A mediados de un mes de julio tórrido, el Ayuntamiento aún no ha completado la instalación de los toldos en Sevilla

A medida que los días avanzan para Sevilla, metida ya en la segunda quincena de un mes de julio de espanto en altas temperaturas, el Ayuntamiento de Sevilla continúa, aunque sin terminar por completo por todas sus calles y plazas, la instalación de los toldos, que ya muchos tildan de colocarse “a paso de tortuga”, pareciendo que el número de operarios y grúas del servicio contratado no es suficiente para agilizar una auténtica y urgente necesidad de los ciudadanos, sobre todo ahora que a la Junta  -como éramos pocos, parió la Junta-  se le ha ocurrido someter a toda Andalucía ( y por supuesto a los sevillanos) a usar obligatoriamente y en todo caso las mascarillas en espacios públicos. Por cierto y de paso, una medida polémica, injusta para muchos (por culpa de la entrada de turistas), y con la que gran parte de la ciudadanía no está de acuerdo,  hasta el punto de que ayer miércoles pudo verse por las calles a muchas personas que no soportaban llevar la mascarilla bajo los implacables cuarenta grados de Sevilla.

 Fue en Junio cuando el alcalde Juan Espadas empezó a justificar que los toldos no estaban instalados en Sevilla. Se protegía con la excusa de la suspensión de las contrataciones por culpa de que el estado de alarma hubiera interrumpido los plazos propios de la Administración municipal.

Hasta el 6 julio no empezaron a instalarse, con carácter de urgencia en la contratación, los primeros toldos, que fueron en realidad sólo unos cuantos a la entrada de Sierpes por La Campana y otros más en la calle Cuna, cercana al Salvador. Dio la impresión de ser no más que una rápida imagen de calma, de apariencia de inmediata solución para acallar ánimos que ya estaban bastante soliviantados entre la ciudadanía, que ya padecía los primeros días de un verano sin clemencia, sin tregua apenas azotando con más de cuarenta grados.

A la mitad de julio, todavía está Sevilla sin que el Ayuntamiento haya completado la instalación de sus toldos tradicionales. A estas alturas, la calle Sierpes ya está solucionada, pero los operarios aún van por la calle Francos, mientras que a La Campana sólo han llegado los mástiles metálicos que han de sostener los inmensos toldos que guarden del calor a la zona más céntrica de Sevilla.

 


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