Tenía 38 años cuando fue diagnosticado de Esclerosis Lateral Amiotrófica, una rara patología degenerativa del sistema nervioso que en los casos más graves termina por paralizar toda la musculatura del cuerpo hasta imposibilitar la respiración y que a menudo conduce a la muerte. Dirigía entonces, en 2018, el célebre Colegio de Tabladilla, un centro bilingüe vinculado al Opus Dei y establecido desde inicios de los años 70 en mitad de algunas de las barriadas más populares al Este de la capital andaluza.
Licenciado en Ingeniería Industrial en la Escuela Politécnica Superior de la Universidad Carlos III, hasta entonces había ejercido labores de consultoría en diversas empresas y había participado en distintos centros educativos, sector en el que siempre estuvo interesado y al que terminó por dedicarse en cuerpo y alma en una permanente lucha con la Administración socialista de la Junta de Andalucía que abogaba por acabar con la educación diferenciada, la que mejores resultados arroja en casi todos los países europeos.
Cordial, cariñoso, conciliador siempre, pero incansable en su lucha por mantener los mejores ratios y niveles en los objetivos, Miguel Pérez García, casado y con cinco hijos, no tuvo más remedio que ceder ante la rapidez en que comenzó a desarrollar los síntomas de la mielitis progresiva que afectaba al recubrimiento de sus células nerviosas de la médula espinal que le fue dejando cada vez más incapacitado para las tareas normales en su día a día.
Tres años después de aquel terrible diagnóstico médico, Miguel Pérez no ha podido superar por más tiempo el vertiginoso desarrollo de su grave padecimiento y ha dicho adiós entre el amor de los suyos y la pesadumbre y las condolencias de sus antiguos alumnos y de quienes le conocieron.






3 Comments
Muy triste. Condolencias a su familia. En paz descanse.
Un ejemplo de vida. Buen esposo, buen padre y estupendo profesional. Un fortísimo abrazo a su esposa, hijos y familia. D.E.P.
Un profesor genial!!! Ayudaba a alumnos y a padres. Fue tutor de mi hijo mayor y siempre le recordaremos. Superman le llamaban sus alumnos por su parecido con Clark Kent, y realmente lo era, un superman e3n su profesión y en su enfermedad. Rezo por su Alma y por su mujer, hijos y demás familia.