La muerte de la mujer de 87 años desahuciada en El Retiro, anunciada a las 20:30 por el Sindicato de Inquilinas, ha desatado una ola de reacciones, condolencias y también teorías conspirativas que ya acumulan millones de visualizaciones en X.
Maricarmen Abascal ha muerto este miércoles 7 de octubre en el Hospital Gregorio Marañón, donde permanecía ingresada desde que fue desahuciada en camilla el pasado 23 de septiembre de su casa de la calle Alcalde Sainz de Baranda, en la que vivió 70 años.
El anuncio lo hizo el Sindicato de Inquilinas a las 20:30 horas con un comunicado breve. 45 minutos después, las redes ya ardían.
En X (antes Twitter), la muerte se ha convertido en tendencia nacional número 1 con dos narrativas enfrentadas y una cascada de predicciones y conspiraciones.
El primer mensaje en viralizarse fue el de la cuenta oficial de Vox en X: «Han matado a Maricarmen. Sin ningún escrúpulo han utilizado el sufrimiento de una persona mayor para montar una campaña que ocultase la responsabilidad del Gobierno en el desastre de la vivienda». El mensaje supera ya los dos millones de visualizaciones.
Tres horas después, su eurodiputado Hermann Tertsch fue más allá: «Procede una autopsia de Maricarmen».
En la misma línea, Vito Quiles publicó una hora después de conocerse la noticia: «Están tan enfermos que son capaces de haberla asesinado ellos y culpar a la derecha para evitar perder el poder el 29N. Contra los zurdos de mierda no puede haber piedad. Hay que aniquilarles o acabarán con todo». Cinco horas más tarde matizó: «Aniquilarles electoralmente».
Javier Negre, propietario de EdaTV, escribió pasadas las 2 de la madrugada: «A la Maricarmen seguro que ya la hicieron votar hasta por correo antes de cargársela. De esta gentuza me lo espero todo».
Son mensajes que el algoritmo está premiando con más alcance y que han sido desmentidos: Maricarmen falleció por causas naturales tras dos semanas hospitalizada, según el parte del Gregorio Marañón.
Desde el otro lado del espectro, el discurso también se radicalizó. El actor Carlos Bardem escribió: «A esta mujer la han asesinado». En la manifestación frente al Congreso, un cartel decía: «Asesinada por el rentismo y sus políticos a sueldo».
En Sol, donde la acampada cumple dos semanas, la noticia se acogió primero como una broma de mal gusto. Luego llegó la consternación. «¡La han asesinado!», fue la conclusión rápida entre los acampados, según crónica de El País. Esa noche encendieron velas y corearon: «¡Maricarmen vive, la lucha sigue!».
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que llevaba días en silencio, reapareció con un: «Qué hijos de puta».
Pedro Sánchez reaccionó: «Todo mi cariño a la familia y a los seres queridos de Maricarmen. Un abrazo también a todos los que hoy sentimos esta pérdida como propia».
Alberto Núñez Feijóo pidió respeto: «Ni campaña, ni partidos, ni utilización interesada. No más piedras en el muro. Ante la muerte de una persona solo cabe el respeto».
La frase más polémica fue la del entorno de Isabel Díaz Ayuso. Un asesor cercano de la presidenta dijo a El País: «Un hospital público de la Comunidad de Madrid estuvo con ella hasta el final. Más no se pudo hacer. Descanse en paz». La frase ya está siendo muy criticada en redes.
Además, el PP vetó un minuto de silencio por Maricarmen en la Asamblea de Madrid propuesto por Más Madrid y PSOE.
Más allá del ruido, hay un dato objetivo que comparten todos los medios internacionales, desde The Guardian al New York Times: aunque se había alcanzado un acuerdo histórico con Urbagestión, la empresa propietaria, para que Maricarmen volviera a su casa tras el alta, esa solución llegó demasiado tarde.
Maricarmen se va, pero su figura como santa laica, como la definía hoy El País, y símbolo de la crisis de vivienda queda.
La reflexión más compartida, con más de 200.000 visualizaciones, es la de Jorge Javier Vázquez: «Al enterarme de la muerte de Maricarmen, lo primero que se me viene a la cabeza es la incomprensible cantidad de odio que ha recibido antes de morir».





