sevilla, Antonio Muñoz, ha propuesto recuperar el debate sobre la utilización del Guadalquivir como espacio de baño y someterlo a un análisis riguroso de viabilidad técnica, ambiental, sanitaria y económica.
“Creo que merece la pena volver sobre esta cuestión, pero hacerlo con seriedad. No quiero anunciar una playa ni ponerle fecha a algo que antes necesita estudios y garantías. Quiero saber si hoy es posible recuperar espacios de baño vinculados al Guadalquivir y, si lo es, qué modelo sería el más adecuado para Sevilla”, ha explicado Muñoz.
El planteamiento recupera una línea de trabajo que Sevilla lleva más de dos décadas explorando. A finales de los años noventa ya se habló de una playa urbana en San Jerónimo. Durante la Alcaldía de Alfredo Sánchez Monteseirín el Ayuntamiento trabajó en la recuperación de las márgenes del río y en 2005 llegó a plantear zonas de solárium junto al Guadalquivir tomando como referencia otras ciudades europeas. Ya con Juan Espadas en 2011, el Proyecto Guadalquivir incluía también una playa urbana en San Jerónimo dentro de una actuación más amplia de carácter ambiental, deportivo y recreativo. En otros mandatos incluso se valoraron piscinas fluviales y distintas alternativas de ocio en la dársena.
“Hay antecedentes suficientes para no presentar esto como una idea nueva. Se ha hablado mucho del río y se han sucedido proyectos que por distintas razones no llegaron a desarrollarse. Precisamente por eso creo que ahora debemos empezar por lo esencial: saber qué es realmente viable”, ha señalado Muñoz.
El portavoz socialista no parte de ninguna ubicación ni de una solución concreta. Su propuesta es empezar por los datos: analizar la calidad del agua, los requerimientos sanitarios y de seguridad, las afecciones ambientales, las posibles localizaciones, las alternativas técnicas y una primera estimación económica. Solo después decidir si Sevilla puede tener una playa urbana, piscinas vinculadas a la dársena, espacios controlados de baño u otra fórmula.
“No quiero vender una imagen bonita. Quiero saber si se puede hacer. Y para eso hacen falta técnicos, análisis del agua, seguridad, medio ambiente, costes y posibles ubicaciones. Si los estudios dicen que es viable, entonces tendremos una base seria para construir un proyecto. Y si dicen que no lo es, habrá que buscar otras alternativas”, ha afirmado.
Muñoz sitúa esta reflexión dentro de la estrategia para adaptar Sevilla a las altas temperaturas. Recuerda que ciudades como París, Berlín, Madrid o Zaragoza ya han adecuado tramos de sus ríos para el baño público ante veranos cada vez más largos.
“Tenemos un río extraordinario atravesando Sevilla. Durante décadas hemos avanzado mucho en recuperar sus márgenes para pasear, hacer deporte o disfrutar de la ciudad. La pregunta ahora es si podemos dar un paso más. No debemos responder con una ocurrencia ni con una promesa. Debemos responder con un estudio serio”, ha concluido Antonio Muñoz.





