A los 50 años, cuando muchos creen que los sueños se extinguen, desempolvó los hilos de su juventud y volvió a coser… en la barra de su propia cafetería. No había focos, ni aplausos, ni pasarela. Solo ella, su imaginación y el murmullo tenue de unos clientes tomando café. Hasta que Roberto Diz, uno de los grandes nombres de la moda, se detuvo a observarla… y en el alma de sus puntadas reconoció su genuino talento.
Hablamos con la diseñadora durante la preparación de una sesión de fotos en los pinares de Aznalcázar, un hermoso paraje natural de su pueblo natal y una de sus principales fuentes de inspiración. Han pasado ya cuatro meses desde que presentó Destino, su primera colección, en la pasarela We Love Flamenco. Sus propuestas, originales y atrevidas, se han ganado el reconocimiento del público, el respeto de diseñadores y la admiración de alguna que otra artista de renombre internacional. Ahora, con la Feria de Sevilla a la vuelta de la esquina, charlamos con ella sobre sus creaciones y su particular visión de la moda flamenca.
— La presentación de su primera colección fue una verdadera prueba de fuego que la llevó al límite de sus fuerzas. ¿Con qué se queda de ese día?
— Ese día tenía tal cansancio que me pareció estar en una nube, pero me quedo con la sensación de sentirme muy querida y arropada por mucha gente que no me esperaba. Me he sentido muy realizada.
— Tengo entendido que un prestigioso diseñador de moda es el admirador más incondicional de sus creaciones. ¿Podemos saber quién es?
— Sí, Roberto Diz. De mis creaciones y de mí (risas).
— Su primera colección, Destino, habla un poco de sus raíces y su forma de entender la moda flamenca. ¿Por qué Destino?
— Porque el destino quiso que yo estuviera cosiendo en el Baobab, la cafetería que regento; que Roberto Diz me viera hacerlo, y me abriera las puertas; que me animara a retomar este sueño que se había quedado aparcado en mi juventud. Él ha sido el que ha estado apoyándome constantemente a pesar de mis muchas dudas y negativas. Siempre me aportó soluciones, abriéndome la mente y muchas puertas.
— ¿Cuál es la esencia o seña de identidad de sus creaciones?
— El Rocío, la romería.
— Desde luego, denotan sabor a campo, a pueblo, con esos detalles de espigas, amapolas… No se puede decir que reniega de sus orígenes.
— No, no puedo renegar ni quiero renegar. Me siento muy orgullosa de ser de Aznalcázar. Me gusta mi pueblo y el campo, porque son mis orígenes. Con la edad que tengo, no me gusta el paripé. Siempre seré la misma.
— Y todo eso sin olvidar a su Virgen de la Encarnación, ¿no?
— Hombre, ella siempre por delante. Mi vida flamenca empieza con la romería de El Rocío y acaba en septiembre, festividad de la Virgen de la Encarnación de Aznalcázar.
— ¿Tiene un modelo de mujer o cuando diseña piensa en momentos como ferias, romerías, festejos…?
— Pienso más en los momentos. No tengo ningún prototipo de mujer de flamenca. Imagino más, por ejemplo, los momentos y lugares del camino de El Rocío y el traje adecuado para cada situación.
— Dígame sus colores y tejidos preferidos.
— Mi color es el amarillo, también los verdes de toda la vida: verde botella, verde mayo… Y como tejido, el algodón, pero a título personal, no profesional.
— Se acerca la Feria de Sevilla. En We Love Flamenco presentó una creación de trajes de flamenca muy llamativa, como de dos en uno. ¿Qué me puede decir de este original diseño, que al parecer es ideal para noches de feria?
— Es ideal, porque si vas a estar todo el día vestida de flamenca y te sientes cansada de llevarlo en algún momento, puedes desmontarlo gracias a una cremallera que lleva incorporada, resultando un vestido más ligero que se puede armonizar con un mantón de Manila, chaquetilla, o cualquier complemento.
— ¿Qué propone para esta Feria de Sevilla en cuanto a vuelos, lunares, abalorios, mantoncillos, etc.?
— Trajes muy llamativos, muy vistosos y muy luminosos para que la mujer se vea la más guapa del mundo. Flores grandes y pendientes grandes. Mucho volumen, alegría y colores vivos.
— Dígame el traje de flamenca perfecto para una Feria de Abril de Sevilla.
— Un traje que realce la figura de la mujer con unas buenas mangas y mucho volumen. Y con el pelo siempre recogido.
— ¿Y qué deberíamos evitar?
— El pelo suelto, las gafas de sol y los botos rocieros.
— ¿Flor sí o no?
— Flor siempre y grande.
— Zapatos.
— Tacones o cuñas altas de esparto.
— ¿Alguna tendencia para este año?
— Los colores muy alegres y, por supuesto, pendientes muy grandes y complementos muy llamativos.
Imágenes: @aliakar_a3
Destino
Nacida en Aznalcázar y madre de dos hijos, ha demostrado que los sueños no caducan. A sus 50 años, ha dado el salto al mundo de la moda flamenca con una propuesta que respira autenticidad, raíces y tradición. En enero de este año, presentó su primera colección Destino en el desfile We Love Flamenco, celebrado en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla, marcando el inicio de una carrera creativa que llevaba décadas gestándose en silencio desde su juventud.
Emprendedora incansable, combina su faceta como empresaria de hostelería con su nueva etapa como diseñadora, una dualidad que afronta con pasión, entrega y una determinación férrea. Su mirada, sin embargo, no se pierde entre rutinas: está fijada en Destino, el proyecto vital que representa mucho más que moda, y que se ha convertido en la expresión más íntima de su esencia.
Enamorada de su pueblo, divide su experiencia flamenca en dos ciclos vitales: mayo, con la llegada de El Rocío, y septiembre, donde venera a su querida Virgen de la Encarnación. Es en esa conexión con la tierra, la fe y la tradición donde nace su inspiración.
Dicen que, para alcanzar nuestras metas, hace falta tener un deseo irrefrenable, mucha fe en lo que una hace, confianza en una misma, persistencia y disciplina y, sobre todo, pasar a la acción. Son precisamente los hilos que Lucía Márquez emplea en cada una de sus puntadas de vida, hilando con ellos la urdimbre de su colección y la de un futuro prometedor como diseñadora. Porque en su caso, la moda no es solo una cuestión de diseño: es también la crónica de cómo una mujer tenaz es capaz de tejer con éxito su propio Destino.











