El Congreso Internacional Emilia Pardo Bazán en su Centenario. Literatura y vida en los siglos XIX, XX y XXI, reunía en La Coruña a una centena de investigadores de cuarenta universidades nacionales e internacionales. Entre ellos la representación sevillana correspondió a las investigadoras María Fidalgo Casares y Eva Acosta.

El balance del Congreso Internacional Emilia Pardo Bazán fue considerado “un éxito rotundo” por la calidad de las ponencias y la gran acogida de crítica y público. Cuatro intensos días en los que se realizó un completo recorrido por el panorama creativo y vital de la autora gallega. Se abordaron los más diversos ámbitos, muchos de ellos inéditos, desde su ideología o su feminismo a su producción literaria, los viajes, la música, su labor como corresponsal, la moda, las artes o la gastronomía. Frente a la visión de investigadores clásicos, el legado humano y literario de Doña Emilia brilló con luz propia con una modernidad tan apabullante que se demostró que no ha perdido vigencia.
Ponencias de María Fidalgo y Eva Acosta
El Congreso ha supuesto el evento más profundo y renovador sobre la escritora gallega. Las dos ponencias de las investigadoras sevillanas fueron de las más aclamadas y se espera que en aras de la difusión del valor de Pardo Bazán pronto comparezcan al alimón en Sevilla invitadas por alguna institución dentro de la celebración del centenario de la autora.
María Fidalgo Casares y los abanicos militares
María Fidalgo hizo un original y completo análisis del abanico en la obra de Pardo Bazán desde poliédricos puntos de vista nunca antes estudiados. Como experta en iconografía bélica, hizo especial hincapié en el abanico carlista regalado por Don Carlos VII a la autora y la pieza dedicada al General Prim en la Batalla de Castillejos. Este último fue regalado al Museo del Ejército por Blanca Quiroga, hija de Doña Emilia y viuda de Cavalcanti, el héroe del Taxdirt. Curiosamente la investigadora María Fidalgo fue la primera mujer “relator del Taxdirt” , glosa militar que Sevilla dedica al héroe en la Capitanía General de Sevilla.
Fidalgo en su investigación hizo un análisis de las fuentes y el valor de la escena militar y la vexilología representada. En relación a la uniformidad, contó que “Fue aprobada en 1859 muy poco antes de la escena del abanico. Es inequívoca por las polainas y el poncho con esclavina típico de la campaña y que luego sería sustituída por los capotes”. Destacó los estudios de Luis Sorando, referencia nacional en este ámbito y con quien ha colaborado Fidalgo en obras de Ferrer-Dalmau, el pintor de batallas. “ Es importante la presencia por primera vez del ros o gorro con orejeras abatibles, proyecto de Ros de Olano frente a la leopoldina propuesta por O, Donell”.

Eva Acosta y la luz en la batalla
Acosta es autora de artículos sobre la escritora coruñesa, prólogos a ediciones de sus obras y de la semblanza biográfica de Emilia Pardo Bazán “ La Luz en la batalla” considerada la más completa por los críticos y expertos. En el Congreso habló de la visión que se tenía de la mujer en esa época y de cómo Pardo Bazán dio cuenta de esta situación en el Congreso Pedagógico de 1892. “Poseía una energía indomable. Vivió en el siglo XIX con más fe y seguridad en sí misma que muchas mujeres de su tiempo. Leer y conocer a Pardo Bazán es imprescindible”, concluyó.





