Los sevillanos hemos celebrado, prácticamente sin fisuras, el reciente acuerdo entre el Gobierno de España, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla sobre la línea 3 del Metro. Una breve reunión a mediados de la semana pasada entre el ministro Iñigo de la Serna, el consejero de fomento Felipe López y el alcalde Juan Espadas ha sido interpretada como un éxito, como el muro que cae, como la puerta que se abre para que los sevillanos contemos de una vez por todas con la ansiada linea de metro que uniría Pino Montano con el Prado de San Sebastián. Cierto que el alcalde y el consejero del ramo han valorado positivamente el encuentro, como no podía ser de otra manera, después de años de parálisis en las inversiones como consecuencia de la llamada «política de confrontación» en la que Sevilla ha sido utilizada como rehén entre unos y otros, castigada siempre que en la capital de Andalucía gobierna la opción política que no reside en la Moncloa, que suele ser lo habitual.
No hemos leído la letra pequeña. Nos hemos dejado llevar por el entusiasmo, por la euforia del titular fácil. Hemos confiado en los políticos y, sorprendentemente, en un gobierno que no está en disposición de prometer nada, como es el gobierno de España, en un estado de debilidad tan frágil que nadie es capaz de apostar siquiera que tenga fuerza y solvencia suficiente como para agotar la legislatura. El alcalde de Sevilla ha hecho los deberes, ha trabajado insistentemente, de manera discreta, para arrancar un compromiso al gobierno y aportar la parte que le corresponde. También se lo ha trabajado con la Junta de Andalucía, cuestión que no ha sido tan sencilla como cabría pensar. Pero no es oro todo lo que reluce. No se puede negar al gobierno central su sorprendente arrebato de sinceridad al respecto. Apenas unas horas después de concluir la reunión a tres bandas que supuestamente ha desbloqueado el proyecto de la línea 3 del metro, el ministro Iñigo de la Serna dijo, y así lo recogimos en Sevillainfo, que su departamento se limitaba a expresar su «voluntad de abrir un proceso de colaboración para analizar la viabilidad de la actuación y nuestra posible participación». Las manifestaciones del ministro son claras, no sujetas siquiera a la interpretación. Pero, por si acaso, por si alguien pudiera albergar alguna duda, el titular de Fomento, el que tiene que poner parte de la pasta, de los 700 millones presupuestados, quiso ser más claro si cabe para que nadie se lleve a engaño. Pidió «prudencia», la que nadie ha tenido, porque aún es «incipiente» todo lo relativo a la financiación, subrayando que «no se debe generar frustración». Más claro, agua.






1 Comment
Más hechos y menos palabras, ¿Cuánto tiempo llevamos esperando a una mini red de Metro digna? décadas… y a los politicos no se les cae la cara de vergüenza.
RED DE METRO COMPLETA YA!!
Es vital para un area metropolitana de 1,5 millones de habitantes, L2, L3 y L4 + SE-40 y conexión ferroviaria con el Aeropuerto.