El Año Murillo arranca el próximo 28 de noviembre, a las 20.30 horas, con un gran concierto de Jordi Savall en el Teatro de la Maestranza, uno de los violagambistas más reconocidos en todo el mundo, que ha creado para la ocasión un programa inspirado en la vida y el tiempo de Murillo que interpretará junto a la Capella Real de Catalunya y Hespèrion XXI.


La designación del músico para dirigir el concierto inaugural del Año Murillo, así como la orquesta, ha generado polémica en círculos culturales políticos, sociales y ciudadanos que están difundiendo en redes sociales y grupos de mensajería instantánea mensajes de protesta. Jordi Savall, es un reconocido antiespañolista que incluso rechazó en 2014 el Premio Nacional de Música por estar en desacuerdo con la política cultural del Gobierno español.

La grave situación que atraviesa la relación entre la comunidad autónoma de Cataluña con el resto de España ha llevado a situaciones nunca conocidas hasta el momento y las suspicacias se encuentran a flor de piel, pues numerosas personalidades del mundo de la cultura han llevado a posicionarse en el conflicto. Savall, en una reciente entrevista al diario francés L’Obs ha cargado contra el Estado español por su postura en el proceso independentista catalán, del que se muestra partidario, y ha puesto en duda que pueda silenciar la voluntad de millones de catalanes “por la fuerza”.

En la entrevista, el compositor  ha criticado duramente la postura del Gobierno en el conflicto, al punto de considerar que “la ideología franquista está detrás del conflicto y de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut refrendado por el pueblo catalán”. En este sentido se ha mostrado comprensivo con el incumplimiento de las leyes. “Si siempre se hubieran respetado las leyes, los esclavos seguirían siendo esclavos, las mujeres no podrían votar, y los trabajadores no tendrían derechos”, asevera. ” La única posibilidad que tenemos es tomar el camino más difícil, aunque no sea el que hubiéramos deseado tomar”, concluye.

Savall, reconocido internacionalmente por su capacidad de asomarse a las músicas históricas con una vocación de reinterpretarlas y, con ello, reinventarlas, explica: “Los artistas no vemos nunca la realidad tal cual es sino a través de nuestros prejuicios, de nuestra educación, de nuestra sensibilidad. Es importante que nos replanteemos la forma rompedora en la que se enfrentó a la realidad un genio como Murillo. Además, es vital que repensemos la imagen que tenemos de él, que ahondemos en su modernidad, en lo que fue capaz de trasmitir, en su sensibilidad tan propia del barroco. El Año Murillo es clave para que discutamos cómo mirar a este artista del siglo XVII desde los ojos del siglo XXI”.