Un mensaje de mi hermano, «ha muerto Manolo de la Peña», me paró en seco. Por un momento pensé que se había equivocado. No conozco a nadie con ese nombre. Miraba su WhatsApp intermitente hasta que llegó el mensaje que nunca hubiese querido leer: Manolo Provida. Ni mazazo ni jarra de agua fría. Fue un momento de incredulidad absoluta, de shock, de no sé cómo explicarlo.
Hacía pocas semanas cené con él junto a un grupo de amigos en la Plaza. Estaba feliz, ocurrente, con esa sabiduría que el tiempo y la vida le habían regalado. Con mil proyectos, Manolo el incansable. Bromeamos, dimos soluciones para salvar a este país que no hace más que cometer errores. Y una vez más, la llamada ineludible de Dios, Ese al que tanto respetó y por el que construyó una vía de salida a tanta madre desesperada.
Iré a despedirme de él con mi madre, que ha lamentado profundamente su marcha. Le echaremos de menos en Marchenilla, Plaza de las Flores, El Mequi, Armenta, la Feria… Mairena seguirá siendo un pueblo maravilloso, de los pocos que van quedando que saben reconocer a tanto ilustre paisano. Le echaremos de menos porque nos hace falta más gente como él.
Descansa en paz rodeado de todos los niños a los que no pudiste salvar y, descuida, nosotros desde aquí seguiremos con tu legado. ¡Mil besos al cielo!





