A 26 de julio, La Campana aún sin entoldar 

Se ha convertido en una de las quejas de la ciudadanía durante este verano: lo que el Ayuntamiento está tardando en instalar los toldos del centro. Cuando el mes de julio está para acabar, todavía sigue La Campana a cielo raso haciendo soportar a los transeúntes el sol de justicia que hace superar diariamente los 40 grados de temperatura. 

 

 

Para los sevillanos resulta indisimulable lo que piensan del alcalde: “Lo del Espadas este no tiene nombre. Mucho proyecto, mucho plan, pero no tiene ni idea de hacer las cosas más básicas de Sevilla”. Les resulta increíble que a estas alturas del verano, cuando se está terminando el mes de julio, el lugar más céntrico de Sevilla siga sin toldos que los protejan del sol implacable y soportando además llevar mascarillas, obligatorias como se sabe en todo espacio público.

Lo de colocar los toldos parece ya una labor a ritmo de tortugas, que dura ya semanas sin que se le vea el final. Los soportes metálicos de los toldos llevan clavados en La Campana días y días, sin que los grandes lienzos acaben de llegar. Los altos y gruesos postes se han quedado solos, apenas cubiertos por tres pequeñas lonas blancas insuficientes, como tres velas de barquitos, para dar sombra a una extensión tan amplia como la del kilómetro cero de Sevilla.

El clamor general arremete contra el Ayuntamiento y su regidor, el socialista Juan Espadas: “Ese hombre no puede con la ciudad, le viene muy grande. Por no poder es un alcalde incapaz de resolver los problemas más cotidianos: acerados, calzadas, saneamiento, suministros, transportes urbanos… y ahora los toldos. La cosa más normal del mundo era tener toldos en Sevilla en cuanto se acercaba el verano. Pero se ve que hasta lo más normal es muy difícil para este alcalde”.

Sin embargo, y según muchos, “lo peor para Sevilla no es sólo que el completo de los toldos esté sin colocar en estas fechas; lo peor para Sevilla es que quien no abarca ni lo pequeño, ya me dirán con lo grande: esta semana se ha hecho el longui con lo de los túneles de la SE-40, porque ni los socialistas del Gobierno le echan cuenta.  Ábalos el ministro se pasa a Espadas por el arco del triunfo”.

Los sevillanos no se privan en comentarios por las redes: “Espadas tiene mucho cuento, le echa tela de cara para fabricar titulares: que si la movilidad, que si la sostenibilidad, que si el cambio climático… pero a la hora de la verdad nada de nadapalabras, palabras y más palabras, además de fotos, fotos y más fotos”. 

Otros argumentan: “Prometió que se iba después de este mandato, pero se ve que lo de cumplir promesas no es propio de socialistas. Ahora dice que se queda, se ha inventado la historia esa de su pundonor por llevar hasta el final los supuestos grandes objetivos de Sevilla. Pero es palabrería hueca que esconde la verdadera razón: que pensaba colocarse en la cresta de la ola del turismo y resulta que el turismo se le ha hecho trizas en Sevilla. Se le jodió el invento”.

Su impopularidad en las redes es manifiesta, salta a la vista: “El último rollo del alcalde es lo de que Sevilla respira, cuando la verdad es que a Sevilla la trae asfixiada peatonalizándola hasta los extremos de estrangularla en el centro. Espadas sufre ya una paranoia política con lo de las bicicletas y los patinetes por todas partes, que cualquier día nos van a matar de un porrazo”.

Y entre la opinión de unos y otros, se alzan los postes vacíos con un hecho incontestable y evidente para todos: en el verano caluroso de las mascarillas obligatorias, el Ayuntamiento socialista todavía no ha sido competente para instalar todos los toldos, algunos tan necesarios como los de La Campana.


 

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