Alberto Máximo Pérez Calero: “Lo habitual es que hubiera una concatenación en la presidencia del Ateneo, pero vivimos una época de ponerse de perfil”

El doctor Alberto Máximo Pérez Calero nació en Écija (Sevilla), actualmente es el presidente del Excelentísimo Ateneo de Sevilla, al que ha dedicado veintisiete años de su vida. Una vida con honores de excelencia y un extenso curriculum como médico, doctor, académico y escritor le avalan como uno de los sevillanos más ilustres de la capital andaluza. Nos recibe en la calle Orfila, sede de la entidad en pleno centro sevillano, donde las horas para él parecen no contar, está en “su casa”. Exquisito con la educación y las maneras contesta pausado y seguro de “el deber cumplido”. Acaba de anunciar que no se presenta como candidato a las próximas elecciones a la presidencia del Ateneo.

– ¿Qué ha supuesto para usted estar tantos años en el Ateneo de Sevilla?
– Ha supuesto un honor, una responsabilidad y también un sacrificio. Tengo tres hijos, la menor cumple ahora veinticinco años, y al llevar veintisiete años de dedicación al Ateneo supone que a mi hija la he conocido muy poco, eso pasa factura.

– La segunda quincena de enero serán las elecciones para elegir una nueva Junta, a las que ha declarado que no va a presentarse. ¿Por qué esa decisión?
– Creo que todo en la vida tiene su tiempo. Igual que cuando me jubilé no estuve ni un día más. Ahora pienso que igual que mis compañeros, mirando hacia atrás, empezando por don Joaquín Carlos López Lozano, seguimos con don José Jesús García Díaz y la persona que me eligió como vocal, don Ramón Espejo y Pérez de la Concha, cuando don Jorge Urrutia marchó a Madrid de catedrático y esa plaza la ocupé yo con don Ramón hasta el año 96. En ese año entra de presidente don Antonio Hermosilla y es cuando el Ateneo viene a esta casa, calle Orfila, ya en propiedad. El Ateneo ha estado en la calle Albareda (donde se fundó), posteriormente en Santa María de Gracia, más tarde en Sierpes y después en la calle Tetuán hasta llegar a Orfila. El doctor Hermosilla me elige presidente de la Sección de Medicina, Farmacia y Ciencias Afines como médico que soy. Pero el 17 de noviembre de 1999 al poco tiempo de estar con él, fue un miércoles que no olvidaré, y junto a su mujer Esperanza y su hijo Antonio, sobre las ocho se marcha a la parroquia de San Lorenzo y fallece de manera fulminante allí. Aquello fue un duro golpe para todos. Yo me estaba formando en aquel momento como directivo del Ateneo, aquí hay que aprender, así lo entiendo, y no se conoce en dos días. Tampoco es para reinventar muchas cosas, aunque cada uno puede hacer lo que quiera. El Ateneo tiene su trayectoria, hay cosas que modificar, bueno… que cada uno haga lo que estime conveniente.

Tras el fallecimiento del doctor se hace cargo don Enrique Barrero, un gran jurista muy querido por mí y me nombra secretario general adjunto a la presidencia. Es entonces cuando en nombre de la entidad y el presidente realizo la mayor parte de las actividades que se hacían por la tarde. Siempre he tenido muy buena relación con los anteriores presidentes y siempre están en mi recuerdo, son personas de una gran valía. Después de quince años de directivo es en 2010 es cuando cojo el relevo, porque don Enrique no se presentaba a la reelección. Y hasta hoy, veintisiete años…

– ¿Seguirá pendiente del Ateneo?
– Sí, pero ya es hora de dedicarme a mi familia y cuidarme. Esto exige un gran esfuerzo día y noche. Todos los días hay actividades y actos, sesión continua como en los cines. Estamos retomando todo lo que la pandemia ha quitado.

– ¿Qué ha supuesto económicamente no salir la Cabalgata por culpa de la pandemia?
– La Cabalgata supone una parte importantísima de la economía de la casa, son donativos que se reciben. El Ateneo es una entidad sin ánimo de lucro, nosotros no cobramos nada. A mí me cuesta dinero, muchas veces cojo taxis y por supuesto los pago yo. Tengo la conciencia muy tranquila de haber cumplido y esa es mi labor. Nos hemos mantenido gracias a la divina providencia, al trabajo que realizamos y a reducir gastos.

– ¿Qué aportación hace el Ayuntamiento de Sevilla?
– Hace una aportación no muy relevante por las carrozas que prestamos para ayudar a los barrios, antes eran 15 y actualmente las 33 carrozas.

– ¿Cree que el Ayuntamiento debería ayudar más?
– Yo ahí no entro ni salgo, el Ateneo es apolítico y aconfesional y por tanto lo que haga el Ayuntamiento es cosa suya y lo respeto totalmente.

– ¿Quién colabora con el Ateneo?
– Hay personas y entidades que colaboran y lo hacen muy bien, ayudan en lo que pueden. Ahora, con la Cabalgata, vienen personas que de manera altruista ayudan con mucho cariño hacia la ciudad de Sevilla. Es extraordinario verlos aquí colaborando.

Con respecto a la economía de la entidad sí quiero decir que en los doce años que llevo de presidente no he subido la cuota de socio, se mantienen los 10€. Por qué, porque no son tiempos de Ateneo. El Ateneo de Sevilla tiene gran prestigio, trabajamos mucho, pero… Hablarle a las personas de Ateneo, pues sí, a unos les suena a cultura, a otros a Cabalgata, a otros a la labor social tan importante para nosotros… Subir la cuota no merece la pena. Dos euros más por socio sería un 20% de subida y estudiado no merece la pena. Aumentar el número de socios… tampoco… hay que cuidar mucho a los socios, mirar por ellos, que estén a gusto.

– ¿Cree que es bueno que haya dos candidaturas?
– Lo habitual es que hubiera una concatenación, pero vivimos una época de “ponerse de perfil”, como dice la gente. Y es cierto, hay personas que deberían dar el paso adelante. Esto ocurre en muchas instituciones, personas relevantes que no dan el paso. Se ponen de perfil, no quieren complicaciones. Además se dan cuenta de lo que hemos trabajado y piensan… “yo me voy a hartar de trabajar como Alberto… con lo que tú has sufrido, la paliza que te has pegado, tener a la familia prácticamente sin conocerla…”.

– ¿Quién cree que debería dar ese paso?
– Tengo una lista de diecisiete o dieciocho personas guardada en mi corazón, he hablado con alguno de ellos y es lo que me han dicho. Son personas y ateneístas de muchísimo prestigio.

– ¿Cuál de las dos candidaturas cree más capacitada para su sucesión?
– No tengo ninguna predilección, me mantengo al margen. Si me piden alguna opinión la daré y ya está. Pero tampoco conozco, porque no se han proclamado, las candidaturas, ni sé nada de nada. Los estatutos no prevén aún decirlo, cuando llegue su fecha y se cumplan los plazos se verá.

– Se comenta que ha habido un número elevado de altas de cara a las elecciones, incluso unas trescientas.
– Es muy propio, eso ha ocurrido ya otras veces. Si se mira la historia del Ateneo eso ha ocurrido ya hace tiempo, no es la primera vez, está dentro de la ley. Yo no soy jurista pero hay una Ley Orgánica. Un servidor, en la Comisión de Estatutos para modificación de los mismos, propuse a los juristas que estaban que los socios deberían de tener un año de antigüedad para poder votar, igual que los socios deberían tener un año de antigüedad para poder estar en la caseta de socios. Pero hay una Ley Orgánica, la 1/2002 de la Ley de Asociaciones Sin Ánimo de Lucro, que muy claramente dice que no se puede coartar las libertades de nadie, lo dice la Constitución Española. Hay un plazo hasta el último momento en el que ha habido admisión de socios, y están dentro de la Ley. No se puede coartar la libertad de ninguna persona, eso es fundamental, hay que respetar el derecho de esas personas y eso es lo que se ha hecho. Yo no iba a permitir en ningún momento que no se respetasen. Lo que pasa es que a alguien le gusta y a otro no le gusta. La Ley lo deja muy claro, no pone el límite de un año para poder votar. Por lo tanto está todo sometido al Derecho, como debe ser. Eso son habladurías y aquí lo que vale es el Derecho, cumplir los estatutos y seguir la Ley.

– Se habla de confrontación, ¿eso es bueno?
– No, por supuesto que no lo es. Además, una de las personas que se presentan estuvo en esa comisión y lo sabe. Lo planteé yo. No sé si se ha manifestado, es libre de ello, pero si son habladurías de la calle lo que vale es el Derecho, cumplir los Estatutos, y por ello me rijo. No puede haber límite a las votaciones en el Ateneo.

– ¿Qué desea para el Ateneo en un futuro? ¿Más avance, más conservadurismo…?
– Le deseo lo mismo que a la Sanidad Pública, de la cual soy un ferviente seguidor y admirador, que evolucione dentro de lo que pueda hacer. El Ateneo tiene sus limitaciones económicas. Me hubiera gustado traer al Premio Nobel… He traído a personas muy relevantes de diferentes partes del mundo, como la viuda de Vicente Ferrer desde Calcuta. Ahí está el Libro de Oro que lo refleja, con personas muy importantes de España y de fuera. Al Ateneo solo puedo desearle lo mejor, después de veintisiete años no puedo desear otra cosa. Y al candidato que pierda en las próximas elecciones que acepte los resultados.

– ¿Qué diría o pediría a los sevillanos de a pie? ¿Qué podemos hacer por esta institución?
– Que sepan que la Cabalgata es la joya de la corona, nos la legaron en 1918 Vicente Llorens y José Mª Izquierdo fundamentalmente, y eso es muy importante. El Ateneo lleva el testigo de la Cabalgata con sumo primor pero la tenemos que cuidar entre todos los sevillanos, aunque la haga una entidad privada con enorme cariño y la ayuda de muchas personas.
Agradecer el silencio y el respeto enorme que las personas tienen a la tribuna del Ateneo en el salón de actos, ese silencio y esa alegría tan importante. Una institución que he intentado abrir a la sociedad sevillana, no solo a los socios, y que lo importante es la labor social. Estamos con los más necesitados. He visitado el Polígono Sur en muchísimas ocasiones, que los Viernes de Dolores vamos allí con la agrupación de las Tres Mil Viviendas para donar lo que podemos, las personas que vienen al Ateneo a por productos de primera necesidad (alimentos, mantas, ventiladores en verano…), la donación de juguetes por miles… La Cabalgata no es solo lo que vemos en la calle sino la labor social por la cual se creó, detrás hay una labor que es consustancial al Ateneo, lo pone en las primeras actas de 1918, en las que consta cómo ya se regalaron dulces y golosinas a los sevillanos. Eso es muy bonito. Hay que ayudar a la labor social y cultural poniendo cada uno lo que pueda.

– ¿Espera que este año salga la Cabalgata como siempre?
– Vamos a ir viendo… estamos ahí. En principio no hay aviso de nada, todo normal, pero estaremos atentos.

– ¿Va a hacer algún acto de despedida como presidente del Ateneo?
– No, para nada. No me gustan las despedidas ni las alharacas Yo creo que en la vida hay tiempos, como en el baloncesto. El día que me marché de la Seguridad Social no se lo dije a ningún paciente, solamente me dije a mí mismo que esa última consulta se la dedicaba a todos ellos. Me despedí como un día normal de mis empleados y mi gente, a cada paciente que se marchaba le daba un adiós con el corazón. Cuando salí a la puerta de calle en Marqués de Paradas miré al cielo y a mi Virgen de la Estrella de Triana le dije: ¡Gracias!

……




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