El mundo literario llora la pérdida de Antonio Rivero Taravillo, una figura destacada nacida en Melilla que dedicó su prolífica carrera al vibrante panorama cultural de Sevilla, su hogar adoptivo desde 1964. Las múltiples contribuciones de Rivero Taravillo abarcaron la poesía, la traducción, la ensayística y la crítica literaria, lo que le convirtió en una figura fundamental de las letras españolas contemporáneas.
Durante sus años de formación como estudiante de Filología Inglesa, participó activamente en el Aula de Poesía de la Facultad de Filología y en el Aula de Poesía y Pensamiento María Zambrano de la Universidad de Sevilla, donde también dirigió la revista Claros del Bosque. Una beca de la Universidad de Edimburgo en 1986 le proporcionó una valiosa exposición a la literatura inglesa y escocesa, lo que despertó su pasión por las lenguas y culturas celtas. Esta estancia le llevó a colaborar con Catriona Zoltowska en la traducción de poetas escoceses como Sorley MacLean y Aonghas MacNeacail, y aunque también estudió irlandés y galés, fue el gaélico escocés lo que más le cautivó. Su implicación con las lenguas celtas llegó hasta el punto de pertenecer a la rama internacional de Conradh na Gaeilge.
Más allá del ámbito académico, Rivero Taravillo se sumergió en el mercado literario, dirigiendo una librería inglesa en Sevilla desde 1989 y convirtiéndose más tarde en el primer director de la Casa del Libro en la misma ciudad en 2000. En este cargo, fomentó un entorno cultural próspero, promoviendo la literatura y colaborando con la comunidad local. Dirigió las revistas Mercurio. Panorama de Libros y El Libro Andaluz, colaboró con publicaciones como La Mirada y Culturas, y contribuyó frecuentemente a El Viajero y a la edición sevillana de El Mundo, así como a revistas como Clarín y Revista de Occidente.
La influencia de Rivero Taravillo se extendió a la educación literaria, desempeñando el cargo de director literario de Paréntesis Editorial y coordinando el módulo de Poesía del Máster en Creación Literaria de la Universidad de Sevilla. Impartió talleres de poesía y traducción literaria y participó en el blog de reseñas Estado Crítico. Como fundador y director de la revista Estación Poesía, enriqueció aún más el discurso literario. Fue asesor literario y coordinador de programación de la Feria del Libro de Sevilla.
Su obra publicada es extensa y variada, y abarca relatos de viajes, dieciséis colecciones de poesía, traducciones, ensayos, recopilaciones de artículos y reseñas, y una biografía en dos volúmenes de Luis Cernuda. Su experiencia en estudios celtas queda patente en sus antologías Antiguos poemas irlandeses y Canciones gaélicas, y su contribución a la comprensión de James Joyce queda demostrada por su coordinación de Cien años y un día: «Ulises» y el Bloomsday.
Los poemas de Antonio Rivero Taravillo han tenido resonancia internacional, han sido traducidos a numerosos idiomas y han consolidado su lugar como una voz significativa y perdurable en la literatura española. Su dedicación a la creación literaria, la crítica y la promoción cultural deja una huella indeleble en la vida intelectual de Sevilla.





