En las redes sociales hay gente de muchos tipos, pero brillan con luz propia los grandes coleccionistas de zascas, en cuya lista de estrellas de ese firmamento sobresalen personajes como Gabriel Rufián, al que le disputan el trono, entre muchos otros, Pedro Sánchez, Pablo Echenique, Juan Carlos Monedero y, cómo no, Irene Montero.
Los coleccionan de mil colores y en todas sus variantes. Zascas atronadores, sutiles o desternillantes, metafóricos o reveladores, humillantes o con estrellitas… De todo hay.
En estos días destaca por sí mismo un autozasca de Irene Montero que consiste en un video de publicidad, perteneciente a la revista de Moda Fashion&Arts, que recoge el making-off de una sesión de fotos a la que ella misma se sometió hace unos meses.
En el video aparece la ministra de Igualdad rodeada de todo el personal técnico que participó en dicha sesión, en la sala de maquillaje, en peluquería y ensayando poses sofisticadas con toda clase de gestos y posturas, cambiándose de vestuario para lucir super monísima de la muerte en el estudio y así publicitar su discurso y a la vez a la revista que le propuso la sesión.
La voz en off del video es de la propia ministra en una de sus últimas apariciones públicas donde explica lo siguiente: «La publicidad sexista no se puede permitir, porque si se está utilizando el cuerpo de las mujeres para vender un producto cosificando el cuerpo de las mujeres, pues es evidente que es un comportamiento que constituye una violencia machista. Es decir, nos pasa por ser mujeres».
Según semejante teoría, todo lo que le pase a una mujer, por serlo, es «una violencia machista», de modo que el hecho de quedarse embarazada, cosa exclusiva de las mujeres, es «una violencia machista», pero que le baje la menstruación pues también. Y si se le detecta un cáncer de útero, pues más de lo mismo.
Pero en el video, con las imágenes de sus poses, sus modelitos y sus morisquetas desenfadadas rodeada del equipo técnico que participó en la sesión fotográfica y en un video para su adecuada mercantilización viral, la voz en off de la ministra continúa su relato diciendo: «La sociedad lo hace por ser mujeres y porque hay una estructura donde las mujeres estamos en una situación en la que nuestros cuerpos se pueden cosificar y mercantilizar. Y eso tiene que reconocerlo la ley».
Autocosificada, sometiéndose a una cuidadosa transformación de maquillaje, peluquería y moda y prestando su figura para el más rabioso mercantilismo, Irene Montero se mete a sí misma uno de los zascas del mes, como gran coleccionista de ellos y mejorando así su memorable colección. Enhorabuena.
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