Definitivamente, a sevillanos en general y a los gaditanos en particular, los diferentes gobiernos nos tienen bien cogida la medida. La de la indolencia. De otra manera no se entiende la actitud de todos los gobiernos que lo han sido de la nación española con respecto a la liberalización del peaje de la autopista Sevilla – Cádiz, cuya concesión han ido prorrogando los gobiernos de la UCD, del PSOE y del PP. Todos nos prometieron que dejaríamos de pagar por viajar a Cádiz y viceversa sin tener que pasar por taquilla y, por tanto, sin arriesgar la vida en la alternativa, la peligrosa Nacional IV.
El gobierno de Mariano Rajoy anunció recientemente, poco antes de que la empresa Abertis, concesionaria de la autopista de peaje AP4 publicara las nuevas tarifas con una subida del 2%, que la liberalización del peaje será una realidad en 2019. Y, como siempre ocurre desde hace décadas, como por arte de birli-birloque, aparece un ministro y nos dice que donde dije digo, digo Diego. Iñigo de la Serna, ministro de Fomento, participó este martes en un acto organizado por el Grupo Joly. En el evento informativo, ante empresarios, representantes de las instituciones públicas y organizaciones sociales, el ministro no se pronunció sobre si la liberalización del peaje supondrá que los usuarios dejen de pagar tras casi 50 años de peaje y continuas prórrogas de la misma. El titular de Fomento se limitó a afirmar que la autopista pasará a ser gestionada por el gobierno sin despejar las insistentes preguntas del moderador sobre si eso supondrá que los usuarios dejen de pasar por taquilla. Preguntas sin respuesta. Ministro y moderador entraron en bucle. Un silencio, un despeje de balón, que no se puede interpretar de otra manera que la del pago, algo que parece ineludible para el presente y el futuro.
Cádiz es la única capital de provincia sin autovía conectada con Sevilla y la única que soporta, junto a Sevilla, que se nos engañe durante décadas con la misma cantinela. Lo curioso del caso es que todos los partidos que nos niegan la liberalización se han pronunciado, y manifestado, en sentido contrario. Siempre que ocupan la oposición porque, cuando gobiernan, lo que hacen es mantener el pago. Y desde el uno de enero, viajar a Cádiz , una de las ciudades económicamente más deprimidas de Europa, nos costará casi 15 euros incluido el viaje de vuelta. Algo que habría que recordar a la hora de la verdad porque las manifestaciones y protestas, a la vista está, no sirven para nada. Nos tienen cogida la medida.





