Maricarmen Abascal fallece en el Gregorio Marañón dos semanas después de ser desahuciada en camilla de su casa del Retiro, donde vivió 70 años. Su caso desató la acampada de Sol y el doble decreto del Gobierno que fue tumbado en el Congreso y después aprobado por la Comisión Permanente.
Maricarmen Abascal ha muerto. La mujer de 87 años que se convirtió en el símbolo de la crisis de la vivienda en España ha fallecido este miércoles 7 de octubre en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde permanecía ingresada desde su desahucio.
Así lo ha confirmado el Sindicato de Inquilinas: «Nos quedamos con el ejemplo de lucha y el legado que ha dejado Maricarmen. Y, sobre todo, cumpliremos lo que ella siempre nos pedía: ‘luchad, seguid luchando por lo que es vuestro'».
El pasado 23 de septiembre una comisión judicial ejecutó el lanzamiento de su vivienda en la calle Alcalde Sainz de Baranda, en el barrio de Retiro, en la que residía desde hacía más de siete décadas. Las imágenes de Maricarmen saliendo en camilla, entre gritos de vecinos y activistas, dieron la vuelta al país.
Pese a su delicado estado de salud, desde la propia cama del hospital animó a los acampados que desde ese día ocupan la Puerta del Sol a seguir con la protesta.
Su desahucio provocó un terremoto político. Bajo una fuerte presión social y tras semanas de bloqueo entre PSOE y Sumar, el Consejo de Ministros aprobó el 29 de septiembre dos Reales Decretos-Ley bautizados popularmente como «Decretos Maricarmen».
Tras el rechazo, el Gobierno volvió a pactar con Urbagestión, la empresa propietaria del piso y a la que la ministra Isabel Rodríguez calificó de «pyme buitre». El acuerdo permitía a Maricarmen volver a su casa cuando recibiera el alta hospitalaria. Un regreso que ya no se producirá.
Su muerte se produce el mismo día que la Puerta del Sol cumple dos semanas acampada y reabre el debate sobre la protección a los inquilinos vulnerables.





