Raquel Valle está libre, no ha pisado la cárcel a pesar de acumular tres condenas por falsa denuncia contra su ex marido al que mantuvo en prisión once meses por un delito que no cometió. Ahora, le ha presentado una nueva denuncia y de nuevo falsa. Los tribunales le han abierto una nueva causa

Raquel Valle acumula tantas sentencias en su contra como falsas denuncias presentó contra su ex marido. Está condenada a 20 años de prisión, que no ha pisado. A diferencia de esta mujer, que acusó a su ex marido de al menos una decena de falsas agresiones, el que fuera su pareja no recibió de la Justicia ni de la sociedad el amparo necesario y tuvo que ingresar en prisión durante once meses hasta que la Justicia pudo determinar que la denuncia interpuesta contra él era falsa. A pesar de tanto tiempo en prisión siendo inocente, no recibió indemnización alguna. No ha sido la primera denuncia falsa interpuesta por Raquel, ni la última condena que recibe. Aún así, continúa en libertad, e interponiendo denuncias contra su ex en los juzgados, donde la conocen de sobra.


La última denuncia contra el que fuera pareja de Raquel Valle acaba de ser archivada por la Audiencia Provincial de Sevilla que, inmediatamente, ha decidido deducir testimonio contra la mujer por un nuevo delito contra la Administración de Justicia, es decir, de falsa denuncia. La última resolución judicial en contra de Raquel ha sido dictada por la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Sevilla en relación a una nueva denuncia de Raquel contra su ex. En ella, aseguró que a la una de la madrugada del 22 de noviembre de 2015 fue brutalmente agredida por su ex marido en La Puebla de los Infantes, localidad donde compareció ante la Guardia Civil que emitió un informe al respecto. Resulta que ese día, a esa hora y según el pauto judicial, su ex se encontraba trabajando en un bar de Gines, a 90 kilómetros de distancia, según confirmaron todos los testigos llamados en su día a declarar, incluidos los propietarios del establecimiento. El informe del forense y de la Benemérita, además, eran claros al respecto. Los cortes que presentaba la mujer eran autoinflingidos “por su localización simétrica, escasa profundidad y carácter cortante pero no punzante”, mientras que el del instituto armado señalaba que no localizó sangre en el lugar de los hechos y apuntó a que los desgarros de la ropa que vestía la denunciante eran incompatibles con sus lesiones.

Para la Justicia, a la cuarta ha ido la vencida. En el auto, se señala que la “credibilidad subjetiva” de esta mujer está “severamente condicionada” por el hecho de que “cuente con hasta tres condenas firmes por delitos de acusación falsa cometidos contra la misma persona a la que aquí denuncia”.