El programa del avión de transporte militar A400M afecta negativamente a las cuentas del consorcio europeo Airbus que a pesar del lastre económico que supone el avión que se ensambla en Sevilla, cerró el ejercicio fiscal 2017 con un beneficio neto atribuido a los accionistas de 2.873 millones de euros. El avión de transporte militar suma unos sobrecostes de 8.300 millones de euros.

El A400M sigue lastrando las cuentas de la compañía aeronáutica que en 2017 sumó otros 1.300 millones de euros de sobrecostes. Desde su lanzamiento en 2003, el proyecto del avión de transporte militar no ha conseguido enderezar sus resultados económicos superiores a los 8.300 millones de euros en negativo al cierre del ejercicio fiscal de 2017. Las penalizaciones económicas como consecuencia de los retrasos en las entregas de las aeronaves a los países cliente tienen mucho que ver con esta abultada desviación económica de un proyecto técnicamente revolucionario pero económicamente desastroso para los intereses de Airbus que, a pesar de todo, cerró el ejercicio pasado con un beneficio neto de 2.873 millones de euros, multiplicando por tres las ganancias de 995 millones registradas en el ejercicio anterior.


La compañía atribuye este resultado a ajustes en el resultado neto de explotación (Ebit), así como a un “fuerte impacto positivo” del tipo de cambio euro/dólar y a una revisión de los supuestos comerciales del A380. En concreto, el Ebit declarado en 2017 por el consorcio aeroespacial europeo alcanzó los 3.421 millones de euros, un 52% más que en el ejercicio precedente, según ha informado en un comunicado previo a la presentación de los resultados en la conferencia anual celebrada en Toulouse.

Esta cifra incluye ajustes por un importe neto de 832 millones de euros, la mitad de los anotados en 2016, entre los que se incluye una provisión de 1.299 millones de euros relacionado con el programa A400M, una pérdida neta de 20 millones de euros por fusiones y adquisiciones, o una penalización administrativa de 117 millones de euros derivada de las investigaciones en curso, como el conflicto con Austria por la venta de aviones Eurofighter.


El consejero delegado de Airbus, Tom Enders, ha destacado sobre el A400M, “el avance en el frente industrial y se ha acordado una nueva línea de base con los clientes gubernamentales que reducirá significativamente los riesgos del programa”.

Consecuencias para el empleo

Airbus tratará de mitigar las consecuencias de la reducción de la cadencia de producción del A400M sobre el empleo en la fábrica de San Pablo, en Sevilla, mediante la recolocación dentro del mismo programa, sin distinción de división, para mantener estos puestos de trabajo especializados y de alta cualificación. Así lo ha asegurado el consejero Tom Enders, tras ser preguntado por el alcance de la decisión de reducir la cadencia de producción del aparato a 15 en 2018, once en 2019 y, posteriormente, a ocho unidades en caso de que no existan nuevos contratos.

En San Pablo se sitúa la línea completa de fabricación y ensamblaje final de los aviones de transporte medio y ligero CN235 y C295, así como del avión de transporte militar A400M, mientras que emplea a alrededor de 2.600 personas.

Airbus tenía previsto cerrar el ejercicio 2017 con la entrega de 20 unidades del avión de transporte militar, si bien finalmente se quedó ligeramente por debajo del objetivo marcado al entregar 19 aparatos a sus clientes.

La semana pasada, el fabricante firmó una declaración de intenciones (Dol) con las naciones clientes del A400M para introducir este año una enmienda al contrato de lanzamiento del programa suscrito con España, Alemania, Francia, Reino Unido, Turquía, Bélgica y Luxemburgo, en la que se definió, entre otras cosas, un plan actualizado de entregas y una hoja de ruta para completar sus capacidades militares.

Respecto a este principio de acuerdo, Enders dijo estar “muy agradecido. No obstante, aún se requiere la firma del acuerdo final, del que, aseguró, “no hay dudas” de que llegará.

En 2010, los países de la Organización Conjunta de Cooperación en Materia de Armamento (Occar) acordaron compartir los sobrecostes del proyecto con una financiación adicional de 3.500 millones de euros a través de créditos a la exportación, que se sumarían a la dotación de 20.000 millones de euros con la que se lanzó el programa.