Se entienden como problemas digestivos, aquellas enfermedades o trastornos relacionados con nuestro sistema digestivo, es decir que afecten a uno de sus órganos, como pueden ser: el estómago, los intestinos, el hígado, el páncreas, la vesícula, etc.
Este tipo de enfermedades gastrointestinales son bastante comunes y son una preocupación para muchas personas, ya que afectan a las rutinas diarias y además pueden impedir que disfrutemos de los eventos sociales. Los problemas digestivos nos pueden sorprender en momentos inoportunos y suelen comenzar con molestias leves e ir aumentando su intensidad de forma progresiva, por lo que conviene adoptar medidas que nos permitan prevenirlos.
En este artículo, abordaremos los problemas digestivos más comunes, las posibles causas que los provocan, sus síntomas más habituales y cuáles son los tratamientos más efectivos para sentirnos mejor y evitar su aparición.
¿Cuáles son los problemas digestivos más habituales y cómo podemos combatirlos?
Las hemorroides:
Es una enfermedad gastrointestinal, ya que afecta al ano y el recto, consiste en la inflamación de las venas en estas partes del aparato excretor. Entre los síntomas y molestias que provocan podemos resaltar la picazón, dolor al ir al baño y en algunos casos presencia de sangre en las heces.
Una de las causas más frecuentes de esta afección son el estreñimiento y la dificultad para evacuar. Para combatir los síntomas es recomendable recurrir a pomadas específicas como pomada anso que alivian mucho las molestias, aunque lo más importante es poder prevenirlas con hábitos saludables como una dieta rica en fibra y una adecuada hidratación.
El estreñimiento:
Se trata de un problema digestivo caracterizado por un cambio en el patrón de evacuación, en el que se reduce la frecuencia con la que podemos defecar, además, el proceso requiere más esfuerzo y en ocasiones puede ser doloroso, debido a que las heces están más duras y secas.
En la mayoría de los casos esta afección está relacionada con una dieta alta en grasas, poca fibra y una mala hidratación, aunque también puede ser un efecto secundario a la toma de algún suplemento o medicación. Su tratamiento consiste principalmente en aumentar el consumo de agua, incluir alimentos ricos en fibra y hacer ejercicio de forma regular.
La acidez y/o reflujo:
Se trata de una sensación de ardor en la boca del estómago y que recorre la garganta, que en algunos casos puede llevar un sabor amargo a la boca, lo que puede provocar incomodidad, una necesidad de aclarar la garganta e incluso ataques de tos.
La causa de este tipo de problemas está en un mal funcionamiento de la válvula que regula el paso entre el esófago y el estómago, por lo que el ácido estomacal puede subir hacia el esófago. Mantenerlo bajo control, puede conseguirse evitando cierto tipo de alimentos por un período de semanas, como: café, té, gaseosas, picantes, alcohol, entre otros, que pueden empeorar los síntomas.
El síndrome del intestino irritable:
Es una afección que trae consigo una gran variedad de síntomas, que incluso son contradictorios entre sí, como estreñimiento y luego diarrea, muchos gases, además de inflamación, dolor estomacal, etc.
La razón por la que se presenta este problema es que los músculos intestinales no funcionan correctamente, puede ser que se contraigan muy rápido o no se contraigan lo bastante. La solución al problema debe ser personalizada para cada paciente, pero es importante vigilar la dieta, evitar alimentos que produzcan gases y disminuir el estrés en el día a día.





