Al parecer, la policía ha interrumpido la misa que celebraban los sacerdotes del Convento de los Paules en su azotea. Según los vecinos del barrio es algo que hacen todos los domingos para que desde sus balcones puedan escucharla, así como salir a cantar y animar el barrio. Tras detener la misa, la policía ha recibido una fuerte cacerolada.
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