Bajo el amparo de la Bienal de Flamenco que se está celebrando en Sevilla, el Museo del Baile Flamenco ha querido participar con una exposición dedicada al tatuaje inspirada en este arte. Así, Flamenco Tattoo, ha tomado forma gracias a la participación de cuatro estudios: Lucero, Salem, Hard Rock Tattoo y La perpetua Rosario.

Hemos pasado de horrorizarnos por esta manera de expresión milenaria a asimilarlo como un complemento más, de carácter permanente. En Egipto su función era medicinal, en Tahití decorativa y en Estados Unidos posesiva, dado que algunas tribus americanas marcaban así a sus esclavos. Ahora, en el siglo XXI, es un arte recurrente para estampar no sólo la piel sino los textiles de las firmas de pasarela como Gaultier, Margiela, Chanel, Marc Jacobs y un largo etcétera. Pero, todavía, hay quienes en toda esta vorágine tatuadora, se resisten sumándose al ‘etre blank’, o no manchar la piel. Movimiento que tiene su principal fuente de adeptos en Francia.

Lo que no había visto todavía estas ilustraciones para la dermis con este aire flamenco. Dibujos que, dicho sea de paso, han sido realizados a propósito de esta exposición, para que aquellos que aún quedamos vírgenes de tinta y amamos el flamenco nos veamos tentados de arte pictórico.

Así que, podemos decir, que el estilo flamenco se une a otros tantos tipos de tatuajes existentes, pues no todos son iguales. Los hay geométricos, de puntillismo, hiperrealistas, abstractos, americanos, acuarelas, los blackwork o neotribales, que consisten en sólo usar tinta negra y se inspiran en los tattoos polinesios, y los tatuajes trash polka, similares a éstos pero incluyendo color y mezclando lo étnico y lo abstracto.

Parte de esta variedad puedes verla expuesta, pero enfocada en la temática del taconeo al compás, el palmeo y el revuelo de volantes, haciendo que este desconocido arte se enriquezca con esta nueva alternativa que podrás visitar hasta el 11 de diciembre de este año en la calle Manuel Rojas Marcos, número 3 en Sevilla.




