El equipo de gobierno del socialista Juan Espadas con el propio alcalde a la cabeza, se frota las manos ante la guerra abierta, ya sin disimulos, entre el Partido Popular de Beltrán Pérez y Ciudadanos de Javier Millán. La pujanza de la formación naranja a todos los niveles, a excepción del andaluz donde Juan Marín se mantiene de perfil en su apoyo a Susana Díaz, se ha convertido en una auténtica amenaza para el Partido Popular en el Ayuntamiento de Sevilla, donde el joven pero veterano portavoz popular trabaja a marchas forzadas para evitar que la ola naranja le arrebate el menguado electorado que como herencia le dejó Juan Ignacio Zoido. No lo tiene fácil Beltrán Pérez. La marca PP se encuentra seriamente deteriorada. Su tradicional electorado parece decantarse, según todas las encuestas, por las estrellas emergentes del firmamento político que encarnan Albert Rivera e Inés Arrimadas, que han ocupado el discurso y arrebatado las banderas de un Partido Popular irreconocible que lleva sobre sus espaldas la gran losa de la corrupción. Toda una paradoja cuando, estos días, se juzga en la Audiencia Provincial de Sevilla el mayor caso de corrupción política de la historia democrática de España, como es el caso de los ERE. Eso importa poco, por no decir nada, cuando los grandes medios de comunicación tienen puesto el foco en Rodrigo Rato y las corruptelas populares a lo largo y ancho de la piel de toro. Tampoco le acompaña al correoso portavoz del PP las torpezas de Gregorio Serrano al frente de la DGT y los desahogos de Zoido. Cabe pensar que en unas elecciones municipales el electorado deja en un segundo plano las marcas electorales y la política de otros ámbitos para centrarse en lo cercano, en el candidato, pero resulta evidente que todo lo que se daba por sentado hasta hace poco ya no resulta válido. El PP arrastra la mala fama, ganada a pulso, y Ciudadanos surfea sobre la ola del éxito, aún cuando hasta el momento no ha tocado poder. En las últimas horas, los dos portavoces de los grupos más importantes de la oposición municipal se tiran los trastos a la cabeza a cuenta de los presupuestos municipales para 2018 del gobierno de Juan Espadas. El alcalde, con la disimulada habilidad que la caracteriza, ha logrado renovar el apoyo de la formación naranja para sacar hacia adelante el más importante instrumento de gestión municipal. Pero Juan Espadas se está dejando querer por el PP que, a pesar de haber presentado un presupuesto alternativo, ha iniciado negociaciones con los socialistas para lograr lo que Beltrán Pérez ha denominado como un «acuerdo histórico» con tal de orillar a Ciudadanos, cuyos dirigentes han montado en cólera en una suerte de ataque de celos que divierte y tranquiliza a los socialistas que, con su aplastante minoría absoluta, caminan tranquilos, paso firme y mirada al frente, hacia una más que previsible renovación de la alcaldía mientras sus adversarios se destrozan en el ring de las redes sociales.





