El Ayuntamiento tiene a Sevilla sin toldos

A estas alturas del verano, ya acercándonos a contar la primera quincena de julio, y con temperaturas que superan los cuarenta grados, el Ayuntamiento de Sevilla hace soportar el intenso calor a los ciudadanos sin la protección de los tradicionales toldos por calles y plazas del centro. Los sevillanos vuelven a no entender a su alcalde, entregado siempre a grandes declaraciones de colosales proyectos en el aire, pero incompetente para solucionar la vida real de la ciudad.

 Ahora los toldos, que no llegan. A 5 de julio, ni siquiera hay indicios del comienzo al menos de su instalación. Nada. A mediados del mes pasado anunció el Ayuntamiento que en diez días empezaría la colocación de los toldos. También se habló de su tramitación por vía de urgencia. Nada.

La pura verdad a día de hoy es que los sevillanos están sometidos a cruzar calles y plazas bajo un sol de justicia, sin la defensa que para las altas temperaturas procuran los toldos.

Es un ejemplo más de una Sevilla que el Ayuntamiento no abarca en lo más cotidiano, víctima de los delirios de grandeza políticos de un alcalde que no tiene los pies en el suelo, que resulta incomprensible incluso para su gente más próxima, pero que prefieren guardar el anonimato a la hora de sentirse distanciados de un edil que pareciera concebir siempre una Sevilla evaporada, nunca concreta y sólo guiada por “un imaginario como Juan Espadas”, dicen.

No se encuentra un atisbo de las intenciones del Ayuntamiento por instalar los toldos este año. Por no encontrarse, no se encuentran ni ante la fachada del noble edificio consistorial de la Plaza Nueva. Pero tampoco por unas localizaciones tradicionales: Campana, Sierpes, Sagasta, Tetuán, Plaza de San Francisco, Plaza del Salvador (con gran parte en obras de Emasesa), Francos, Plaza del Pan, Puente y Pellón, Lineros, etc. Un total de 25, con la novedad de la calle Baños.

Hasta la fecha, no ha habido que se sepa una explicación del  delegado municipal de Cultura, Turismo y Hábitat Urbano, Antonio Muñoz, que hizo confiar a la ciudadanía en la instalación de los toldos a pesar de tener que superar las circunstancias del estado de alarma, el larguísimo estado de alarma, cuestionado y debatido tantas veces por expertos juristas que siempre han dudado de su constitucionalidad. Pero he ahí las consecuencias de la mala gestión nacional del Gobierno socialcomunista, que ahora incide en las ciudades españolas y, por supuesto, también en Sevilla.

Ni un procedimiento de urgencia en la contratación ha sido por lo visto suficiente para que Sevilla tenga ya sus toldos. ¿Para cuándo lo van a dejar? Sevilla se fríe por las calles.

 

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